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				<journal-title>Isegor&#xed;a</journal-title>
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			<issn publication-format="electronic">1988-8376</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#xed;ficas</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="publisher-id">isegoria.2021.64.12</article-id>
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					<subject>Art&#xed;culos</subject>
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				<article-title>Desigualdad intergeneracional y sistemas de pensiones</article-title>
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					<trans-title>Intergenerational inequality and pension systems</trans-title>
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						<surname>Gragera Junco</surname>
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					<aff id="aff1"><institution>Universidad de M&#xe1;laga</institution></aff>
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					<license-p>Este es un art&#xed;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#xe9;rminos de la licencia de uso y distribuci&#xf3;n Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0).</license-p>
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			<abstract>
				<title>Resumen</title>
				<p>Este trabajo examina varias teor&#xed;as de la justicia intergeneracional y sus implicaciones en el &#xe1;mbito pr&#xe1;ctico de los sistemas de pensiones. En este contexto, la sostenibilidad del sistema parece estar comprometida a causa de las proyecciones demogr&#xe1;ficas. Este hecho tiene una incuestionable relevancia para el futuro de este importante servicio p&#xfa;blico y el compromiso intergeneracional que implica. En este sentido, si un sistema de pensiones quiere ser justo tiene que mirar en tres direcciones: pensionistas, trabajadores y futuras generaciones. As&#xed;, una teor&#xed;a liberal-igualitaria se vuelve necesaria para compartir los riesgos de <italic>shocks</italic> demogr&#xe1;ficos y financieros entre las distintas generaciones y para reducir la desigualdad tanto como sea posible.</p>
			</abstract>
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>Abstract</title>
				<p>This paper examines the various theories of intergenerational justice and its implications in the practical context of pension systems. In this context the sustainability of the system appears to be compromised by demographic projections. This fact has an unquestionable relevance for the future of this very important public service and the intergenerational commitment that this implies. In this sense if a pension system wants to be fair it has to look in three directions: pensioners, workers and future generations. So, a liberal-egalitarian theory becomes necessary to share the risks of demographic and financial shocks between different generations and to reduce inequality as much as possible. </p>
			</trans-abstract>
			<kwd-group>
				<kwd>Justicia intergeneracional</kwd>
				<kwd>sistema de pensiones</kwd>
				<kwd>teor&#xed;a liberal-igualitaria</kwd>
				<kwd>proyecciones demogr&#xe1;ficas</kwd>
				<kwd>desigualdad</kwd>
			</kwd-group>
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				<kwd>Intergenerational justice</kwd>
				<kwd>Pension systems</kwd>
				<kwd>Liberal-egalitarian theory</kwd>
				<kwd>Demographic projections</kwd>
				<kwd>Inequality</kwd>
			</kwd-group>
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	<body>
		<sec id="sec1" sec-type="intro">
			<label>1.</label>
			<title>Introducci&#xf3;n</title>
			<p>Los sistemas de pensiones est&#xe1;n compuestos desde una perspectiva intergeneracional. Concretamente, un sistema de pensiones como el espa&#xf1;ol conecta diferentes generaciones en el mismo per&#xed;odo de tiempo: los pensionistas, los trabajadores que contribuyen a pagar las actuales pensiones y las generaciones j&#xf3;venes que supondr&#xe1;n la fuerza laboral en el futuro. De este modo, todas ellas forman parte de un tipo de pol&#xed;tica p&#xfa;blica dise&#xf1;ada para ayudar a las personas cuando estas ya no pueden trabajar m&#xe1;s, no pueden garantizarse su propia independencia econ&#xf3;mica y que, en definitiva, dispone de menores medios para evitar la pobreza o la exclusi&#xf3;n social. Desde una mirada intergeneracional, si se pretende tener un sistema p&#xfa;blico de pensiones que pueda ser aceptado por los ciudadanos resultar&#xe1; fundamental asegurar su sostenibilidad y equidad. En este sentido, hablar de sostenibilidad no es simplemente hacerlo sobre la viabilidad financiera del sistema, sino que resultar&#xe1; igualmente importante asegurar la sostenibilidad intergeneracional si no se quiere correr el riesgo de dar pasos hacia la quiebra del sistema a causa de la desigualdad entre las diferentes generaciones. </p>
			<p>Los sistemas de pensiones por reparto est&#xe1;n basados en el impl&#xed;cito pacto intergeneracional a trav&#xe9;s del cual se producen transferencias entre distintas generaciones. La sostenibilidad financiera es condici&#xf3;n necesaria para proporcionar la viabilidad de un sistema de pensiones en t&#xe9;rminos econ&#xf3;micos, pero resulta igualmente necesario asegurar la factibilidad de ese acuerdo impl&#xed;cito intergeneracional. En otras palabras, si el sistema se descubre como insuficiente e injusto en t&#xe9;rminos de equidad, aunque sea sostenible econ&#xf3;micamente, el acuerdo intergeneracional podr&#xed;a romperse del lado de la generaci&#xf3;n que mayores injusticias est&#xe9; soportando. De romperse el pacto entre generaciones -dejando, as&#xed;, desprotegida a la generaci&#xf3;n pensionista presente- la viabilidad financiera no ser&#xe1; suficiente para el mantenimiento del sistema. Por este motivo, la perspectiva intergeneracional es fundamental para entender y reformar los sistemas p&#xfa;blicos de pensiones en favor de asegurar que aquella generaci&#xf3;n que ya no puede procurarse su propia autonom&#xed;a econ&#xf3;mica pueda eludir situaciones de desigualdad y precariedad extremas, como la pobreza o la exclusi&#xf3;n social.</p>
			<p>Por ello, la estructura de este trabajo ser&#xe1; la siguiente: en primer lugar, se discute qu&#xe9; teor&#xed;a de la justicia intergeneracional resulta m&#xe1;s adecuada para el an&#xe1;lisis de los problemas circunscritos a los sistemas de pensiones y se muestra como m&#xe1;s justa para las posibles soluciones. Por otro lado, aporto unas nociones b&#xe1;sicas acerca de los tipos de sistemas de pensiones que existen, as&#xed; como sus caracter&#xed;sticas. Adem&#xe1;s, en la misma parte trato el sistema p&#xfa;blico de pensiones existente en Espa&#xf1;a exponiendo sus elementos definitorios y las circunstancias que lo hacen, a todas luces, insostenible e injusto de cara al futuro. Finalmente, la &#xfa;ltima parte del art&#xed;culo viene determinada por una presentaci&#xf3;n de las posibles opciones que podr&#xed;an manejarse para reformar nuestro sistema p&#xfa;blico de pensiones sobre una estructura que sea intergeneracionalmente justa.</p>
		</sec>
		<sec id="sec2">
			<label>2.</label>
			<title>Teor&#xed;as de la justicia intergeneracional</title>
			<p>Un sistema de pensiones como el espa&#xf1;ol se caracteriza por comprometer a distintas generaciones (pensionistas, trabajadores y j&#xf3;venes). Por lo tanto, aquella teor&#xed;a de la justicia que pretenda reflexionar acerca de las pensiones debe introducir en sus procedimientos deliberativos razones que abarquen a todas las generaciones en disputa. Un gran error a la hora de plantear soluciones para asegurar la sostenibilidad de las pensiones es creer -o solo tener en cuenta- que existe una &#xfa;nica generaci&#xf3;n afectada. Algo que no solo no es cierto, sino que supone discriminar a una generaci&#xf3;n en favor de otra que tambi&#xe9;n participa y contribuye al sistema<xref ref-type="fn" rid="fn1">
					<sup>1</sup>
				</xref>. En este sentido, lo que voy a tratar aqu&#xed; es de introducir y valorar las distintas teor&#xed;as de la justicia intergeneracional para, sobre estos t&#xe9;rminos, plantear el debate acerca de las pensiones. Con todo, antes de comenzar el an&#xe1;lisis de las diferentes teor&#xed;as de la justicia cabe hacer unas aclaraciones sobre el modo en que voy a proceder.</p>
