Nada es más esencial para una sociedad que la clasificación de sus lenguajes. Cambiar esa clasificación, desplazar la palabra es hacer una revolución. (Roland Barthes, Crítica y verdad)
1. Cuando las palabras testifican otros lugares de enunciación
⌅¿Qué acontece cuando la palabra se desplaza a otro campo social, cuando se aleja de aquel o de aquellos campos donde suele habitar, nutriéndola? ¿Cuánto de impostura puede haber -por razones de formación y de uso- en este desplazamiento? ¿Cuán maltrechas o desfiguradas pueden quedar las relaciones entre las palabras y las cosas? O más grave aún: ¿qué tipo de “desenfoques” o de “desacuerdos” 1 Para Rancière el “desacuerdo” (mésentente) no se relaciona solo con palabras, ya que lo que está implicado es “un tipo determinado de situación de habla”, donde lo que se pone en cuestión es tanto el objeto de la discusión como “la calidad de quienes hacen de él un objeto”. El “desacuerdo” es precisamente el conflicto que se da en la propia interlocución al problematizar la existencia misma de un mundo común (Rancière, 2012, pp. 8, 9, 10, 11 y otras). , y no de meras incorrecciones o malentendidos, se pueden dar en este movimiento, dificultando -con distintos grados de profundidad- la comunicación y, todavía peor, el consenso o incluso la comprensión entre los sujetos del discurso?
¿No desnuda este desplazamiento el
mito de Platón de las tres razas y metales, desordenando los lugares y
tiempos de cada cual, las diferencias entre lo manual y lo intelectual,
volviendo a “dramatiza/r/ nuestra filosofía” (Rancière, 2011a, p. 28Rancière, Jacques (2011a). El tiempo de la igualdad. Diálogos sobre política y estética. Herder.
; la cursiva es nuestra), “la legitimidad de sus pretensiones /y/ pretendientes” (Deleuze y Guattari, 2019, p. 15Deleuze, Gilles y Guattari, Félix (2019). ¿Qué es la filosofía? Anagrama.
), la exclusión de sofistas y poetas, así como el propio reparto de los saberes y poderes? (Rancière, 2011a, pp. 34 y otrasRancière, Jacques (2011a). El tiempo de la igualdad. Diálogos sobre política y estética. Herder.
).
Veamos ahora cómo examina Rancière este primer desplazamiento:
Alejado de cualquier ejemplaridad de los orígenes (La parole ouvrière 1830-1851, Faure y Rancière, 1976, pp. 8 y ss. Faure, Alain y Rancière, Jacques (Eds). (1976). La Parole ouvrière 1830-1851. Union Générale d’Editions.
)
o de la búsqueda de una palabra obrera primitiva o pura validada por
una secuencia normativa que le confiere a esta palabra un lugar en una
cierta teleología histórica, en una cierta progresión de la conciencia
popular, Jacques Rancière -no contando ya con el apoyo de su maestro
Louis Althusser o de una lectura que defendía el carácter científico de
la obra de Marx- accede a unos archivos y a toda una red de prácticas
distintas que dan un particular espesor a una palabra que se atreve a
testiguar otro lugar de enunciación.
En compañía de Alain Faure, y
accediendo a fuentes primarias tal como lo había hecho Michel Foucault,
Rancière se sumerge entonces en unos archivos que visibilizan un
específico “momento” de la historia política francesa: el que va entre
las jornadas de julio de 1830, la instalación de una monarquía
constitucional, la insurrección de 1848, la proclamación de la República
y finalmente el Golpe de Estado de diciembre de 1851 con la disolución
de las instituciones representativas (cfr. Rancière, 2017a, Cronología SumariaRancière, Jacques (2017a). La noche de los proletarios. Archivos del sueño obrero. Tinta Limón.
).
Es este un tiempo de intensa y variada agitación social, de huelgas, persecuciones, discusiones y fracasos, creación de clubes, asociaciones y periódicos obreros, que revela la influencia, entre otras, de la escuela sansimoniana, del llamado “socialismo utópico”, de las obras de Charles Fourier y el falansterio, de Proudhon y el mutualismo, de Auguste Blanqui, del primer feminismo de Flora Tristán, de Louis Blanc, del comunismo y del movimiento icariano inspirado por Étienne Cabet.
Un
tiempo que visibilizó respuestas muy distintas en el campo social que
examina Rancière y en las formas mismas de la “asociación”. Se podría
decir que uno de los hilos que une estas diversidades es la puesta en
cuestión de la “dependencia salarial” (Rancière, 1976, p. 39Faure, Alain y Rancière, Jacques (Eds). (1976). La Parole ouvrière 1830-1851. Union Générale d’Editions.
),
la liberación de esta subordinación para acceder a una existencia más
“libre” o dueña de sí misma, no reñida, sin embargo, con la “solidaridad
igualitaria” (Rancière, 1976, p. 151Faure, Alain y Rancière, Jacques (Eds). (1976). La Parole ouvrière 1830-1851. Union Générale d’Editions.
).
En
estas escenas, es esta “palabra”, improcedente o desclasificada, que ya
no emerge de los enunciadores y taxonomías oficiales, la que va a ser
revalorizada. Ella se expresa en varios planos: como “arma”; como
“derecho”; como un modo de ser “comprendidos” (Rancière, 1976, p. 10Faure, Alain y Rancière, Jacques (Eds). (1976). La Parole ouvrière 1830-1851. Union Générale d’Editions.
);
como forma de hacer visible la pertenencia a un terreno común, no
desigual, a la altura de cualquiera y del patrón principalmente; como
manera de visibilizar la “cualidad de hombre” (p. 149Faure, Alain y Rancière, Jacques (Eds). (1976). La Parole ouvrière 1830-1851. Union Générale d’Editions.
