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				<journal-title>Isegor&#xed;a</journal-title>
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					<subject>Cr&#xed;tica de Libros</subject>
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				<article-title>Hacia un diario de la raz&#xf3;n: Licofr&#xf3;n y la ontolog&#xed;a para bachilleres</article-title>
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					<trans-title>Towards a diary of reason: Lycophron and the ontology for undergraduates</trans-title>
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						<surname>Redondo Reyes</surname>
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					<aff id="aff1"><institution>Universidad de Murcia</institution></aff>
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						<surname>Fern&#xe1;ndez</surname>
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		<p>Justo en el momento en que el Gobierno de Espa&#xf1;a se dispone a reformar por en&#xe9;sima vez el sistema educativo modificando los curr&#xed;culos de la ense&#xf1;anza secundaria, Francisco J. Fern&#xe1;ndez, un excelente conocedor de la filosof&#xed;a moderna y de Leibniz en particular, nos ofrece un texto que, entre sus muchas lecturas o recepciones, cabe considerar un verdadero ment&#xed;s a las posiciones defendidas por la administraci&#xf3;n educativa tocantes a la oportunidad de mantener asignaturas tales como Filosof&#xed;a en el bachillerato y a su sentido en la sociedad actual. No obstante, <italic>Lycofr&#xf3;n</italic> no parte de un objetivo declarado tal, aunque se preste a una lectura polemista. El libro es lo que promete su t&#xed;tulo y algo m&#xe1;s: un diario filos&#xf3;fico, escrito por un alumno (apodado Clitofonte: recu&#xe9;rdese aquel displicente disc&#xed;pulo de S&#xf3;crates) a instancias de su profesor, un diario en el que, a lo largo de cuarenta y nueve entradas (correspondientes a tantas clases), se traza un camino filos&#xf3;fico dominado por la figura del sofista griego Licofr&#xf3;n, cuyas ideas son el inicio y excusa para un singular trayecto filos&#xf3;fico. <italic>Lycofr&#xf3;n</italic> es, al mismo tiempo, una exploraci&#xf3;n de las posibilidades del diario filos&#xf3;fico como g&#xe9;nero (un formato con precedentes ilustres, como Arendt o Schopenhauer), inevitablemente tentativo y asistem&#xe1;tico, lugar id&#xf3;neo para la experimentaci&#xf3;n con la propia escritura y, por tanto, abonado para la ficci&#xf3;n. Pues es evidente que este diario contiene un n&#xfa;cleo importante de experiencias docentes, sobre cuyo material Fern&#xe1;ndez ha seleccionado aquellos aspectos pertinentes tendentes a la unidad de los temas tratados, con personajes y caracteres con un estatuto ficcional no siempre claro, y con una ligera trama que alienta el devenir filos&#xf3;fico (nos referimos con ello al dibujo de los personajes: el profesor y Clitofonte, con sus respectivas voces y caracteres, que significativamente cobran a&#xfa;n mayor entidad en la &#xfa;ltima parte, la m&#xe1;s t&#xe9;cnica). En este sentido, <italic>Lycofr&#xf3;n</italic> es tambi&#xe9;n un paso m&#xe1;s en la evoluci&#xf3;n en la propia escritura de Fern&#xe1;ndez, que con <italic>El descr&#xe9;dito de los quilates. Efectos de palabra</italic> (escrito junto a Jon Baltza, Ir&#xfa;n 1999) y <italic>Los huesos de Leibniz</italic> (Madrid 2015) se atuvo al g&#xe9;nero epistolar -como buen leibniziano-, pero tambi&#xe9;n al tratado con <italic>El fil&#xf3;sofo del oc&#xe9;ano</italic> (Ir&#xfa;n 1998); una escritura, nos parece, que se ha ido acendrando atenta al matiz, a las paradojas del lenguaje y al <italic>esprit de g&#xe9;om&#xe9;trie</italic> propio del autor. </p>