			<p>Las categor&#xed;as que voy a emplear para estudiar las implicaciones de las teor&#xed;as de la justicia ser&#xe1;n las de <italic>ahorro positivo</italic> (<italic>positive savings)</italic> y <italic>desahorro</italic> (<italic>dissavings).</italic> En cuanto a la primera, esta har&#xed;a referencia al hecho en virtud del cual cada generaci&#xf3;n transfiere a la siguiente m&#xe1;s bienes y servicios de los que ha heredado. Respecto a la segunda, es la idea de transferir menos de lo que se hereda (<xref ref-type="bibr" rid="B15">Gosseries, 2015</xref>). El hecho de que contemple la opci&#xf3;n de hablar de desahorro responde a la siguiente situaci&#xf3;n: si entendemos que el ahorro positivo implica, en una situaci&#xf3;n imaginaria, tener un cierto super&#xe1;vit, el desahorro deber&#xed;a sostenerse en el sentido de gastar m&#xe1;s recursos de los que se dispone, puesto que es lo contrario al ahorro positivo. Lo m&#xe1;s parecido ser&#xed;a el hecho de contraer una deuda econ&#xf3;mica. En definitiva, gastar m&#xe1;s dinero del que se tiene. En este caso, gastar m&#xe1;s dinero del que se hereda.</p>
			<p>La primera teor&#xed;a de la justicia intergeneracional que voy a tratar es la denominada como de <italic>reciprocidad indirecta</italic> (ascendente, en el caso de las pensiones). El principio en el que se asienta es aquel en virtud del cual la generaci&#xf3;n presente (trabajadores) deber&#xe1; algo a la anterior (jubilados) puesto que la siguiente generaci&#xf3;n (hijos o futuros trabajadores) les devolver&#xe1; el favor. Es decir, que yo, como trabajador, pagar&#xe9; las pensiones actuales ante la certeza o la confianza de que mis hijos pagar&#xe1;n, el d&#xed;a de ma&#xf1;ana, mi pensi&#xf3;n. Esto, en t&#xe9;rminos de bienes y servicios, se traduce en que las transferencias entre generaciones han de ser, al menos, equivalentes (<xref ref-type="bibr" rid="B15">Gosseries, 2015</xref>). En esta teor&#xed;a el ahorro positivo est&#xe1; permitido, puesto que <italic>permite</italic> realizar transferencias cuando menos equivalentes, mientras que el derroche est&#xe1; prohibido.</p>
			<p>Por otra parte, encontramos la teor&#xed;a de la <italic>ventaja mutua.</italic> Esta teor&#xed;a de la justicia entre generaciones vendr&#xed;a a sostenerse por una suerte de intuici&#xf3;n hobbesiana; es decir, dos personas se unen por el beneficio mutuo que les contrae dicho pacto de uni&#xf3;n. De este modo, el matiz en esta teor&#xed;a es encontrar el elemento que hace ventajoso adherirse a una empresa colaborativa, en lugar de “ir por libre”. Sobre estas cuestiones existe una extensa literatura en <italic>teor&#xed;a de juegos</italic> y, en este sentido, muchas de las investigaciones han venido a se&#xf1;alar que los beneficios a largo plazo suelen ser mayores en escenarios cooperativos.<xref ref-type="fn" rid="fn2">
					<sup>2</sup>
				</xref> Siendo esto as&#xed;, lo que a una persona le exigir&#xed;a la racionalidad es adherirse a un tipo de pacto por el cual todos sus integrantes racionales saldr&#xed;an no solo beneficiados, sino <italic>igualmente</italic> beneficiados (<xref ref-type="bibr" rid="B15">Gosseries, 2015</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B9">Fleurbaey y Michel, 1992</xref>). Esto nos deja ante la situaci&#xf3;n de permitir el ahorro positivo y prohibir el derroche.</p>
			<p>En tercer lugar, el <italic>utilitarismo.</italic> Una de las principales caracter&#xed;sticas que lo definen es su tendencia a la maximizaci&#xf3;n de la utilidad. En l&#xed;neas generales, lo que esta teor&#xed;a vendr&#xed;a a sostener es que “la manera m&#xe1;s justa de organizar una sociedad es maximizar el bienestar de sus miembros”<xref ref-type="fn" rid="fn3">
					<sup>3</sup>
				</xref> (<xref ref-type="bibr" rid="B13">Gosseries, 2005: 42</xref>). O, en otras palabras, con una “tarta” m&#xe1;s grande, de manera que todos los ciudadanos puedan “comer de la tarta”. As&#xed;, el utilitarismo no solo dar&#xed;a cabida al ahorro positivo, sino que ser&#xed;a condici&#xf3;n <italic>obligatoria</italic> en favor de agrandar la “cesta” de recursos. El derroche, por el contrario, estar&#xed;a totalmente prohibido.</p>
			<p>Como cuarta alternativa est&#xe1; el <italic>igualitarismo rawlsiano.</italic> El basamento de esta teor&#xed;a se encuentra en <italic>A Theory of Justice</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="B25">Rawls, 1999</xref>), la cual se fundamenta en virtud de dos principios: en primer lugar, el principio de <italic>igual libertad</italic> que garantizar&#xed;a el derecho a todas las libertades b&#xe1;sicas para todas las personas en condici&#xf3;n de igualdad; en segundo lugar, el <italic>principio de diferencia</italic> que expresa que las desigualdades econ&#xf3;micas y sociales solo ser&#xe1;n tolerables si redundan o van dirigidas al beneficio de aquellos miembros de la sociedad que se encuentran en una peor situaci&#xf3;n (<xref ref-type="bibr" rid="B34">Wolf, 2007</xref>). Adem&#xe1;s, el igualitarismo rawlsiano incluye dentro de su estructura el principio del <italic>social m&#xed;nimum</italic> que vendr&#xed;a a formularse como una manera de asegurar libertad e igualdad de oportunidades reales durante toda la vida de los ciudadanos.<xref ref-type="fn" rid="fn4">
					<sup>4</sup>
				</xref> Este elemento toma la forma de un elemento suficiente: en resumen, es una teor&#xed;a de la justicia que procura la igualdad de derechos y libertades, la igualdad de oportunidades y que trabaja en favor de los m&#xe1;s desfavorecidos y menos aventajados miembros de la sociedad.</p>
			<p>Lo dicho entrar&#xed;a dentro de la concepci&#xf3;n general de la justicia, esto es, los principios en los que se basa. Ahora bien, el modo de proceder del igualitarismo rawlsiano en el contexto intergeneracional a&#xf1;ade un elemento a tener en cuenta. Aqu&#xed; Rawls concibe dos estadios o fases distintas: la fase de acumulaci&#xf3;n y la de estabilidad (<italic>steady-state</italic>)<xref ref-type="fn" rid="fn5">
					<sup>5</sup>
				</xref>. La primera de ellas dar&#xed;a la condici&#xf3;n de <italic>obligatoriedad</italic> al ahorro positivo, quedando en la segunda fase solamente <italic>permitido</italic> (en ambas el derroche estar&#xed;a prohibido). Lo caracter&#xed;stico de este modelo es que la fase de acumulaci&#xf3;n ser&#xed;a la que propiciase los recursos suficientes para conseguir y garantizar unas instituciones justas y, por ello, el ahorro es una condici&#xf3;n <italic>obligatoria</italic>. Esto es lo que Rawls ha llamado el principio de <italic>ahorro justo,</italic> en virtud de que “el objetivo del ahorro justo es mejorar y preservar instituciones justas y un equitativo valor de la libertad” (<xref ref-type="bibr" rid="B11">Gosseries, 2001: 315</xref>). En estos t&#xe9;rminos, Rawls adquiere tintes consecuencialistas cuando expresa que las iguales libertades pueden ser negadas en favor de que todos puedan disfrutar, realmente, de las libertades (<xref ref-type="bibr" rid="B25">Rawls, 1999: 475</xref>). Como se&#xf1;ala Axel Gosseries (<italic>ibid</italic>.: 320), es el tipo de argumento en el que “violar un valor X es realmente <italic>necesario</italic> para maximizar el reinado del mismo valor […] usado por los consecuencialistas igualitarios para justificar reformas igualitaristas en general”, lo que la hace no solo una teor&#xed;a igualitarista, sino tambi&#xe9;n liberal. En cuanto a la fase de estabilidad, cada generaci&#xf3;n debe dejar a la siguiente al menos lo equivalente de lo que recibieron de la anterior generaci&#xf3;n. Precisamente, por esto, el derroche est&#xe1; prohibido, pero el ahorro se encuentra permitido.</p>
			<p>Finalmente, la &#xfa;ltima teor&#xed;a intergeneracional es el <italic>suficientarismo</italic> de Brundtland.<xref ref-type="fn" rid="fn6">
					<sup>6</sup>
				</xref> La teor&#xed;a suficientarista, seg&#xfa;n Go Harlem Brundtland, trata sobre desarrollo sostenible. Este tipo de desarrollo podr&#xed;a definirse como aquel que “satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades” (<xref ref-type="bibr" rid="B33">WCED 1987: 53</xref>). A efectos algo m&#xe1;s pr&#xe1;cticos, el suficientarismo permitir&#xed;a tanto el ahorro positivo como el derroche puesto que, a excepci&#xf3;n de no comprometer la satisfacci&#xf3;n de necesidades de las generaciones futuras, no existe ninguna restricci&#xf3;n.</p>
			<sec id="sec2.1">
				<label>2.1.</label>
				<title>El factor demogr&#xe1;fico y la mala fortuna</title>
				<p>Hasta aqu&#xed; he realizado una sucinta explicaci&#xf3;n de las implicaciones de las teor&#xed;as de la justicia intergeneracional bas&#xe1;ndome en las categor&#xed;as “ahorro” y “desahorro” o derroche. Y tambi&#xe9;n en funci&#xf3;n del grado de permisividad, obligatoriedad o prohibici&#xf3;n que dichas teor&#xed;as tienen respecto a esas dos categor&#xed;as anteriores. En lo siguiente aplicar&#xe9; la reflexi&#xf3;n acerca de las teor&#xed;as de la justicia intergeneracional sobre los sistemas de pensiones.</p>