);
como modo de superar la asimilación sin más de los obreros ya sea a una
lucha de tipo insurreccional, ya sea al mero desorden, ya sea a la
cultura de la oralidad; o como ocasión para hacer justicia respecto a un
principio nuevo, no atendido por el poder, el del “trabajo”, “única
propiedad” dice un escrito obrero sin dimensionar el carácter
controversial que tiene la voz misma de “propiedad” (cfr. Patiño 2017a, p. 31Patiño, Diana Milena (2017a). “Del filósofo plebeyo y de su existencia como una obra de arte. Cuarto Congreso Latinoamericano de Filosofía de la Educación (pp. 1-18)” ALFE y Universidad Nacional de San Martín.
).
2
El tema del “trabajo” está sin duda presente en el periodo que interesa a Faure y Rancière. Según recuerda Carlos Ruiz Schneider (2024) el “derecho al trabajo” formará parte de algunos de los debates y
demandas que tuvieron lugar en las jornadas de 1848 en Francia, sucesos
estos últimos que marcarán la participación del proletariado como nuevo
sujeto político.
Este principio, el “trabajo”, no está exento de ambivalencias.
Si bien permite discernir sobre lo justo o lo razonable, que parece ser
la tendencia central al menos en este primer texto de Faure y Rancière,
también evita imaginar otros modos de existencia, cuestión que
induciría a dedicar menos tiempo al trabajo -en ciertas intervenciones
definido este como un desvalor-, para así ganar una nueva
“disponibilidad”, que ya no se reduciría solo a ese momento absorbente
de reencuentro entre la oferta y la demanda (Rancière, 2007a, p. 22Rancière, Jacques (2007a). Le philosophe et ses pauvres. Flammarion.
); esta última tendencia se hace más evidente en La noche de los proletarios, así como en el testimonio de Gauny que veremos en los puntos dos y tres de este artículo.
No
nos apartemos, sin embargo, del hecho político o acontecimiento
decisivo: el cambio de campo de la palabra, el “esfuerzo singular” de
una “clase por nombrarse” (Rancière, 1976, p. 10Faure, Alain y Rancière, Jacques (Eds). (1976). La Parole ouvrière 1830-1851. Union Générale d’Editions.
), el derecho obrero a expresarse y las nuevas posibilidades que se abren del nombrar y de la razón (p. 206Faure, Alain y Rancière, Jacques (Eds). (1976). La Parole ouvrière 1830-1851. Union Générale d’Editions.
) como distintas formas de contestación de un determinado orden del discurso. Más adelante, Rancière reservará el nombre de política precisamente a la ruptura de ese orden contingente, de esa
estructuración simbólico-sensible del mundo, de unas reglas o
administraciones del nombrar y del percibir. En concomitancia con esto,
Rancière resituará las cosas en unas encrucijadas distintas a las
examinadas en La palabra obrera: entre el logos y la phoné (Rancière, 2012, p. 55Rancière, Jacques (2012). El desacuerdo. Política y filosofía. Nueva Visión.
),
entre la palabra que discierne sobre lo justo o lo injusto y el mero
ruido, entre los que disponen de tiempo y aquellos que no cuentan con
esta disponibilidad. En suma, entre los que hacen parte del mundo y los
que no tienen parte en él. Unas encrucijadas, o litigios más bien, que
son posicionales, escénicos y cambiantes, no enlazados, por lo tanto, a
propiedades o esencias fijas (Rancière y Bassas, 2019, pp. 54 y otrasRancière, Jacques y Bassas, Javier (2019). El litigio de las palabras. Diálogo sobre la política del lenguaje. Ned ediciones.
).
La
“palabra obrera” que examinamos, no dependiente de un impulso exterior o
religioso, se constituye o se resignifica en el marco de su propia
inmanencia o desplazamiento. Desde aquí contesta ciertas falacias,
estereotipos o estigmatizaciones proferidas al calor de los agudos
conflictos del momento social y político destacado -contestaciones que
se transforman en bocetos de la experiencia y de la vida obrera- (Rancière, 1976, p. 37Faure, Alain y Rancière, Jacques (Eds). (1976). La Parole ouvrière 1830-1851. Union Générale d’Editions.
).
Esto explica la atención muy particular que se presta “a la letra, a la
materialidad de las palabras” proferidas por aquel otro campo social,
el del dominio, como un modo de calificar con detalle o rigor el tipo de
calificación que recae sobre los obreros (pp. 15 y 16Faure, Alain y Rancière, Jacques (Eds). (1976). La Parole ouvrière 1830-1851. Union Générale d’Editions.
).
Y como un modo a la vez de practicar o de ejercitar ese particular gozo
o potencia consistente en ser ellos mismos quienes “deben nombrarse” (p. 16Faure, Alain y Rancière, Jacques (Eds). (1976). La Parole ouvrière 1830-1851. Union Générale d’Editions.
).
Todo esto en el contexto de unas fuerzas que tironean hacia la
tendencia contraria: la desorientación, el desorden o la dispersión;
rasgos habituales, según Rancière, de los “pobres” (Rancière, 2017b, pp. 35 y ss. Patiño, Diana Milena (2017b). La noche de los proletarios de Jacques Rancière como una posible genealogía. Revista Filosofía Universidad Costa Rica, LVI(145), 55-66.
).