		<p>Ya en la primera entrada del diario Clitofonte anota que el profesor advierte que el curso ser&#xe1; &#x201c;una especie de ontolog&#xed;a para bachilleres&#x201d; (p. 15), lo que se cumple mediante la atenci&#xf3;n desde el inicio a la figura de Licofr&#xf3;n (presente a lo largo del texto cada vez que es necesario anclar las revueltas del pensamiento al tema propuesto). Este sofista es conocido, sobre todo, por la noticia que de &#xe9;l dio Arist&#xf3;teles (<italic>F&#xed;sica</italic> I 2, 185b29) acerca de su propuesta de eliminar la c&#xf3;pula en los predicados. El diario va, as&#xed;, dando cuenta de las propuestas de investigaci&#xf3;n del profesor y del propio devenir en el filosofar de Clitofonte, mientras apreciamos la emergencia de otros asuntos menores: la relaci&#xf3;n del maestro y el disc&#xed;pulo, el anclaje de la racionalidad abstracta en la cotidianidad m&#xe1;s trivial, la posibilidad de insertar el pensamiento cr&#xed;tico en el sistema educativo actual, las posibilidades de un adolescente para comenzar a pensar. El texto nos ofrece -debido a que cada jornada se ataca un aspecto distinto del problema de origen (el verbo <italic>ser</italic>)- la sensaci&#xf3;n de un abordaje <italic>ab initio</italic> de determinadas cuestiones b&#xe1;sicas de la filosof&#xed;a occidental, con el &#xed;ntimo placer que produce el respeto al lector. Pues el diario -al mismo tiempo una suerte de trama, un vaiv&#xe9;n del pensamiento y un registro <italic>&#xe0; propos</italic> imperfecto al modo de los apuntes de clase de la <italic>Est&#xe9;tica</italic> de Hegel o del <italic>Curso</italic> de Saussure- es tambi&#xe9;n un di&#xe1;logo ir&#xf3;nico con el lector, y es apor&#xe9;tico en tanto que dial&#xf3;gico; bajo el pretexto de un mero ejercicio docente (que, no se olvide, es tan viejo como las <italic>quaestiones quodlibetales</italic>) se nos propone una lectura cr&#xed;tica de los autores cl&#xe1;sicos (con una querencia l&#xf3;gica por Plat&#xf3;n y Arist&#xf3;teles, Leibniz y Hegel, Heidegger y Ortega, Garc&#xed;a Calvo y Savater; en el caso de estos &#xfa;ltimos, merece la pena releer la <italic>querelle</italic> que mantuvieron en el diario <italic>El Pa&#xed;s</italic> en 1989, un subtexto en los motivos de Fern&#xe1;ndez en esta obra)<xref ref-type="fn" rid="fn1">
				<sup>1</sup>
			</xref>; una lectura nada inocente que transita, como era de esperar, desde la ontolog&#xed;a a la teor&#xed;a pol&#xed;tica pasando por la &#xe9;tica y la epistemolog&#xed;a. Pero las soluciones que aporta Clitofonte nunca son definitivas, afrontan la iron&#xed;a del profesor -un remedio contra la pretensi&#xf3;n de sistematicidad- y todo ello haciendo de <italic>Lycofr&#xf3;n</italic> un texto tan t&#xe9;cnico como l&#xfa;dico. </p>
		<p>La propuesta de Fern&#xe1;ndez es, despu&#xe9;s de todo, una vuelta a la filosof&#xed;a racionalista, a la raz&#xf3;n cr&#xed;tica, y un desapego consciente a cualesquiera pr&#xe1;cticas filos&#xf3;ficas que son propias del <italic>milieu</italic> actual (el ecofeminismo, el transhumanismo, la bio&#xe9;tica, <italic>et similia</italic>). Fern&#xe1;ndez es un racionalista y no permite veleidades, aunque no llegue hasta las consecuencias finales. Pero la racionalidad cl&#xe1;sica es, en realidad, un punto de vista y una metodolog&#xed;a desde el que tratar temas que para el profesor son interesantes (quiz&#xe1; para sus alumnos, quiz&#xe1; para la filosof&#xed;a, quiz&#xe1; como recordatorio al lector) pero que tambi&#xe9;n son