				<p>El problema de la insostenibilidad del sistema de pensiones espa&#xf1;ol se debe principalmente al factor demogr&#xe1;fico y la futura tasa de dependencia, as&#xed; como los grandes porcentajes de desempleo o la excesiva distancia entre <italic>insiders</italic> y <italic>outsiders</italic>
					<xref ref-type="fn" rid="fn7">
						<sup>7</sup>
					</xref> del sistema, entre otros. Como las proyecciones est&#xe1;n se&#xf1;alando en relaci&#xf3;n con el factor demogr&#xe1;fico, en el a&#xf1;o 2050 la generaci&#xf3;n receptora de ayudas en forma de pensi&#xf3;n habr&#xe1; aumentado considerablemente en detrimento de la generaci&#xf3;n activa laboralmente. Esta situaci&#xf3;n traer&#xed;a una consecuencia inmediata: la necesidad de una mayor inversi&#xf3;n en la generaci&#xf3;n jubilada respecto de otras generaciones, creando severas desigualdades intergeneracionales.</p>
				<p>Como marcan las tendencias para el a&#xf1;o 2050, habremos pasado de tener entre 3,33 trabajadores en activo (que hab&#xed;a en el a&#xf1;o 2014) para pagar la pensi&#xf3;n de un jubilado a tener 1,81 trabajadores por cada pensi&#xf3;n. Si a esto le a&#xf1;adimos que muchas personas escogen la jubilaci&#xf3;n anticipada y que otras muchas en edad de trabajar no lo hacen o lo hacen m&#xe1;s tard&#xed;amente, el posible escenario se transforma en una realidad dif&#xed;cilmente sostenible (<xref ref-type="bibr" rid="B3">Conde-Ruiz, 2017: 82</xref>). Esta situaci&#xf3;n, junto a datos como la baja natalidad que sufre Espa&#xf1;a, la gran tasa de paro y la dificultad de los j&#xf3;venes para entrar en el mercado laboral complican a&#xfa;n m&#xe1;s las cosas de cara al futuro. En palabras de Conde Ruiz (<italic>ibid</italic>.: 5), “seg&#xfa;n las previsiones demogr&#xe1;ficas, el proceso de envejecimiento es tan intenso que, a pesar de alcanzar el pleno empleo, en unas d&#xe9;cadas tendremos pr&#xe1;cticamente un trabajador por cada jubilado”.</p>
				<p>La teor&#xed;a de la <italic>reciprocidad indirecta</italic> que, como he se&#xf1;alado, se asienta sobre una suerte de acuerdo de confianza tiene ciertos problemas bajo este escenario que proporcionan los estudios demogr&#xe1;ficos.<xref ref-type="fn" rid="fn8">
						<sup>8</sup>
					</xref> El trabajador actual es el encargado de contribuir a la financiaci&#xf3;n de las pensiones del mismo momento, prest&#xe1;ndose a ello porque conf&#xed;a en que los hijos -el d&#xed;a de ma&#xf1;ana- se la pagar&#xe1;n a &#xe9;l (al trabajador), pero ¿y si no se tuviera la certeza de que habr&#xe1; suficientes hijos trabajando para financiar las pensiones? Ante una futura situaci&#xf3;n de muy baja natalidad -como tenemos en Espa&#xf1;a, y tambi&#xe9;n en Europa- donde no se tuviera la certeza de que haya futuros trabajadores suficientes, bien pudiera, el trabajador actual, decidir romper el pacto intergeneracional y decantarse por un sistema de pensiones exclusivamente privadas -con el cual no se financian las pensiones del momento-. Esto sin contar con los datos de la tasa de dependencia futura, que supondr&#xed;a un aumento demasiado alto de las contribuciones de cada persona que trabaje. De modo que, dif&#xed;cilmente, la reciprocidad indirecta sea capaz de hacer sostenible el pacto entre las distintas generaciones.</p>
				<p>En el caso de la <italic>ventaja mutua</italic> se puede aducir un problema muy similar ante los efectos demogr&#xe1;ficos, aunque configurado bajo distintos presupuestos. En este caso, con una tasa de dependencia que crecer&#xe1;, a partir del a&#xf1;o 2050, hasta m&#xe1;s del 70 &#x25; (<xref ref-type="bibr" rid="B5">Coppola, 2017</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B19">Hern&#xe1;ndez <italic>et al.</italic>, 2017: 26</xref>), adem&#xe1;s de la baja tasa de natalidad, y con la carga impositiva que ello supondr&#xe1; para las generaciones futuras, existen dudas sobre si estas generaciones del ma&#xf1;ana ver&#xe1;n como una ventaja o un beneficio tener que soportar tal carga econ&#xf3;mica para otras generaciones y no la suya propia. Sin embargo, esta no es la &#xfa;nica cr&#xed;tica que se le puede hacer a la teor&#xed;a de la ventaja mutua, sino que existe otra que se encuentra en los propios fundamentos de la teor&#xed;a. Para ello, hay que apelar a la racionalidad de los agentes que aceptan mantener tal pacto por el cual todos salen <italic>igualmente</italic> beneficiados. En primer lugar, como es obvio, la ventaja que obtengan ha de ser relativamente instant&#xe1;nea o, al menos, debe darse en el per&#xed;odo de vida de cada cohorte. Y aqu&#xed; encontramos el problema. Si bien la ventaja mutua puede “atar” a las dos generaciones que se encuentran solapadas en el tiempo (trabajadores y jubilados), ¿c&#xf3;mo sostener tal pacto no ya con los hijos, sino con las generaciones a&#xfa;n no nacidas? Es decir, el problema toma forma cuando lidiamos con generaciones no solapadas o que no pueden intercambiar beneficios entre ellas. </p>
				<p>Por tanto, la cooperaci&#xf3;n entre cohortes no contempor&#xe1;neas se torna imposible, debido a que -bajo las premisas de la ventaja mutua- los j&#xf3;venes no podr&#xed;an prestar nada a los mayores, ya que estos &#xfa;ltimos no estar&#xe1;n all&#xed; para devolv&#xe9;rselo (<xref ref-type="bibr" rid="B9">Fleurbaey y Michel, 1992: 52</xref>). Se podr&#xed;a aducir que el pacto bien pudiera mantenerse si las generaciones futuras considerasen la cuesti&#xf3;n a heredar como una ventaja “llegado el momento”. Que ellos tambi&#xe9;n recibir&#xe1;n su pensi&#xf3;n si mantienen el pacto. Es decir, una potencial ventaja para aquellas cohortes que est&#xe9;n por venir. Sin embargo, bajo esta situaci&#xf3;n, estar&#xed;amos situ&#xe1;ndonos de nuevo en el marco normativo de la <italic>reciprocidad indirecta</italic>, la cual se basa en la confianza de que lo que uno haga le ser&#xe1; devuelto en los mismos t&#xe9;rminos.</p>
				<p>El <italic>utilitarismo</italic>, por su parte, se enfrenta a lo inconveniente que resulta la obligatoriedad del ahorro positivo en favor de transferir una mayor cesta de bienes a las siguientes generaciones. En este sentido, surgen las preguntas de cu&#xe1;ndo deber&#xed;an parar las generaciones de ahorrar y si no incurrir&#xed;an en una especie de ahorro indefinido. Todo sea dicho, esta teor&#xed;a tiene la virtud de pensar en el largo plazo y en las generaciones futuras, por lo que la sostenibilidad del sistema no ser&#xed;a un problema. Otra cosa ser&#xed;a la sostenibilidad del pacto intergeneracional. Igualmente, en lo referente a este “ahorro indefinido”, pudiera solventarse con las reformulaciones que se hicieron del utilitarismo con el principio de <italic>utilidad decreciente.</italic> No obstante, falla con las cohortes actuales, a las cuales les exigir&#xed;a sacrificarse por el bien del futuro. Y no es que pensar en el futuro sea reprobable, pero s&#xed; podr&#xed;a serlo si con ello no se corrigen las desigualdades que se dan en el momento presente.</p>
				<p>El <italic>igualitarismo rawlsiano</italic> provee en este contexto una l&#xed;nea de trabajo diferente. Es cierto que su primera fase de acumulaci&#xf3;n coincide con el utilitarismo en el sentido de transferir a las generaciones venideras m&#xe1;s recursos de los que se ha heredado (ahorro positivo). En cambio, mientras que en el utilitarismo encontramos dificultades a la hora de discernir cu&#xe1;ndo se acabar&#xe1; el ahorro, la teor&#xed;a rawlsiana lo estipula como medio para conseguir y mantener unas instituciones justas. Una vez alcanzadas, no resulta necesario mantener el ahorro positivo. Puede ser una medida controvertida exigir cierto sacrificio a unas generaciones, pero cuando se tiene la certeza de que las siguientes generaciones estar&#xe1;n en una situaci&#xf3;n peor que las precedentes, resulta coherente con la teor&#xed;a igualitarista esa exigencia. M&#xe1;s all&#xe1; a&#xfa;n, el hecho de percibir como un elemento de justicia la ayuda a los que se encuentran en desventaja tiene una gran sonoridad dentro de lo que nos dicen nuestras intuiciones morales. Adem&#xe1;s, la defensa de car&#xe1;cter consecuencialista se&#xf1;alada arriba o la prioridad l&#xe9;xica del principio de “igual libertad” frente al de “diferencia”<xref ref-type="fn" rid="fn9">
						<sup>9</sup>
					</xref>, suponen una estructura relativamente estable para la defensa de la fase de acumulaci&#xf3;n.</p>