Es importante recalcar que en la respuesta a una campaña de difamación se tocan o problematizan ámbitos muy íntimos: el de la propia “naturaleza” o “humanidad” del obrero, su esencial igualdad, su capacidad de hablar, de intervenir o de bregar por un nuevo “contrato” social, así como el complejo tópico de la “autonomía” o de la independencia del trabajador 3 Una problematización de este tópico, entendido como la idea-fuerza del anarquismo y de un cierto posanarquismo, se puede seguir en el reciente libro de Catherine Malabou (2023). .
El
tema de la “autonomía” rondará, en efecto, por este primer texto de
Faure y Rancière. No habría que creer, no obstante, que este tema
vendría a salvar, tanto en los ámbitos de la palabra como de la asociación,
lo que los orígenes no ofrecen en cuanto a pureza de pensamiento. Las
cosas son ciertamente más complicadas que una prístina armonización
entre las palabras -reducidas a ser solo superficie de proyección- y las
vidas. Lo que estos testimonios muestran -y Rancière se encargará de
subrayarlo- son más bien unos procesos diversos de “apropiación”
presentes en la voluntad misma de levantar una praxis de clase. Es
precisamente el “nexo complejo entre las formas obreras de
identificación y la ideología dominante” (Rancière, 1976, p. 17Faure, Alain y Rancière, Jacques (Eds). (1976). La Parole ouvrière 1830-1851. Union Générale d’Editions.
)
lo que habrá que atender si lo que se busca es evitar ciertas
complacencias que en otro momento Rancière asociará a una “cultura” del
trabajo predestinada, sin salida o que suele congraciarse con unas
identidades que no sería permitido u oportuno desbordar.
4
En una mirada más amplia, en el texto Le philosophe et ses pauvres,
Rancière reforzará su distancia respecto de los “modos usuales de
comprensión del pensamiento obrero”: de la tradición marxista para la
cual la “consciencia obrera no podía desarrollarse sino gracias a la
ayuda de una ciencia venida del exterior” como también de su
contradiscurso que sostenía que esa consciencia “nacía de las
tradiciones del oficio o de las formas de la cultura y de las
sociabilidades populares” (2007, III. La traducción es mía).
Sin embargo, y más allá de la mera constatación de la
existencia de estos procesos de “apropiación”, cabría preguntar por la
exigencia analítica de recurrir a ellos. El tópico parece relevante
porque permite entrar en la actividad que realiza una clase desposeída
también de los medios de producción intelectual cuando se esfuerza por
contar con una palabra (Faure y Rancière, 1976, p. 19Faure, Alain y Rancière, Jacques (Eds). (1976). La Parole ouvrière 1830-1851. Union Générale d’Editions.
).
Se ha insinuado que el excluido por su condición de tal no dispondría
de “ningún discurso” capaz de traducir un tipo de experiencia definido
por la privación precisamente. Desde una perspectiva opuesta, tributaria
de una matriz romántica, se suele enfatizar más bien en la fecundidad,
autonomía o riqueza propia de lo subalterno (cfr. García Canclini, 1986García Canclini, Néstor (1986). Las culturas populares en el capitalismo. Editorial Nueva Imagen.
).
En
los casos que interesan a Rancière, su propuesta se aparta de estas dos
entradas. Lo que se subraya son unos juegos de lenguaje: la alteración
de las palabras, su retorno o duplicación, la variación de su “peso”,
las articulaciones con otras prácticas; una cierta afirmación y
descodificación a la vez del discurso dominante, no exento de tensiones o
de complacencias incluso, como la aspiración a ser un “buen francés”,
por ejemplo (Rancière, 1976, pp. 17, 59 y 71Faure, Alain y Rancière, Jacques (Eds). (1976). La Parole ouvrière 1830-1851. Union Générale d’Editions.
).
Todos procesos que muestran el complejo vínculo y los diversos
mecanismos presentes en un espacio de muy activa “interpenetración”,
aunque desigual, entre lo hegemónico y lo subalterno, como diríamos
gramscianamente inspirados. Hay pues un “decir” o un “interpretar”
in-volucrado en estos procesos activos de “apropiación”, y también de
“desapropiación”, de hacer propio lo ajeno y de dejar de reconocer lo
meramente impuesto (cfr. Subercaseaux, 1988Subercaseaux, Bernardo (1988). La apropiación cultural en el pensamiento y la cultura de América Latina. Estudios Públicos, 30, 125-135.
).
De aquí la necesidad de tenerlos en cuenta, ya que no sería posible
imaginar una despotenciación completa del pensamiento, como bien insinúa
Jordi Carmona Hurtado en su Presentación al texto Gabriel Gauny, El filósofo plebeyo.
2. Cuando las palabras se emancipan de los cuerpos u oficios
⌅Antes
de entrar en lo que hemos creído entender como un segundo
desplazamiento en la obra de Rancière, digamos que no solo el “momento”
social examinado es “singular”, interrumpiendo una cierta “normalidad”
histórica, sino también lo son -particularmente en esta segunda y en la
tercera fase de la indagación de Rancière que aquí destacamos- los
“sujetos” que piensan, escriben o actúan en los agitados sucesos de la
primera mitad del siglo XIX en Francia. No se entienden ellos como
modélicos ni en el marco de una universalidad susceptible de
proyectarse, en su esquematización o generalidad, más allá de la
historicidad de los sujetos mismos. Ni el “momento” examinado ni los
“sujetos” se comprenden como parte de un proceso de exteriorización que
los trasciende, de una cierta teleología histórica, como tampoco depende
únicamente su comprensión de su ubicación en una determinada etapa de
la historia del movimiento popular. Y esto porque lo que aquí importa,
junto a la historicidad de los sujetos, es también la propia “aventura
intelectual” que ellos representan, irremplazable, no asimilable a
recuentos sin rostro, tal como que se expresa más nítidamente en figuras
tales como el carpintero, filósofo y poeta Gabriel Gauny; el obrero
cerrajero Jéröme-Pierre Gilland, quien sin dejar de valorar su oficio
habría deseado ser pintor o al menos escoger su propia “fatiga para
vivir” (Rancière, 2017a, p. 34Rancière, Jacques (2017a). La noche de los proletarios. Archivos del sueño obrero. Tinta Limón.