azarosos; <italic>Lycofr&#xf3;n</italic> es tambi&#xe9;n, por ello, un viaje organizado a trav&#xe9;s de problemas concatenados rigurosamente, pero rigurosamente del gusto de Fern&#xe1;ndez, como es evidente si se contempla su producci&#xf3;n anterior. As&#xed;, por ejemplo, el problema del lenguaje: un pasaje de Arist&#xf3;teles (fr. 91 R.) tambi&#xe9;n referido a Licofr&#xf3;n sit&#xfa;a el problema de la vacuidad de las palabras y por ende de toda posibilidad de definici&#xf3;n o atribuci&#xf3;n (&#x201c;La vacuidad de las palabras parec&#xed;a involucrar la vacuidad o no de la propia filosof&#xed;a&#x201d;, p. 55); el problema de la definici&#xf3;n (algo ya abordado en <italic>Los huesos de Leibniz</italic>); la constituci&#xf3;n del Estado y la naturaleza de las leyes; el ajedrez; etc. Dos observaciones son pertinentes aqu&#xed;: que la ilaci&#xf3;n de los asuntos tratados es congruente y que, a pesar del marco escogido -el de la filosof&#xed;a para bachilleres-, el avance en cada uno de ellos es penetrante al tiempo que narrativo, y Fern&#xe1;ndez mantiene la <italic>variatio</italic> en su presentaci&#xf3;n al hallarlos y discutirlos en lugares no propiamente filos&#xf3;ficos (&#x201c;No os fieis de los que se presentan a s&#xed; mismos como fil&#xf3;sofos. A menudo las verdades se encuentran en otros sitios&#x201d;, p. 56). La &#xfa;ltima secci&#xf3;n del diario tiene un tono m&#xe1;s t&#xe9;cnico: referencias bibliogr&#xe1;ficas, anotaciones de corte hist&#xf3;rico o incluso personal que, tambi&#xe9;n de la mano de Clitofonte, sirven tanto para fundamentar el proceso vivido en las p&#xe1;ginas anteriores (es decir, a lo largo del curso) como para sostener el tono apor&#xe9;tico del conjunto (&#x201c;ya hab&#xe9;is visto en qu&#xe9; me fijo, en c&#xf3;mo no hay que dar por sentado nada, en c&#xf3;mo, si uno tiene dudas, ha de plasmarlas, no disimularlas. Y eso que alcanzamos es lo que alcanzamos: no hay concepto del concepto, no hay idea de la idea&#x201d;, p. 179) y una vaga confianza en el abismo, del tipo del <italic>sapere aude</italic>. </p>
		<p>
			<italic>Lycofr&#xf3;n. Diario de clase</italic> es una <italic>rara avis</italic> en el panorama filos&#xf3;fico actual. Representa una original tentativa de escritura filos&#xf3;fica que comparte tics de la literatura actual, tan amante de borrar cualquier l&#xed;mite entre la biograf&#xed;a y la ficci&#xf3;n, cruz&#xe1;ndose a menudo con el ensayo (en este sentido, los personajes del diario est&#xe1;n al servicio de la filosof&#xed;a, pero Fern&#xe1;ndez no pretend&#xed;a otra cosa); en este aspecto, es especular con esas formas de escritura. Y junto a su inherente car&#xe1;cter combativo (pues es tambi&#xe9;n una forma de abordar la entrada a la filosof&#xed;a no solo para estudiantes) es, tambi&#xe9;n, una presentaci&#xf3;n de los asuntos filos&#xf3;ficos que preocupan a su autor desplegados con una dicci&#xf3;n cuya pureza debe entenderse como soluci&#xf3;n estil&#xed;stica si se piensa a qui&#xe9;nes representa la <italic>persona loquens</italic> del diario. Y es, en fin, una vuelta festiva, apor&#xe9;tica, de una progresi&#xf3;n implacable en su argumentaci&#xf3;n, a la gran filosof&#xed;a, la que se ocupa de la ontolog&#xed;a, de la &#xe9;tica y del pensamiento pol&#xed;tico. </p>
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			<title>Nota</title>
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				<label>
					<sup>1</sup>
				</label>
				<p>V&#xe9;ase <italic>El Pa&#xed;s</italic>, 10 de abril y 25 de abril de 1989.</p>
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