				<p>Ahora bien, es en la fase estable donde surge una comprometedora circunstancia: la permisividad del ahorro positivo. Una vez realizado el sacrificio necesario de la fase de acumulaci&#xf3;n en pos de conseguir el disfrute de las libertades e instituciones dignas y justas, la fase de estabilidad comete la inequidad de permitir que las generaciones actuales puedan transferir m&#xe1;s recursos de los heredados. En este sentido, lo que se plantea es que el ahorro est&#xe9; tambi&#xe9;n prohibido en la fase estable (<xref ref-type="bibr" rid="B11">Gosseries, 2001</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="B12">2004</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="B13">2005</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="B15">2015</xref>). La l&#xf3;gica de la que goza esta reformulaci&#xf3;n se debe a la introducci&#xf3;n de un nuevo elemento: la justicia intrageneracional. Es decir, la justicia no ya entre distintas generaciones, sino entre la misma generaci&#xf3;n. De esta manera, puesto que la fase de acumulaci&#xf3;n ha asegurado las libertades e instituciones a las generaciones presentes y futuras, la fase estable no puede olvidarse de aquellos que se encuentran en una posici&#xf3;n de desventaja en la actualidad. Por tanto, esta reforma del igualitarismo rawlsiano introduce el elemento de la redistribuci&#xf3;n en favor de una justicia intrageneracional.</p>
				<p>La virtud de esta teor&#xed;a, frente a otras, es que precisa como medida de justicia redistribuir bienes hacia quienes se encuentran en una peor posici&#xf3;n sin necesidad de esperar un retorno de lo “prestado” -aunque, evidentemente, a menor nivel de pobreza y exclusi&#xf3;n social mayor es la capacidad de crecimiento econ&#xf3;mico de un pa&#xed;s-. Adem&#xe1;s de la medida intrageneracional, que la distingue del utilitarismo, la idea de la <italic>mala fortuna</italic> que puedan sufrir ciertos miembros de la sociedad o determinadas generaciones la distancia completamente de las teor&#xed;as de ventaja mutua o reciprocidad indirecta. Si tenemos en cuenta que quienes se encuentran en desventaja no siempre son completamente responsables de su mala situaci&#xf3;n (<xref ref-type="bibr" rid="B27">Schokkaert y Sweeney, 1999</xref>) y que siempre estamos sujetos a situaciones de infortunio en las que nadie ha participado -como cualquier desastre natural- este igualitarismo revisado, o <italic>igualitarismo de la suerte</italic> como lo ha denominado <xref ref-type="bibr" rid="B13">Gosseries (2005)</xref> con su regla de ni <italic>ahorrar, ni derrochar</italic> en fase estable -excepto en casos excepcionalmente desafortunados y ajenos a la responsabilidad humana-, nos da elementos apropiados para abarcar tanto situaciones de justicia intergeneracional como las de justicia intrageneracional. Mantiene la equidad con las siguientes generaciones y se vuelve m&#xe1;s justa al invertir en el mejoramiento de los miembros actuales de una generaci&#xf3;n determinada. Principio que, en cuesti&#xf3;n de pensiones, en Espa&#xf1;a podr&#xed;a ser muy eficiente. Si, en lugar de gastar con tanta urgencia el super&#xe1;vit del Fondo de Reserva, se hubiese mantenido para su uso en una etapa de transici&#xf3;n a otro sistema o reformas estructurales necesarias, ser&#xed;a m&#xe1;s sencillo hacer frente a los costes que podr&#xe1;n sufrir la generaci&#xf3;n que vaya a jubilarse en el momento del cambio de sistema o de reforma significativa.<xref ref-type="fn" rid="fn10">
						<sup>10</sup>
					</xref>
				</p>
				<p>En &#xfa;ltimo lugar, la teor&#xed;a suficientarista adolece de ciertas debilidades que se deben a que, siempre y cuando las generaciones actuales puedan satisfacer sus necesidades y esto no suponga un perjuicio para la satisfacci&#xf3;n de las propias necesidades por parte de las futuras (generaciones), se permiten tanto el ahorro positivo como el derroche. Si se permite el ahorro positivo, se niega a la generaci&#xf3;n actual el uso de sus propios recursos y se le imposibilita la capacidad de invertir y mejorar. Por otro lado, si se permite el derroche se podr&#xed;a estar cargando a las personas del ma&#xf1;ana con un excesivo peso en forma de deuda p&#xfa;blica, por ejemplo. Por ello, lo que se propone desde la postura igualitarista de la suerte es que la fase estable se conforme como un juego de suma cero (<xref ref-type="bibr" rid="B11">Gosseries, 2001</xref>). Es decir, ni ahorrar, ni derrochar. Simplemente gastar y hacer uso de lo que se ingrese, con la finalidad de transferir a las pr&#xf3;ximas generaciones, al menos, lo equivalente de lo que se hered&#xf3;.</p>
				<p>En suma, la teor&#xed;a que mejor salva todos los inconvenientes y problemas de justicia, tanto a nivel inter como intrageneracional, es el <italic>igualitarismo de la suerte</italic>. En lo que sigue, aportar&#xe9; algunas ideas fundamentales para entender los sistemas de pensiones y, m&#xe1;s concretamente, el espa&#xf1;ol. Despu&#xe9;s trabajar&#xe9; con la teor&#xed;a liberal-igualitarista (en la variante <italic>de la suerte</italic>) para valorar los distintos sistemas y modelos de pensiones y para proponer algunas ideas en busca de un modelo que se adapte a esta teor&#xed;a de la justicia.</p>
			</sec>
		</sec>
		<sec id="sec3" sec-type="cases">
			<label>3.</label>
			<title>Los sistemas de pensiones: el caso espa&#xf1;ol</title>
			<p>Los sistemas de pensiones tienen una complejidad lo suficientemente grande como para no hacer un juicio de valor sobre ellos a primera vista. No todos los pa&#xed;ses tienen el mismo sistema de pensiones e incluso, cuando lo tienen, disponen de variantes dentro del mismo sistema, el tipo de pensi&#xf3;n o la forma de c&#xe1;lculo. Concisamente, los tipos de sistemas de pensiones se dividen en dos en funci&#xf3;n de su fuente de financiaci&#xf3;n: de reparto (<italic>pay-as-you-go</italic>) o de capitalizaci&#xf3;n (<italic>funded pensions</italic>)<xref ref-type="fn" rid="fn11">
					<sup>11</sup>
				</xref>. En cuanto al tipo de pensi&#xf3;n, esta puede ser asistencial (tipo <italic>beveridge</italic>) o bien contributiva (tipo <italic>bismarckiana</italic>)<xref ref-type="fn" rid="fn12">
					<sup>12</sup>
				</xref>. Y, finalmente, en virtud de la manera en que se calcule la pensi&#xf3;n a devengar, puede ser de prestaci&#xf3;n definida o de contribuci&#xf3;n definida (<xref ref-type="bibr" rid="B3">Conde-Ruiz, 2017</xref>).</p>
			<p>Que un sistema de pensiones sea de reparto implica que las pensiones de cada momento se financian a trav&#xe9;s de las contribuciones de los trabajadores del mismo momento. Es decir, que las personas laboralmente activas de cada momento dedican una parte de su sueldo a cotizar en el sistema de pensiones que ir&#xe1; a parar a parte de la pensi&#xf3;n de un jubilado. Mientras, en los sistemas de capitalizaci&#xf3;n financiera, la pensi&#xf3;n devengada procede de la rentabilidad que el propio ahorro privado ha producido. De tal manera, la diferencia crucial es que, en tanto que uno vincula dos generaciones distintas (el trabajador que paga y el jubilado que recibe la pensi&#xf3;n), el otro carga los costes de la propia pensi&#xf3;n en el ahorro privado de la propia persona (<xref ref-type="bibr" rid="B2">Conde-Ruiz, 2014: 26-29</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B12">Gosseries, 2004: 268-271</xref>).</p>
			<p>En cuanto al tipo de pensi&#xf3;n, que sea asistencial significa que todas las personas tendr&#xe1;n derecho a una pensi&#xf3;n (de subsistencia) sin importar lo que se contribuya. En cambio, una pensi&#xf3;n contributiva hace corresponder la pensi&#xf3;n con las contribuciones realizadas al sistema. En &#xfa;ltimo lugar, la prestaci&#xf3;n definida indica que la regla para calcular la pensi&#xf3;n viene ya predefinida al historial laboral del trabajador (como contar solo los &#xfa;ltimos 15 o 25 a&#xf1;os), sin tener en cuenta otros elementos o factores de equilibrio econ&#xf3;mico. Sin embargo, que sea de contribuci&#xf3;n definida significa que la pensi&#xf3;n futura tendr&#xe1; que ver, adem&#xe1;s de las cotizaciones realizadas, con ciertas variables de tipo demogr&#xe1;fico o macroecon&#xf3;mico; en suma, de equilibrio financiero para evitar que el sistema se hunda (<xref ref-type="bibr" rid="B2">Conde-Ruiz, 2014</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="B3">2017</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B20">Jim&#xe9;nez-Mart&#xed;n, 2013: 11-14</xref>).</p>
			<p>Ahora bien, el sistema p&#xfa;blico de pensiones en Espa&#xf1;a era, hasta la reforma del a&#xf1;o 2013, de reparto, contributivo y de prestaci&#xf3;n definida. Ya he apuntado al principal reto al que se enfrenta nuestro sistema de pensiones con las previsiones demogr&#xe1;ficas las cuales nos dejan un escenario de incuestionable insostenibilidad. En otros t&#xe9;rminos, si no se hace algo pronto, el sistema de pensiones p&#xfa;blico espa&#xf1;ol acabar&#xe1; por resultar financiera e intergeneracionalmente inasumible. ¿Pero qu&#xe9; opciones caben?</p>