);
ni, en otro registro social, Joseph Jacotot, el “maestro ignorante”.
Estas figuras tienen como condición la suspensión o interrupción de una
“ficción colectiva” (Ranciére, 2011b, p. 20Rancière, Jacques (2011b). Momentos políticos. Clave Intelectual.
)
que es preciso desnudar o “desclasificar” para facultar así la
emergencia precisamente de unas singularidades que se ponen a escribir, a
pensar, a actuar, y también a ficcionalizar o a “enseñar” extraña o
desusadamente.
Ahora bien, en el seguimiento de una palabra que se reperfila en formas de representación que ya no son las del texto La palabra obrera (1976), Rancière en La noche de los proletarios (1981), contando ahora con un enfoque y una escritura distinta, se alejará del intento primero que “enraiza” los escritos proletarios (Ranciére, 2017b, p. 62Rancière, Jacques (2017b). Historia y relato. Traducción y entrevista de Carlos Pérez López. Catálogo Libros.
). Es este un cambio importante que va a reorganizar la obra de Rancière.
5
Si
cambiamos de enfoque, y nos movemos desde la perspectiva analítica a
otra que atiende circunstancias sociales precisas, no estamos obligados a
dar por “superada” esta primera comprensión de la “palabra obrera”, el
desplazamiento que efectúa y su potencia. Este texto de Rancière y
Faure, sin apoyo en el saber “científico”, dejará a los sujetos
intervinientes ante los desafíos, apropiaciones o desprendimientos, que
supone toda “palabra”, cualquier acto del “nombrar” o de “resignificar”.
Su politicidad dependerá, sin embargo, no de la coherencia o
sistematicidad de estas operaciones, sino de la mayor o menor disimetría
que estas escenas y sus mezclas manifiesten en la intervención o
prefiguración de una comunidad o experiencia diferente (Rancière, 2011a, pp. 217-219).
Así bosquejará unas caracterizaciones que, si bien no son del todo
ajenas al “desvío” ya desarrollado en el punto anterior, toma en este
nuevo intento otras formas, conformando unas “singularidades” o
“experiencias” más agudamente disociadoras y perturbadoras. Rancière
construye ahora unas “escenas” o discontinuidades que también se
proyectan en el ámbito asociativo que destacamos más arriba, y que son
más el resultado de un proceso de “recreación” que de “descripción”;
proceso que se aleja de la identificación entre cuerpo, taller y palabra
(Rancière 2011a, pp. 51 y 52Rancière, Jacques (2011a). El tiempo de la igualdad. Diálogos sobre política y estética. Herder.
) o de las condicionantes propias de una “cultura del oficio” (Ranciére, 2017b, p. 63Rancière, Jacques (2017b). Historia y relato. Traducción y entrevista de Carlos Pérez López. Catálogo Libros.
).6
Es
evidente, por otra parte, que el esfuerzo por desenraizar o
desincorporizar ponía en ese momento a Rancière en las antípodas de ese
“giro” etnológico que fundada la comunidad en una dirección muy distinta
a la que él buscaba (2011a, p. 52).
Un “giro” que no ha dejado de ampliar su resonancia en distintos
campos, y esto en la medida que algunos de sus principales tópicos (la
centralidad política de los territorios, por ejemplo) siguen
interpelando.
En este seguimiento, se imponen unas preguntas que ya no son
las mismas que nos formulamos al comenzar: ¿cómo se modifica en esta
nueva obra la escritura de Rancière? ¿Qué tipo de experimentaciones o
ensayos se dan en este ámbito, cuando ya no se busca únicamente dar
“carne” o sustrato a las palabras? (Rancière, 2017b, p. 62Rancière, Jacques (2017b). Historia y relato. Traducción y entrevista de Carlos Pérez López. Catálogo Libros.
),
¿Cómo se recogen o dónde van a parar las palabras cuando se emancipan
de unos cuerpos, oficios o habilidades tradicionalmente asignados a
“identidades”? (Rancière, 2017b, pp. 63 y otrasRancière, Jacques (2017b). Historia y relato. Traducción y entrevista de Carlos Pérez López. Catálogo Libros.
). ¿Qué nuevos rendimientos creativos facultan estas disociaciones o desincorporaciones?
Se podría decir que desde La noche de los proletarios en adelante la propuesta ranceriana no se disociará de la relevancia que adquirirá un nuevo “tejido de escritura” (Rancière, 2017a, p. 8Rancière, Jacques (2017a). La noche de los proletarios. Archivos del sueño obrero. Tinta Limón.
):
desjerarquizado, descentrado, ficcional y referencial a la vez. Un
tejido poco usual que no tiene la pretensión de ser “representativo”, o
la expresión genuina de un “abajo”, apostando más bien a “un plan de
igualdad entre bloques de lenguaje y bloques de pensamiento que suelen
estar separados”, modificando la topografía misma que establece estas
separaciones o brechas (Rancière y Bassas, 2019, p. 29Rancière, Jacques y Bassas, Javier (2019). El litigio de las palabras. Diálogo sobre la política del lenguaje. Ned ediciones.
).
