Isegoría, No 55 (2016)

El filósofo como ciudadano


https://doi.org/10.3989/isegoria.2016.055.17

Fernando Savater

Resumen


Frente a la ciencia, que es un saber basado en pruebas, tanto la filosofía como la religión profesan saberes improbables o inverificables, es decir carentes de un fundamento satisfactoriamente objetivo. Exigen un compromiso subjetivo de un tipo muy especial -a la vez frágil y avasallador- entre quienes los aceptan. En el caso de la religión ese compromiso es la creencia en la tradición revelada, en el de la filosofía es el pensamiento que fragua una trama argumental. Ambos casos están directamente relacionados a nuestra mortalidad: la religión para salvarnos de la muerte, la filosofía para permitirnos afrontarla sin vileza. ¿Qué puesto tiene cada uno de estos saberes en la democracia moderna? ¿Es la fidelidad a la democracia misma una creencia religiosa o un pensamiento filosófico?

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