			<p>Las dos grandes reformas que se han realizado al sistema de pensiones en Espa&#xf1;a (2011 y 2013), como dije, han “asegurado” su sostenibilidad financiera. Pero no as&#xed; su suficiencia, equidad, ni la certeza de que el pacto intergeneracional vaya a permanecer ante tales previsiones. El retraso de la edad legal de jubilaci&#xf3;n a los 67 a&#xf1;os y el llamado <italic>factor de sostenibilidad</italic> han supuesto un paso adelante para sostener el sistema de pensiones en t&#xe9;rminos financieros. Con todo, aun con esas reformas no se han corregido algunas de las desigualdades, injusticias e incongruencias del sistema de pensiones en el corto plazo. ¿Cu&#xe1;les son esas situaciones y cu&#xe1;l es la raz&#xf3;n de no corregirlas?</p>
			<p>Uno de los factores que contribuyen a la insostenibilidad del sistema es la jubilaci&#xf3;n anticipada. En este sentido, con una jubilaci&#xf3;n anticipada son menos los a&#xf1;os que una persona aporta al sistema de pensiones, por lo que son menos pensiones a las que contribuye y m&#xe1;s a&#xf1;os de pensi&#xf3;n propia recibida. En t&#xe9;rminos financieros esto supone un riesgo puesto que, como se&#xf1;alan en un estudio comparativo (<xref ref-type="bibr" rid="B17">Gruber y Wise, 1998</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="B18">2001</xref>), los programas de seguridad social est&#xe1;n conformados de tal manera que incentivan la jubilaci&#xf3;n anticipada y, con ello, la p&#xe9;rdida de fuerza laboral en personas mayores y de productividad de la fuerza laboral dentro de los pa&#xed;ses. </p>
			<p>Con la reforma de 2011 se alarg&#xf3; el per&#xed;odo a tener en cuenta a los 25 a&#xf1;os, lo cual mejora la situaci&#xf3;n precedente de contar solo los &#xfa;ltimos 15 a&#xf1;os de cotizaci&#xf3;n. Pero ¿qu&#xe9; hay de aquel que ha cotizado 45 a&#xf1;os? ¿por qu&#xe9; no cuentan los 20 a&#xf1;os sobrantes?</p>
			<p>Estas son algunas de las incongruencias e injusticias que impregnan el sistema de pensiones espa&#xf1;ol actual, y sin embargo sigue sin reformarse. En este sentido, un problema a&#xf1;adido es el cierto miedo que existe en la arena pol&#xed;tica a las decisiones de las generaciones m&#xe1;s mayores que suponen una fuerza electoral de gran transcendencia. M&#xe1;s aun sabiendo que tal fuerza electoral va a aumentar considerablemente en los pr&#xf3;ximos a&#xf1;os. Como se&#xf1;ala el fil&#xf3;sofo belga Phillipe van Parijs, “(e)l principal miedo ya no es que los ancianos puedan estar animados ‘por un deseo de ver viejos prejuicios vindicados’, sino que ellos puedan usar su fuerza electoral para imponer lo que ellos valoran. Que ellos puedan usarla de manera excesiva en beneficio de sus propios e inevitables intereses de corto plazo”<xref ref-type="fn" rid="fn13">
					<sup>13</sup>
				</xref> (<xref ref-type="bibr" rid="B32">Van Parijs, 1999: 293</xref>). M&#xe1;s all&#xe1; de que esto suceda o no, lo que subyace es precisamente la conclusi&#xf3;n a la que llegaron <xref ref-type="bibr" rid="B6">Cremer y Pestieau (2000)</xref>; a saber, que los problemas que rodean a las pensiones son, sobre todo, de &#xed;ndole pol&#xed;tica. En otras palabras, aunque es cierto que circunstancias demogr&#xe1;ficas y econ&#xf3;micas influyen, ser&#xed;a “tan sencillo” como reformar el sistema de pensiones acorde a las exigencias del momento demogr&#xe1;fico y econ&#xf3;mico. Actualizar, en definitiva, las instituciones en correspondencia con los cambios que pueden apreciarse en la actualidad. </p>
			<p>En lo relativo a las reformas que se llevaron a cabo, el sistema de pensiones en Espa&#xf1;a se ha visto algo m&#xe1;s desahogado desde que se realizaron las reformas de 2011 y 2013, las cuales contemplaban el aumento de la edad de jubilaci&#xf3;n legal a los 67 a&#xf1;os, incremento en los a&#xf1;os a tener en cuenta para calcular la pensi&#xf3;n (de los &#xfa;ltimos 15 a los &#xfa;ltimos 25) y la introducci&#xf3;n de un <italic>factor de equidad intergeneracional</italic> (o <italic>factor de sostenibilidad</italic> (FS) como lo denomin&#xf3; el gobierno) y el &#xed;ndice de revalorizaci&#xf3;n de las pensiones (IRP). De manera concisa, los &#xfa;ltimos factores pretenden dos objetivos: en primer lugar, el FS busca que dos personas con el mismo historial laboral y jubiladas a la misma edad, pero en a&#xf1;os diferentes, devenguen una pensi&#xf3;n proporcional a los aumentos en la esperanza de vida (o disminuci&#xf3;n, si la hubiere). Es decir, si alguien va a disfrutar de una pensi&#xf3;n m&#xe1;s a&#xf1;os a causa de una mayor esperanza de vida, esta ha de ser proporcional a la pensi&#xf3;n que devengar&#xed;a otra persona (de otra generaci&#xf3;n) con las mismas caracter&#xed;sticas laborales y contributivas, pero con una esperanza de vida menor y, por tanto, menos a&#xf1;os para disfrutar la pensi&#xf3;n. Por otra parte, el IRP viene a decir, b&#xe1;sicamente, que un sistema de pensiones no puede repartir lo que no dispone (<xref ref-type="bibr" rid="B2">Conde- Ruiz, 2014: 169-180</xref>).</p>
			<p>La parte m&#xe1;s problem&#xe1;tica deviene del IRP y de la forma en que lo llev&#xf3; a cabo el gobierno. Citando al profesor Sergi Jim&#xe9;nez-Mart&#xed;n:</p>
			<disp-quote>
				<p>El problema surge porque sabemos que el sistema actual dif&#xed;cilmente tendr&#xe1; super&#xe1;vits en un futuro pr&#xf3;ximo. Una vez superada la crisis econ&#xf3;mica empezaremos a sufrir las consecuencias del envejecimiento, ya que empezar&#xe1;n a jubilarse las cohortes m&#xe1;s grandes y con una mayor esperanza de vida. Y esto quiere decir que si no se hace nada estamos condenando a los pensionistas a una (injusta) cuasi-congelaci&#xf3;n del 0,25 &#x25; de las pensiones con la consiguiente p&#xe9;rdida de poder adquisitivo (<xref ref-type="bibr" rid="B20">Jim&#xe9;nez-Mart&#xed;n, 2013: 13</xref>).</p>
			</disp-quote>
		</sec>
		<sec id="sec4">
			<label>4.</label>
			<title>Mimbres para un sistema liberal-igualitario</title>
			<p>Toda reforma que quiera realizarse en los sistemas de pensiones tiene que responder a las exigencias de la justicia intergeneracional atendiendo a tres direcciones distintas. En este sentido, no podr&#xe1; decirse de un sistema que sea justo si no distribuye la carga de dicho sistema de manera equitativa entre los pensionistas, los trabajadores en activo y los j&#xf3;venes o futuros trabajadores. Por tanto, un sistema de pensiones que sea justo deber&#xe1;: a) ofrecer una pensi&#xf3;n digna y suficiente a los jubilados, b) no cargar todo el peso del sostenimiento del sistema a las futuras generaciones, c) dotar al sistema de transparencia para que, en caso de reformas, los activos laboralmente puedan ejercer sus capacidades previsi&#xf3;n y poder elegir qu&#xe9; plan de vida llevar, y d) invertir en las generaciones m&#xe1;s j&#xf3;venes para generar cohortes m&#xe1;s capaces de entrar en el mercado laboral<xref ref-type="fn" rid="fn14">
					<sup>14</sup>
				</xref>. Todo esto, por supuesto, teniendo en cuenta que tal sistema ha de redirigir las posibles desigualdades en favor de aquellos que est&#xe1;n o estar&#xe1;n en peor situaci&#xf3;n. Entonces, con estas m&#xe1;ximas, ¿qu&#xe9; cabe hacer?</p>
			<p>La “reforma” m&#xe1;s importante que pueda hacerse es mantener el sistema de reparto. Bien es cierto que contrae menos beneficios individuales que uno completamente capitalizado, pero podemos hacer una defensa de principio del sistema de reparto. Los riesgos que enfrenten las sociedades deben compartirse y distribuirse entre todas las generaciones con el fin de no imputar todo el peso en una sola. Es lo que tambi&#xe9;n se ha llamado la regla del “riesgo compartido” (<italic>risk-sharing</italic>) (<xref ref-type="bibr" rid="B28">Schokkaert y Van Parijs, 2003</xref>), cuya virtud radica en asegurar el mantenimiento de todas las generaciones distribuyendo los riesgos entre todas ellas. Por el contrario, si nos decant&#xe1;semos por un sistema puramente capitalizado estar&#xed;amos expuestos a lo que sucedi&#xf3; en el famoso <italic>crack</italic> del 29 en Estados Unidos, donde toda una generaci&#xf3;n vio c&#xf3;mo todos sus ahorros dejaron de tener valor y se perdieron. Casualmente, la soluci&#xf3;n vino por introducir un sistema de pensiones de reparto (<xref ref-type="bibr" rid="B2">Conde-Ruiz, 2014: 13</xref>).</p>
			<p>Manteniendo el sistema de reparto, una de las opciones ser&#xed;a pasar a un sistema de pensiones asistencial como el que disponen en pa&#xed;ses como Reino Unido. Sin embargo, considero que tiene ciertos inconvenientes. En primer lugar, la pensi&#xf3;n asistencial es puramente de subsistencia, por lo que la cantidad devengada ser&#xed;a menor que en uno contributivo. Originariamente, este sistema fue creado para luchar contra la pobreza, pero hay dudas de que corrija la desigualdad<xref ref-type="fn" rid="fn15">