El objetivo es crear por esta vía unos textos-acontecimientos,
únicos, irreversibles, disruptivos, no sujetos a las codificaciones
usuales de la historia del movimiento popular o a la ubicación que se le
concede al sansimonismo, capaces de poner en tensión los lugares y los
tiempos fijos de cada cual, también las identidades atribuidas,
facultando así mutaciones en los ámbitos de lo visible y de lo
invisible, de lo perceptible y de lo soñable, de lo propio y de lo
ajeno. Son precisamente estas irrupciones, desplazamientos y también
desdoblamientos (“obreros que escriben como burgueses”) (Bassas, 2019, p. 65Bassas, Javier (2019). Jacques Rancière: Ensayar la igualdad. Gedisa.
)
las que redefinirán más adelante la política en Rancière, coligada a la
contingencia propia de estos desprendimientos y no a estructuraciones o
regímenes globales.
Hay varias operaciones conjuntas aquí
implicadas. Digamos de entrada, como ya hemos dicho, que es este un
trabajo de “recreación” que no responde a la ley de la “objetividad” en
sentido estricto. No se trata, en rigor, de describir la palabra
“obrera” tal como indica expresamente el título de la obra que
analizamos más arriba y que Rancière va a desplazar. Lo que ahora se
explora es un trazado discursivo que no se reconoce en el “realismo”
pero tampoco en la “ficción” solamente, ya que lo que interesa es más
bien la generación de efectos de “verosimilitud”, se podría decir (cfr. Bassas, 2019, pp. 64, 65Bassas, Javier (2019). Jacques Rancière: Ensayar la igualdad. Gedisa.
). Y esto gracias a operaciones precisas.
Dice Rancière:
En La noche de los proletarios sustituí las lógicas de separación y jerarquización por operaciones de
reformulación, de reordenación de frases, … operaciones de condensación,
comparación, desplazamiento que entrelazan las articulaciones de mi
discurso con las articulaciones de los textos obreros que, en los
términos habituales, constituían mi ‘objeto (Rancière y Bassas, 2019, p. 31Rancière, Jacques y Bassas, Javier (2019). El litigio de las palabras. Diálogo sobre la política del lenguaje. Ned ediciones.
).
Sin
las jerarquías discursivas o reglas habituales, sin plegarse a la
distinción clásica entre “sujeto” y “objeto”, sin la presencia por lo
tanto de un “autor” o una voz distante que opere como único centro
organizador, prefiriendo la diégesis a la mímesis, la narración a la representación (Rancière, 2011a, p. 58, nota 4Rancière, Jacques (2011a). El tiempo de la igualdad. Diálogos sobre política y estética. Herder.
),
la investigación de Rancière se aleja igualmente de un trabajo de
excavación que pretendería desenmascarar “la realidad dolorosa bajo la
apariencia”. Y esto dado que el objetivo no es que la “verdad” sea
finalmente alcanzada sino más bien mover imágenes “para que otras
figuras se compongan y descompongan con ellas” (Ranciére, 2017a, p. 37Rancière, Jacques (2017a). La noche de los proletarios. Archivos del sueño obrero. Tinta Limón.
).
Así se podrá acceder a lo aparentemente impensable: que aquellos que
alquilan sus cuerpos todos los días podrían tener la necesidad vital de
contar con unas ensoñaciones, unas cavilaciones metafísicas o unas
aventuras poéticas, es decir, con unas tópicas distintas a la
explotación cotidiana que bien conocen, que permitan a esos cuerpos
desprenderse de sí mismos, destrabarse, para tomar otros aires (Ranciére, 2017a, pp. 47 y 48Rancière, Jacques (2017a). La noche de los proletarios. Archivos del sueño obrero. Tinta Limón.
; 2017b, pp. 61 y ss.Rancière, Jacques (2017b). Historia y relato. Traducción y entrevista de Carlos Pérez López. Catálogo Libros.
),
manifestando de este modo -podríamos decir-esa “hambre de espacio y sed
de cielo” como confesó en otro contexto el nicaragüense Rubén DaríoDarío, Rubén (2012). Cantos de vida y esperanza. Editorial mexicanos unidos.
.
En
estas escenas, y contando con los rendimientos creativos que provocan
estos desprendimientos o desincorporaciones, se podrá imaginar un
diálogo igualitario, que no se ciñe al “orden explicador” (Rancière, 2007bRancière, Jacques (2007b). El maestro ignorante. Cinco lecciones sobre la emancipación intelectual. Libros del Zorzal.
),
entre Platón y el carpintero Gauny: diálogo que -como ha destacado
Rancière- rompe la distancia de siglos, la diferencia entre el que sabe y
el que no sabe, entre el pensamiento y la experiencia, entre la
capacidad y la discapacidad, entre lo alto y lo bajo, entre el maestro y
el discípulo, para probar una articulación sobre el tema del “trabajo“ y
el “tiempo”: aquel que “no puede esperar” dirá el filósofo en relación
al trabajo siempre pendiente de la demanda; aquello que “no me
pertenece” y que desearía tener, dirá el carpintero en relación al
tiempo (Rancière, 2018, pp. 18 y 19Rancière, Jacques (2018). La méthode de la scène. Entrevistado por Periodista Adnen Jdey. Lignes.
).
Entre
esas otras figuras que busca mover Rancière, está la del obrero
cerrajero Gilland, quien, al entrar al dominio de la escritura, fuera de
su sitio “normal” y de la desigualdad del taller, puede -al suspender
la absorbente máquina del tiempo del capital- desplegar unas formas de
subjetividad, unas mutaciones, unos disensos muy tensos
7
La “emancipación —dice Rancière— es una manera de vivir la desigualdad según el modo de la igualdad” (2017a, p. 11).
y también unos tiempos que ya no son los de la reproducción material.