					<sup>15</sup>
				</xref>. De hecho, todo parece indicar que los sistemas asistenciales fomentan el uso de planes de pensiones privados (<xref ref-type="bibr" rid="B4">Conde-Ruiz y Gonz&#xe1;lez, 2016</xref>). El sistema requerir&#xed;a menos recursos para su sostenimiento, pero tambi&#xe9;n contraer&#xed;a el desincentivo contributivo pues, independientemente de lo que se contribuya al sistema, se tendr&#xe1; una pensi&#xf3;n prefijada. De igual modo, podr&#xed;a ejercer efecto incentivador para trabajar en la econom&#xed;a sumergida, pues los trabajadores no ver&#xed;an las cotizaciones como un “ahorro” a largo plazo, sino que lo concebir&#xed;an solo como un impuesto m&#xe1;s<xref ref-type="fn" rid="fn16">
					<sup>16</sup>
				</xref>.</p>
			<p>Otra de las opciones es, como ya se ha hecho, alargar la edad de jubilaci&#xf3;n e introducir factores en el c&#xe1;lculo de la pensi&#xf3;n que lo hagan sostenible frente a cambios demogr&#xe1;ficos y financieros. Estas reformas son, b&#xe1;sicamente, las que se han llevado a cabo en Espa&#xf1;a -y en el resto de los pa&#xed;ses europeos hace a&#xf1;os-, pero no basta con ellas. Cabe se&#xf1;alar que, aunque la medida del aumento en la edad de jubilaci&#xf3;n es severamente criticada desde la opini&#xf3;n p&#xfa;blica, esta no se hace por una suerte de deseo de ver sufrir a los ancianos. Responde m&#xe1;s bien al aumento en la esperanza de vida que hemos ido presenciando en nuestras sociedades y que nos hace vivir m&#xe1;s a&#xf1;os en mejores condiciones. Quede por delante que no considero justo que todas las personas deban de jubilarse a la misma edad. Pero en la pr&#xe1;ctica el aumento en la jubilaci&#xf3;n funciona: son m&#xe1;s a&#xf1;os contribuyendo al sistema y m&#xe1;s pensiones sufragadas por cotizante. En esta medida suele darse lo que se denomina la <italic>falacia de la cantidad fija de trabajo</italic>, que vendr&#xed;a sostenida por el argumento seg&#xfa;n el cual los mayores ocupan los puestos de trabajo de los j&#xf3;venes. Resumidamente, supone una falacia porque con jubilaciones m&#xe1;s tempranas subir&#xed;a el gasto en pensiones, lo que se traducir&#xed;a en un mayor coste en las cotizaciones de los trabajadores, siendo el n&#xfa;mero de trabajadores en activo el mismo (salieron X mayores y entran X j&#xf3;venes). Es decir, “esta medida estar&#xed;a trasladando el coste de la reducci&#xf3;n del paro al sistema de pensiones, y al aumentar las cotizaciones cae el empleo” (<xref ref-type="bibr" rid="B2">Conde-Ruiz, 2014: 78</xref>).</p>
			<p>En &#xfa;ltima instancia, el tipo de reforma que mejores escenarios plantea y la que, en t&#xe9;rminos de justicia, mayores garant&#xed;as ofrece es potenciar la contributividad del sistema. La manera de llevar a cabo esto es creando un sistema que guarde perfecta correspondencia con las contribuciones realizadas y provea al sistema de completa transparencia para que los cotizantes puedan valorar la cantidad de pensi&#xf3;n que les puede quedar en un futuro y qu&#xe9; tipo de medidas tomar al respecto con cierta previsi&#xf3;n. Es cierto que la cuant&#xed;a media de las pensiones se ver&#xe1; reducida, pero tambi&#xe9;n equilibrar&#xe1; el peso de sostener el sistema, no cargar&#xe1; todo el coste en las generaciones futuras y contendr&#xe1; menos injusticias inherentes. Tal cosa es lo que defienden quienes abogan por un sistema de reparto con cuentas nocionales.</p>
			<p>En contra de lo que se pudiera creer, un sistema de pensiones de reparto de contribuci&#xf3;n definida, junto con un sistema de pensiones no contributivas bien dise&#xf1;ado<xref ref-type="fn" rid="fn17">
					<sup>17</sup>
				</xref>, es capaz de reducir la desigualdad en mayor medida que aquellos que son de prestaci&#xf3;n definida (<xref ref-type="bibr" rid="B10">Forteza, 2015</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B21">Jimeno, 2003</xref>). Por su parte, un sistema de cuentas nocionales es aquel en el que las cotizaciones de los trabajadores van a parar a una “cuenta virtual” en la que quedan registradas. Este sistema sigue teniendo las mismas caracter&#xed;sticas de uno de reparto, pero proporciona al trabajador la transparencia necesaria para saber cu&#xe1;nto est&#xe1; contribuyendo al sistema. Adem&#xe1;s, el sistema por cuentas nocionales no tiene en cuenta el n&#xfa;mero de a&#xf1;os trabajados, ni las bases de cotizaci&#xf3;n de ning&#xfa;n n&#xfa;mero de a&#xf1;os determinado, ni tampoco la edad de jubilaci&#xf3;n. Simplemente se tienen en cuenta las aportaciones realizadas a lo largo de toda la vida laboral de la persona, junto con una serie de variables que doten de sostenibilidad al sistema: el rendimiento hipot&#xe9;tico de la tasa de crecimiento del PIB, el crecimiento de la productividad, los salarios, etc. En definitiva, cualquier factor que consiga un sistema sostenible a la par que proporcional a lo aportado durante todos los a&#xf1;os cotizados y los a&#xf1;os que se esperan que se va a percibir dicha pensi&#xf3;n (<xref ref-type="bibr" rid="B2">Conde-Ruiz, 2014: 200</xref>).</p>
			<p>En los t&#xe9;rminos en los que vengo exponiendo, el sistema de cuentas nocionales tiene una fuerte impronta de teor&#xed;a liberal-igualitarista. Al contar &#xfa;nica y exclusivamente las aportaciones realizadas durante la vida laboral<xref ref-type="fn" rid="fn18">
					<sup>18</sup>
				</xref>, disponemos de un sistema que no estipula una edad obligatoria para la jubilaci&#xf3;n -algo que es congruente con la disparidad de trabajos existente- y en el que todas las contribuciones cuentan por igual. De este modo, si una persona cuyo trabajo requiere de una gran exigencia y cree oportuno jubilarse antes de lo “previsto”, no solo puede hacerlo sin recibir una sanci&#xf3;n por retirarse antes de la edad obligatoria, sino que puede prever en cualquier momento de su vida cu&#xe1;nto le quedar&#xed;a de pensi&#xf3;n a la edad que &#xe9;l estipule jubilarse. </p>
			<p>Huelga se&#xf1;alar, como ya lo hice anteriormente, que este sistema har&#xed;a que bajase la cuant&#xed;a media de las pensiones en las circunstancias actuales y por ello resulta solo un paso necesario de cara a obtener unas pensiones verdaderamente suficientes. No obstante, seguir&#xed;an siendo mayores las condiciones de justicia y equidad que en un sistema asistencial o respecto de uno similar del que disponemos actualmente. En uno las pensiones son apenas de subsistencia y no guarda correspondencia con las aportaciones realizadas al sistema y en otro las condiciones para acceder a la pensi&#xf3;n contributiva castigan a quienes tienen menos suerte. De otro lado, por si a&#xfa;n no estuviera claro, la reducci&#xf3;n de la pensi&#xf3;n en el sistema actual va a verse consumada, principalmente, por las dificultades que pronostican las previsiones demogr&#xe1;ficas para el futuro. Podr&#xed;amos optar por mantener el mismo nivel de las pensiones, pero ello requerir&#xed;a una carga excesiva sobre las futuras generaciones a las cuales no les dejar&#xed;amos otra salida que romper con el pacto intergeneracional. En este sentido, “si el sistema colapsa debido a los insoportables costes, entonces todos los esfuerzos de solidaridad social tambi&#xe9;n se pierden” (<xref ref-type="bibr" rid="B22">Oksanen, 2001: 17</xref>).</p>
			<p>A pesar de esto, la p&#xe9;rdida de cuant&#xed;a en las pensiones puede solventarse. La virtud del sistema con cuentas nocionales es que permite poner en ejercicio las capacidades de previsi&#xf3;n y, con ello, decidir si compensa jubilarse m&#xe1;s tarde y devengar una pensi&#xf3;n mayor o hacerlo antes y, quiz&#xe1;s, complementarlo con un sistema de pensi&#xf3;n capitalizado, bien sea mediante obligatoriedad p&#xfa;blica o no. Por otra parte, el sistema de cuentas nocionales, al no disponer de edad de obligado retiro, permite compatibilizar el trabajo con la pensi&#xf3;n (<xref ref-type="bibr" rid="B23">Palmer, 2000: 1</xref>), situaci&#xf3;n que claramente va en favor de aquellas personas que se encuentran en una peor situaci&#xf3;n en la &#xfa;ltima etapa laboral de su vida.</p>