Fuera del estereotipo del “ser” obrero o, dicho más rigurosamente, en un
espacio de fronteras - “intersticial” dirá Rancière- (2017a, p. 13)Rancière, Jacques (2017a). La noche de los proletarios. Archivos del sueño obrero. Tinta Limón.
,
y con no pocas lagunas, Gilland querrá “pasar al otro lado del lienzo”,
aunque no “para representar a ese pueblo-armado que se simboliza con el
martillo y el delantal del cuero del herrero” (2017a, p. 32Rancière, Jacques (2017a). La noche de los proletarios. Archivos del sueño obrero. Tinta Limón.
).
Aparecerá igualmente pertinente, para quienes usan de su cuerpo como
herramienta y viven la falta de tiempo como condena, razonar “sobre la
distinción del cuerpo y del alma, del tiempo y de la eternidad” (2017a, p. 47Rancière, Jacques (2017a). La noche de los proletarios. Archivos del sueño obrero. Tinta Limón.
). Sobre estas “locuras”, ampliará Rancière lo siguiente:
Es
ciertamente una loca vanidad querer cambiar las verdaderas fatigas del
proletariado por las ilusorias languideces de los burgueses. Pero, ¿y si
la más penosa de esas fatigas fuera justamente que ellas no dejan
tiempo para esas languideces, si el dolor más verdadero consistiera en
no poder gozar de los falsos? A la puerta del infierno, la división de
lo verdadero y de lo falso, el cálculo de los placeres y de las penas es
tal vez un poco más sutil de lo que se imputa en general a las almas
simples (2017a, pp. 44 y 45Rancière, Jacques (2017a). La noche de los proletarios. Archivos del sueño obrero. Tinta Limón.
).
3. Cuando las palabras emprenden viajes singulares
⌅El “proceso por el cual un individuo se sustrae a su destino normal”, dando cuenta de una particular “forma de experiencia” (Vega y Rocco, 2018, p. 193Vega, Francisco y Rocco, Valerio (Eds.) (2018). Estética del disenso. Políticas del arte en Jacques Rancière. Doble Ciencia.
), se presenta, en la disposición escritural de La noche de los proletarios,
con unas aristas que perturban, desde el punto de vista de una historia
“fiel a los hechos”, el relato más o menos clásico del devenir del
movimiento obrero. La perturbación se repite, aunque con nuevos
ingredientes, en el carpintero Gabriel Gauny, el “filósofo plebeyo”. En
el paso que va de la descripción distanciada de un “pensamiento de
abajo” al “plano de igualdad” que indicamos más arriba, Rancière busca
revertir nuestras referencias habituales, aquellas que damos por
sentadas, proponiendo una nueva mirada sobre la relación gnoseológica
tradicional, sobre el orden del saber, así como más provocativamente
sobre las seguridades con que se autoriza el sujeto no proletario que
tiene a la escritura como métier.
Es lo que confiesa Rancière el 2017 en el Prefacio a una nueva edición de Gabriel Gauny. El filósofo plebeyo, texto publicado originalmente en 1983:
Hay
encuentros inesperados -dice- que cambian para siempre no solo uno y
otro de nuestros pensamientos, sino también la mirada que posamos sobre
el mundo y nuestra idea acerca de qué quiere decir pensar. (Rancière en Gauny, 2020, p. 11Gauny, Gabriel (2020). El filósofo plebeyo. Textos reunidos y presentados por Jacques Rancière. Presentación de Jordi Carmona Hurtado. Cactus.
).
Rancière
refiere a los efectos que tuvo en él la lectura de los manuscritos
redactados por Gabriel Gauny entre 1830 y 1880: “una voz extraña y
singular” (2020, p. 12Gauny, Gabriel (2020). El filósofo plebeyo. Textos reunidos y presentados por Jacques Rancière. Presentación de Jordi Carmona Hurtado. Cactus.
),
no esperada ni buscada de antemano, y que vino a remover no solo lo que
se esperaba de ella sino también a quienes emprenden la tarea de
auscultarla. Así fue el orden, los lugares, los sujetos intervinientes y
las jerarquías mismas del saber, señala Rancière, lo que resultó
subvertido. Llegados a este punto, cuando se rebasan esas viejas
“historias de encuentros entre intelectuales y trabajadores manuales” (Rancière, 2020, p. 13Gauny, Gabriel (2020). El filósofo plebeyo. Textos reunidos y presentados por Jacques Rancière. Presentación de Jordi Carmona Hurtado. Cactus.
),
cuando el “mundo de abajo” se ve arrastrado más bien “hacia el cielo de
las nubes poéticas y de las ensoñaciones metafísicas”, pudiendo en esta
correspondencia encontrarse con el investigador “munidos de la misma
inteligencia, semejante a cualquier otra” (2020, p. 13Gauny, Gabriel (2020). El filósofo plebeyo. Textos reunidos y presentados por Jacques Rancière. Presentación de Jordi Carmona Hurtado. Cactus.
), las fronteras se desdibujan, no sabiendo ahora quien es quien en esta nueva relación o reparto epistemológico.
Estos
encuentros inesperados dejan abiertas preguntas quemantes cuyos
desarrollos tampoco se mueven dentro de los cauces consabidos. A la
pregunta “qué quiere decir pensar” (Rancière, 2020, p. 11Gauny, Gabriel (2020). El filósofo plebeyo. Textos reunidos y presentados por Jacques Rancière. Presentación de Jordi Carmona Hurtado. Cactus.
),
Rancière apela no a una definición, a unas operaciones de la
inteligencia o a una especie de estructura esencial sino más bien a una
“necesidad vital” (Jordi Carmona, 2020, p. 10Gauny, Gabriel (2020). El filósofo plebeyo. Textos reunidos y presentados por Jacques Rancière. Presentación de Jordi Carmona Hurtado. Cactus.
), a un “derecho irrenunciable”, a esa philia propia de la práctica filosófica. Este desplazamiento, que supone la
recuperación de un tiempo que no se tiene debido a las exigencias del
taller, y que se materializa, por ejemplo, en el paseo con un amigo con
el cual conversar sobre temas universales “fuera de las murallas”, como
se señala al comienzo del Fedro de Platón, o en la imaginación de
otra vida, en el disfrute de un amanecer, o en las veladas nocturnas o
culturales donde participa Gauny, expresa sin más prórroga un acto de
emancipación: lo que Rancière llamará un nuevo “reparto de lo sensible”
(Cfr. El reparto de lo sensible. Estética y política, 2009Rancière, Jacques (2009). El reparto de lo sensible. Estética y política. LOM Ediciones.
)
que, en este caso, supone una distribución distinta del tiempo
administrado por el capital, una mirada distanciada o al menos
ambivalente respecto del trabajo manual, así como el acceso a unas
tópicas, a unos posicionamientos igualitarios o universales normalmente
negados para quienes carecen de la disponibilidad para pensar o soñar (Rancière, 2020, p. 14Gauny, Gabriel (2020). El filósofo plebeyo. Textos reunidos y presentados por Jacques Rancière. Presentación de Jordi Carmona Hurtado. Cactus.
).
No habría que creer, sin embargo, que lo que se busca es entrar, aunque con componentes propios,
8
Una
filosofía más “paralela” que “popular”, que se alimenta de circuitos
diferentes a los consagrados (tales como libreros, la homeopatía: “la
medicina suave de los pobres”), y que incluye temas sansimonianos,
esotéricos, socráticos, cínicos, estoicos o vegetarianos. La confluencia
entre Sócrates, Diógenes y San Juan Bautista es particularmente notable
en Gabriel Gauny (2020).
en los controlados o cercados terrenos del pensar filosófico
establecido. El punto para Rancière no es reclamar un lugar o un
determinado reconocimiento para estos desconocidos o inexpertos
“pretendientes”, según expresión esta última de Deleuze y Guattari (2019, p. 15)Deleuze, Gilles y Guattari, Félix (2019). ¿Qué es la filosofía? Anagrama.
.
El objetivo es más bien buscar en los textos proletarios, y de Gauny en
particular, recreados parcialmente por Rancière, unos espacios de
igualdad, de relaciones o puentes entre textos o palabras que pertenecen
a mundos heterogéneos y en disputa, quebrando la distribución, la
jerarquía y la condición de unas escrituras “que definen lo que es
pensamiento y lo que no lo es”. En el desplazamiento de las fronteras y
en la “constitución de un plano de igualdad” como hemos venido
recalcando parece cifrarse lo esencial de una propuesta de producción de
pensamiento, marcadamente política, y no meramente metodológica (Rancière y Bassas, 2019, pp. 27-30Rancière, Jacques y Bassas, Javier (2019). El litigio de las palabras. Diálogo sobre la política del lenguaje. Ned ediciones.
).9
Lo dicho supone, como era de esperarse, determinadas decisiones estilísticas “que son, de hecho, decisiones de pensamiento” (Rancière y Bassas, 2019, p. 30.
La cursiva es mía). Ellas se inspiran, según el propio Rancière, en la
escritura de Virginia Woolf o Proust, por ejemplo, y no en la de Émile
Zola o Hugo. Para Rancière el “acontecimiento” en este plano tiene lugar
cuando “la voz no sale del cuerpo ni el cuerpo sale del lugar”
facultando en esta separación, más allá de lo dado, la manifestación de
una nueva “red sensible de … palabras” que es la que precisamente afirma
la “igualdad” de los hablantes. No sería entonces aquella operación que
pone a los hablantes “en ‘su´ mundo” la que devolvería a la palabra
obrera su “ambigüedad”, su rareza, su capacidad de subversión o de
cuestionamiento del “lugar que el orden discurso les asignaba en el
orden social” (Rancière, 2011a, pp. 44, 45, 52, 53 y 68).
En el caso de Gauny -que forma parte de este tercer
desplazamiento que anunciamos al comenzar- lo que se reelabora es más
bien un “viaje”: reflexivo, muy severo existencialmente, personal y
transformador a la vez. Un “viaje” que no escabulle las duras tensiones
que se experimentan cuando no coinciden la imagen que entrega el espejo y
el concepto de sí que se quiere tener (Rancière, 2011a, p. 26Rancière, Jacques (2011a). El tiempo de la igualdad. Diálogos sobre política y estética. Herder.
).
Cuestión más importante, a mi juicio, que la mera categorización u
objetivación que se hace del pensamiento implicado en este “viaje”:
“racionalismo encantado” o “doble popular de la filosofía de la
ilustración” (2020, p. 18Gauny, Gabriel (2020). El filósofo plebeyo. Textos reunidos y presentados por Jacques Rancière. Presentación de Jordi Carmona Hurtado. Cactus.
),
dirá Rancière. Ya que son las características del “viaje” mismo, no
fácilmente clasificable dentro de las coordenadas dominantes de la
historia de la filosofía, las que habría que determinar o subrayar. Este
proceso personal y político lleva a la vez implícito una pregunta
quemante: “¿cómo ser obrero?” (Rancière, 2011a, p. 26Rancière, Jacques (2011a). El tiempo de la igualdad. Diálogos sobre política y estética. Herder.