			<p>Empero, puesto que tampoco pueden todas las personas prolongar en exceso su vida laboral, todo apunta a que iremos encaminados hacia un sistema mixto (<xref ref-type="bibr" rid="B29">Sinn, 2000</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B23">Palmer, 2000</xref>) -bien sea haciendo del sistema de reparto uno asistencial o de cuentas nocionales-. Mi propuesta cae del lado de un sistema mixto de reparto con cuentas nocionales y parcialmente capitalizado, como el que pueden tener en Suecia, entre otros pa&#xed;ses. Por tanto, la &#xfa;nica opci&#xf3;n equitativa es repartir la carga entre todas las generaciones, siendo coherentes con una verdadera concepci&#xf3;n de la justicia intergeneracional. Si entendemos la justicia como aquella que pretende otorgar igualdad de derechos, libertades y oportunidades y, a su vez, ayudar a los menos aventajados, estaremos de acuerdo en que la &#xfa;nica salida es repartir el coste del mantenimiento del sistema. </p>
		</sec>
		<sec id="sec5" sec-type="conclusions">
			<label>5.</label>
			<title>Conclusiones</title>
			<p>La misi&#xf3;n de este trabajo era reflexionar sobre las distintas teor&#xed;as de la justicia intergeneracional en el contexto de los sistemas de pensiones, donde intervienen muy diversos factores como la demograf&#xed;a, la incertidumbre econ&#xf3;mica y social o los compromisos adquiridos entre distintas cohortes. En estos t&#xe9;rminos, he se&#xf1;alado que la reciprocidad indirecta y la ventaja mutua presentan problemas en el cumplimiento del pacto o del contrato, aunque por distintas razones: la incierta posibilidad de reciprocidad efectiva ante <italic>shocks</italic> econ&#xf3;micos o demogr&#xe1;ficos y el imposible beneficio de todas las generaciones, especialmente, de las venideras y entre las que no se encuentran solapadas. El utilitarismo, por su parte, sufre de falta de elementos de justicia intrageneracional, exigiendo constantemente el sacrificio presente por un mayor bienestar futuro. Adem&#xe1;s, esta teor&#xed;a entiende la justicia m&#xe1;s bien en sentido agregativo, y no en un sentido distributivo. El suficientarismo adolece, parad&#xf3;jicamente, de insuficiencia en t&#xe9;rminos de justicia. Y el igualitarismo se vuelve injusto al permitir el ahorro positivo en la fase estable, que se soluciona optando por una teor&#xed;a igualitarista que promueva “ni el ahorro, ni el derroche” en dicha fase. Sin embargo, una adecuada reformulaci&#xf3;n del igualitarismo rawlsiano puede ofrecer ciertas garant&#xed;as</p>
			<p>En cuanto a las pensiones, previa descripci&#xf3;n de los tipos de fuente de financiaci&#xf3;n de sistemas, tipos de pensiones y formas de c&#xe1;lculo, era capital que hiciera alusi&#xf3;n a las inequidades e injusticias que contempla nuestro actual sistema de pensiones, as&#xed; como los retos a los que se enfrenta. Para dar una salida coherente con una teor&#xed;a de la justicia liberal-igualitarista, defiendo un sistema de reparto con cuentas nocionales por diferentes motivos. En primer lugar, es un sistema capaz de implementar el principio del <italic>riesgo compartido</italic> entre generaciones, manteniendo las transferencias intergeneracionales para evitar que cada generaci&#xf3;n afronte todo el riesgo de intentar ahorrar dinero para su jubilaci&#xf3;n de manera privada<xref ref-type="fn" rid="fn19">
					<sup>19</sup>
				</xref>. Esto hace que el sistema sea m&#xe1;s equitativo, pues toma en consideraci&#xf3;n a aquellos m&#xe1;s desaventajados de la sociedad que no tienen ingresos suficientes para proporcionarse una pensi&#xf3;n privada. En este sentido, el sistema de reparto mantiene la solidaridad entre distintas generaciones haciendo que los trabajadores de hoy contribuyan a pagar las pensiones de hoy. En un sistema como este, la justicia intergeneracional y el principio de igual libertad se mantiene.</p>
			<p>En segundo lugar, este sistema capta la esencia del argumento de Rawls de ayudar a los menos aventajados de la sociedad en favor de conseguir una mayor igualdad. Usando el principio de diferencia para realizar transferencias desde aquellos con una mejor posici&#xf3;n socioecon&#xf3;mica hacia aquellos que se encuentran en una situaci&#xf3;n peor en la sociedad. Adem&#xe1;s, un sistema de cuentas nocionales podr&#xed;a implantar el <italic>social minimum</italic> a modo de inversi&#xf3;n o reforma estructural de car&#xe1;cter pre-distributivo que afiance y fortalezca las libertades de los ciudadanos y la equidad del sistema: como la posibilidad de combinar pensi&#xf3;n junto a los ingresos del trabajo al final de la etapa laboral o contando las contribuciones realizadas a lo largo de toda la vida laboral. Esto &#xfa;ltimo es especialmente interesante en t&#xe9;rminos intra-generacionales porque las desigualdades salariales suelen incrementarse a lo largo de la vida laboral, produciendo una gran brecha. </p>
			<p>Por otra parte, esta medida tendr&#xed;a impacto en aquellos trabajadores que han perdido su empleo en los a&#xf1;os inmediatamente anteriores a su edad de jubilaci&#xf3;n y tienen dificultades para encontrar un nuevo empleo.<xref ref-type="fn" rid="fn20">
					<sup>20</sup>
				</xref> En este sentido, un sistema de pensiones que otorga mucho peso a la situaci&#xf3;n laboral de los a&#xf1;os inmediatamente anteriores a la edad de jubilaci&#xf3;n -como hacen los sistemas de beneficio definido- produce mayores desigualdades en las pensiones que otro sistema que considere la situaci&#xf3;n laboral a lo largo de toda la vida trabajada. Ciertamente, estos elementos parecen estar en concordancia con la ayuda a aquellos que disponen de menor fortuna. Adem&#xe1;s, el sistema de cuentas nocionales proporciona la libertad y la oportunidad de decidir cu&#xe1;nto se quiere contribuir y cu&#xe1;ndo se quiere uno retirar<xref ref-type="fn" rid="fn21">
					<sup>21</sup>
				</xref>. Esto ayudar&#xed;a a fomentar las contribuciones al sistema pues se facilitar&#xed;a que todo aquello contribuido se viese como un ahorro para la futura pensi&#xf3;n.</p>
			<p> En estos t&#xe9;rminos, creo que una teor&#xed;a liberal-igualitaria como esta supone el mejor bagaje filos&#xf3;fico para afrontar tal reforma de nuestro sistema de pensiones desde una perspectiva intergeneracional. Esta teor&#xed;a mantiene la justicia intraindividual conservando la correspondencia entre las contribuciones realizadas y la pensi&#xf3;n recibida. Tambi&#xe9;n promueve la perspectiva intra-generacional eliminando las dificultades de acceso a una pensi&#xf3;n contributiva para aquellos que sufren mayores desigualdades y peor suerte al final de su carrera laboral. Finalmente, afianza la sostenibilidad del sistema en t&#xe9;rminos intergeneracionales al compartir los costes del mantenimiento del sistema de una manera igualitaria a trav&#xe9;s de transferencias intergeneracionales.</p>
			<p>En definitiva, la soluci&#xf3;n pasa por realizar una reforma lo m&#xe1;s equitativa posible en t&#xe9;rminos intergeneracionales. Cuando hablamos de la complicada situaci&#xf3;n que afrontan las pensiones es un error hacerlo atendiendo &#xfa;nicamente a los intereses de una generaci&#xf3;n, ya sean jubilados, trabajadores o j&#xf3;venes. Hacerlo ser&#xed;a anti-igualitarista. Como se&#xf1;alara <xref ref-type="bibr" rid="B31">van Parijs (1993: 99)</xref>, uno no puede, de manera consistente, estar comprometido con una m&#xe1;xima concepci&#xf3;n de la justicia y, a la vez, disfrutar complacientemente de privilegios. Sin sostenibilidad, jam&#xe1;s podr&#xe1; hablarse de suficiencia de las pensiones; y esto es algo que debemos entender y creer firmemente. No se trata de disminuir la calidad de vida de los jubilados actuales, sino de proporcionar las condiciones para que haya personas que ma&#xf1;ana puedan sostener el sistema p&#xfa;blico de pensiones y, por ende, que pueda haber jubilados con una pensi&#xf3;n p&#xfa;blica el d&#xed;a de ma&#xf1;ana. </p>
			<p>En consecuencia, los sistemas de pensiones de reparto, para ser sostenibles y suficientes, deben de estar configurados en virtud de una justicia intergeneracional que ofrezca libertad y equidad en tres direcciones: hacia la generaci&#xf3;n pensionista, hacia la generaci&#xf3;n activa laboralmente y hacia las generaciones futuras. Solo as&#xed; se podr&#xe1; alcanzar el ideal igualitarista de que, quienes se encuentran en una situaci&#xf3;n peor, est&#xe9;n mejor que en cualquiera de los escenarios posibles. En otras palabras, que los que est&#xe9;n peor est&#xe9;n lo mejor posible. </p>
		</sec>
	</body>
	<back>
		<fn-group>
			<fn fn-type="other" id="fn1">
				<label>
					<sup>1</sup>
				</label>
				<p>Aqu&#xed; me refiero concretamente a la generaci&#xf3;n contribuyente porque es habitual que la discusi&#xf3;n acerca de las pensiones gire &#xfa;nicamente en torno a la generaci&#xf3;n pensionista, y no tanto sobre los actuales y futuros contribuyentes al sistema.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn2">
				<label>
					<sup>2</sup>
				</label>