)
y por lo mismo no se alimenta -y esta diferencia es muy clara para
Gauny- de “bellas melancolías” de escritores célebres como Byron o como
Chateaubriand, “¡Sublimes desdichados!” (Gauny, 2020, pp. 51 y 52Gauny, Gabriel (2020). El filósofo plebeyo. Textos reunidos y presentados por Jacques Rancière. Presentación de Jordi Carmona Hurtado. Cactus.
),
sino antes bien del “dolor de los dolores”, el “del león atrapado, el
del plebeyo presa de las horribles jornadas del taller” (p. 52Gauny, Gabriel (2020). El filósofo plebeyo. Textos reunidos y presentados por Jacques Rancière. Presentación de Jordi Carmona Hurtado. Cactus.
).
Si en La noche de los proletarios,
como bien indica Diana Milena Patiño Niño, se intenta pensar un tipo de
comunidad diferente, no sustantiva, que obliga a repensar lo común y
también lo singular, no uniforme (2017cPatiño,
Diana Milena (2017c). La noche de los proletarios de Jacques Rancière
como posibilidad para pensar en otro tipo de comunidad, Universitas Philosophica, 34(68), 243-262.
),
¿significa esto que una atención mayor en el carpintero Gabriel Gauny y
en su particular trayectoria existencial permite asimilarlo con sus
singularidades al descubrimiento o a la irrupción de la “individualidad”
moderna, con la diferencia que el referente es ahora popular y no
burgués?
Diría que es más bien la cuestión de la “subjetivación”,
más que el tópico de la individualidad o de la autonomía, la que ahora
aparece con toda la complejidad que tienen unos procesos no lineales,
siempre abiertos o en relación, que dan cuenta de experiencias
distintas, que verifican o explicitan la “igualdad” que son portadores (Rancière, 2018, pp. 25 y ss.Rancière, Jacques (2018). La méthode de la scène. Entrevistado por Periodista Adnen Jdey. Lignes.
).
Un “proceso de subjetivación” particularmente advertido de sí en el
caso de Gauny, de su dimensión social y laboral, de la asociatividad y
conflictividad que le acompañan, como también de la superposición entre
presente y pasado o de la tensión entre la sociedad y la soledad.
Un “viaje” como decíamos recién (Gauny, 2020, p. 133Gauny, Gabriel (2020). El filósofo plebeyo. Textos reunidos y presentados por Jacques Rancière. Presentación de Jordi Carmona Hurtado. Cactus.
), que incluye “iniciación”, muerte o “transformación” (Rancière en Gauny, 2020, pp. 19, 20Gauny, Gabriel (2020). El filósofo plebeyo. Textos reunidos y presentados por Jacques Rancière. Presentación de Jordi Carmona Hurtado. Cactus.
. Gauny, 2020, p. 44Gauny, Gabriel (2020). El filósofo plebeyo. Textos reunidos y presentados por Jacques Rancière. Presentación de Jordi Carmona Hurtado. Cactus.
),
que se nutre tanto de facticidades como de ensoñaciones y que se
expresa, desde la perspectiva de Rancière, en la irrupción de una
palabra o experiencia inesperada, singular, única, desdoblada (que es y,
a la vez, no es lo que es); una palabra o experiencia, en suma, poco
contemplada en unas aproximaciones que dejan poco espacio a lo
imprevisto o a los desprendimientos que podrían afectar al propio sujeto
social. Una palabra que incomoda, en cierto sentido inclasificable, no
siempre igual a sí misma, extraña, que desordena las autorizaciones del
hablar o aquellos límites que Platón fijó para el artesanado, inamovible
en su oficio.
Planteadas así las cosas, los obreros que examina
Rancière ponen nuevamente sobre la mesa dos preguntas relacionadas: por
una parte, “¿cómo ser obrero?” o ¿qué tipo de experiencia es o puede ser
aquella del “tiempo robado” y, por otra, ¿como “ser obrero sin serlo”? o
¿se puede renunciar al derecho de soñar, de trabajar con las manos sin
dejar de fabricar “sombras”? Por último, y con el propósito de volver a
dramatizar nuestra filosofía, Rancière deja abierta una de las preguntas inaugurales de la filosofía, advertida por Platón en La República (1984)Platón (1984). La República o el Estado. Espasa-Calpe.
, inescapablemente política, y que reza así: “¿quién tiene derecho a pensar?” (Rancière, 2011a, pp. 26, 27 y 28Rancière, Jacques (2011a). El tiempo de la igualdad. Diálogos sobre política y estética. Herder.
).
A modo de conclusión, es pertinente señalar que los tres desplazamientos que hemos desarrollado no habría que concebirlos como si estos se ordenasen en una “progresión” o en una sucesión de “avances”. El tercer desplazamiento no es, en este sentido, la culminación o la superación de los dos anteriores. Cada uno de ellos da cuenta de una especificidad que le es propia: la instalación en un lugar de enunciación distinto al hegemónico, en primer lugar; el desenraizamiento de la palabra, en segundo lugar; la emergencia de una voz “extraña y singular”, por último. Estos desplazamientos traen consigo unas posibilidades y unas preguntas que les son inherentes.
Declaración de conflicto de intereses
⌅El autor de este artículo declara no tener conflictos de intereses financieros, profesionales o personales que pudieran haber influido de manera inapropiada en este trabajo.
Declaración de contribución de autoría
⌅Carlos Ossandón Buljevic: conceptualización, investigación, metodología, redacción‒borrador original, redacción‒ revisión y edición.