				<p>Dentro de la extensa bibliograf&#xed;a de teor&#xed;a de juegos, una obra rese&#xf1;able que trata sobre estrategias cooperativas y no cooperativas es la de <xref ref-type="bibr" rid="B30">Skyrms (2007)</xref>.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn3">
				<label>
					<sup>3</sup>
				</label>
				<p>Las traducciones de obras en lenguas diferentes al espa&#xf1;ol ser&#xe1;n a partir de ahora, como aqu&#xed;, m&#xed;as.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn4">
				<label>
					<sup>4</sup>
				</label>
				<p>Este principio toma la forma de un elemento de car&#xe1;cter suficiente dentro de la estructura: suficientes recursos para el acceso a esas libertades e igualdad de oportunidades.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn5">
				<label>
					<sup>5</sup>
				</label>
				<p>Aunque la traducci&#xf3;n literal ser&#xed;a “estado estable”, por comodidad en el uso del espa&#xf1;ol me decanto por usar la expresi&#xf3;n “estabilidad” o “fase estable”. Tambi&#xe9;n se la ha traducido como “fase de crucero” (<xref ref-type="bibr" rid="B14">Gosseries, 2012</xref>).</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn6">
				<label>
					<sup>6</sup>
				</label>
				<p>Ex-primera ministra noruega. Gro Harlem Brundtand fue la encargada de encabezar una comisi&#xf3;n destinada a realizar un informe para la ONU en 1987 que trataba sobre desarrollo econ&#xf3;mico. En este informe fue la primera vez que se utiliz&#xf3; el concepto “desarrollo sostenible”.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn7">
				<label>
					<sup>7</sup>
				</label>
				<p>Para una valoraci&#xf3;n de c&#xf3;mo surgen y qu&#xe9; implicaciones tienen aquellos que se encuentran dentro (insiders) y fuera (outsiders) del sistema, v&#xe9;ase <xref ref-type="bibr" rid="B24">Politikon (2017)</xref>.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn8">
				<label>
					<sup>8</sup>
				</label>
				<p>Para un an&#xe1;lisis m&#xe1;s detallado sobre la fragilidad de esta teor&#xed;a, v&#xe9;ase <xref ref-type="bibr" rid="B16">Gragera (2018)</xref>.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn9">
				<label>
					<sup>9</sup>
				</label>
				<p>La prioridad l&#xe9;xica del principio de “igual libertad” hace referencia a que, en caso de conflicto, goza de mayor perentoriedad asegurar las libertades b&#xe1;sicas a todos los ciudadanos. Ver <xref ref-type="bibr" rid="B25">Rawls (1999)</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="B11">Gosseries (2001)</xref>.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn10">
				<label>
					<sup>10</sup>
				</label>
				<p>Sobre esta cuesti&#xf3;n hay otra postura que goza de bastante fuerza y sentido: reservar el super&#xe1;vit para usarlo en caso de crisis c&#xed;clicas propias de la econom&#xed;a (<xref ref-type="bibr" rid="B7">Dom&#xe9;nech <italic>et al.</italic>, 2013: 31</xref>). Por otra parte, agradezco a Jos&#xe9; Ignacio Conde-Ruiz sus esclarecedores comentarios al respecto.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn11">
				<label>
					<sup>11</sup>
				</label>
				<p>Aqu&#xed; cabe realizar una distinci&#xf3;n importante para evitar confusiones. La diferencia entre sistemas de reparto o de capitalizaci&#xf3;n no coincide con la distinci&#xf3;n entre p&#xfa;blico-privado. Una pensi&#xf3;n p&#xfa;blica puede ser de capitalizaci&#xf3;n (el ahorro se va actualizando en virtud del valor del dinero), mientras que una pensi&#xf3;n privada puede contener caracter&#xed;sticas de uno de reparto (por ejemplo, si fuera de prestaci&#xf3;n definida) (<xref ref-type="bibr" rid="B28">Schokkaert y Van Parijs, 2003: 253</xref>). La distinci&#xf3;n reparto-capitalizaci&#xf3;n alude a la fuente de financiaci&#xf3;n de las pensiones, siendo la distinci&#xf3;n p&#xfa;blico-privado el &#xe1;mbito de aplicaci&#xf3;n.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn12">
				<label>
					<sup>12</sup>
				</label>
				<p>Ambas hacen referencia a su creador: el economista ingl&#xe9;s William Beveridge y el estadista, militar y pol&#xed;tico alem&#xe1;n Otto von Bismarck. Para conocer algo de historia de la creaci&#xf3;n y los motivos de cada una, v&#xe9;ase <xref ref-type="bibr" rid="B2">Conde-Ruiz (2014: 38-41)</xref>.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn13">
				<label>
					<sup>13</sup>
				</label>
				<p>Los par&#xe9;ntesis son m&#xed;os.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn14">
				<label>
					<sup>14</sup>
				</label>
				<p>En este sentido, la pre-distribuci&#xf3;n es esencial para evitar tener que corregir tantos problemas sociales a posteriori. Sobre “pre-distribuci&#xf3;n”, una buena obra es <xref ref-type="bibr" rid="B1">Barragu&#xe9; (2017)</xref>.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn15">
				<label>
					<sup>15</sup>
				</label>
				<p>Aqu&#xed; sigo los argumentos de Amartya Sen, quien advierte que har&#xed;amos bien en no considerar la desigualdad y la pobreza como una misma realidad. As&#xed; lo expresa cuando arguye que la desigualdad “por s&#xed; misma no puede ser una prueba de pobreza a menos que conozcamos algo m&#xe1;s acerca del est&#xe1;ndar de vida que esas personas de hecho disfrutan” (<xref ref-type="bibr" rid="B26">Sen, 1983: 159</xref>).</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn16">
				<label>
					<sup>16</sup>
				</label>
				<p>En Espa&#xf1;a, concretamente, se est&#xe1; dando lo que se ha denominado “la reforma silenciosa”, por ser una reforma de car&#xe1;cter insignificante -y no visible para la opini&#xf3;n p&#xfa;blica- y que acerca el sistema contributivo espa&#xf1;ol a uno de car&#xe1;cter asistencial generando, con ello, una fuerte reducci&#xf3;n de las pensiones recibidas. V&#xe9;ase <xref ref-type="bibr" rid="B4">Conde-Ruiz y Gonz&#xe1;lez (2016: 463)</xref>.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn17">
				<label>
					<sup>17</sup>
				</label>
				<p>En Espa&#xf1;a, adem&#xe1;s del sistema de pensiones contributivas, existe uno de pensiones no contributivas dirigidas a aquellas personas que carezcan de recursos suficiente y lleven viviendo en el pa&#xed;s, al menos, 10 a&#xf1;os. Estas pensiones se financian con cargo a los Presupuestos Generales del Estado.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn18">
				<label>
					<sup>18</sup>
				</label>
				<p>En esta direcci&#xf3;n apunta <xref ref-type="bibr" rid="B8">Esteve Mora (2009: 47)</xref> cuando argumenta que la “consideraci&#xf3;n de un per&#xed;odo m&#xe1;s largo a la hora de calcular la base ser&#xed;a pues un cambio hacia una mayor justicia desde un punto de vista ‘intraindividual’”. Es decir, desde el punto de vista de la relaci&#xf3;n entre las contribuciones realizadas y la pensi&#xf3;n que se devenga finalmente.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn19">
				<label>
					<sup>19</sup>
				</label>
				<p>El ahorro privado depende en exceso de c&#xf3;mo de bien le va a uno en la vida. En este sentido, una persona puede estar trabajando y no ser capaz de ahorrar.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn20">
				<label>
					<sup>20</sup>
				</label>
				<p>Situaci&#xf3;n sufrida, en gran medida, por trabajadores que disponen de un nivel educativo m&#xe1;s bajo.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn21">
				<label>
					<sup>21</sup>
				</label>
				<p>Creo que esto es importante porque los sistemas de beneficio definido penalizan proporcionalmente m&#xe1;s la jubilaci&#xf3;n temprana que benefician una retirada m&#xe1;s tard&#xed;a. En un sistema de contribuci&#xf3;n definida existe m&#xe1;s equidad a trav&#xe9;s de la correspondencia entre contribuciones y pensi&#xf3;n recibida.</p>
			</fn>
		</fn-group>
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			<title>Bibliograf&#xed;a</title>
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					<article-title>Medidas para restaurar (o no) la sostenibilidad financiera de las pensiones</article-title>
					<source>Fedea Policy Papers</source>
					<comment>2017/04</comment>
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					<article-title>From <italic>Bismarck</italic> to <italic>Beveridge</italic>: the other pension reform in Spain</article-title>
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					<article-title>Reforming Our Pension System: Is It a Demographic, Financial or Political Problem?</article-title>
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					<source>Un sistema de cuentas nocionales para Espa&#xf1;a. Por un sistema de pensiones solidario, sostenible y transparente</source>
					<publisher-name>Grupo Consultivo de Reflexi&#xf3;n sobre Pol&#xed;ticas P&#xfa;blicas</publisher-name>
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