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					<subject>Cr&#xed;tica de libros</subject>
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				<article-title>Las condiciones de posibilidad de la &#xe9;tica. Rese&#xf1;a de: Edmund Husserl, <italic>Introducci&#xf3;n a la &#xe9;tica</italic>, trad. de M. Chu, M. Crespo y L. R. Rabanaque, Madrid, Editorial Trotta, 2020</article-title>
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					<trans-title>The conditions of possibility of ethics: Review of: Edmund Husserl, <italic>Introducci&#xf3;n a la &#xe9;tica,</italic> trad. de M. Chu, M. Crespo y L. R. Rabanaque, Madrid, Editorial Trotta, 2020</trans-title>
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		<p> A mediados de septiembre la prestigiosa editorial Trotta public&#xf3; en un hermoso ejemplar bajo el t&#xed;tulo <italic>Introducci&#xf3;n a la &#xe9;tica</italic> las lecciones de Husserl del semestre de verano de 1920, de nuevo le&#xed;das en 1924. En este a&#xf1;o hace, por tanto, un siglo desde que Husserl dictara ese curso, en el que llega a calificar a la &#xe9;tica como la reina entre las ciencias normativas. Esto significa que la &#xe9;tica est&#xe1; en el coraz&#xf3;n mismo de la filosof&#xed;a husserliana, en contra de una opini&#xf3;n casi generalizada de los fil&#xf3;sofos, incluidos los espa&#xf1;oles. Descontando muy pocas excepciones, los &#xe9;ticos de nuestro pa&#xed;s han ignorado esta &#xe9;tica, a pesar de que este autor hab&#xed;a advertido de su riqueza hace ahora ya 30 a&#xf1;os, cuando por primera vez present&#xf3; estas -entonces in&#xe9;ditas- lecciones (<italic>Isegor&#xed;a</italic>, 1991). Desde aquel a&#xf1;o han pasado varias d&#xe9;cadas, sin que apenas haya cambiado la opini&#xf3;n p&#xfa;blica filos&#xf3;fica. Pero ahora tenemos esta bella edici&#xf3;n, primorosamente traducida por la profesora peruana Mariana Chu -que escribe una profunda introducci&#xf3;n-, el espa&#xf1;ol Mariano Crespo y el argentino Luis Rom&#xe1;n Rabanaque y bellamente editada por Trotta, dando un maravilloso ejemplo de colaboraci&#xf3;n del mundo hispano. Esperamos que la aparici&#xf3;n de una obra como esta en espa&#xf1;ol promueva el inter&#xe9;s por Husserl.</p>
		<p> Un aspecto interesante de este libro es su posici&#xf3;n de gozne entre el Husserl de las universidades de Halle y Gotinga, por un lado y, por otro, el de Friburgo, no tanto por los cambios sino porque en esas lecciones aparece la intenci&#xf3;n b&#xe1;sica de la fenomenolog&#xed;a que unifica su comienzo en los a&#xf1;os de docente en Halle con la fenomenolog&#xed;a &#xfa;ltima de <italic>La crisis de las ciencias europeas</italic>. Para darse cuenta de ello el lector deber&#xed;a seguir las lecciones de Husserl tal como este las ley&#xf3;, pues en la lecci&#xf3;n posterior al &#xa7; 30 inicia un Excurso -por el tema- sobre &#xab;naturaleza y esp&#xed;ritu&#xbb; que conecta las lecciones con lo que podr&#xed;amos llamar la columna vertebral de la fenomenolog&#xed;a. Si no se hace esto, adem&#xe1;s de perder el contexto global de la obra, habr&#xe1; conceptos de las lecciones que no se entiendan, por ejemplo, y solo como an&#xe9;cdota, qu&#xe9; es un &#xab;valor afectivo por trasposici&#xf3;n&#xbb; (p. 247; y Excurso, p. 288), pues solo se explica en el Excurso. </p>
		<p> Ese semestre de verano empez&#xf3; a mediados de abril. Husserl acababa de cumplir 61 a&#xf1;os, edad privilegiada en el rendimiento intelectual. Llevaba alg&#xfa;n tiempo con el encargo de dar clases para el conjunto de los alumnos de la universidad, tarea para la que le reservaban el aula magna, con una capacidad de 300 oyentes. En una carta confiesa la exigencia que la preparaci&#xf3;n de esos cursos le acarreaba. La Universidad de Friburgo ten&#xed;a unos 4.000 alumnos. El aula magna llena de estudiantes supon&#xed;a que cerca de una d&#xe9;cima parte de los estudiantes pasaba por las clases de Husserl. En el curso de 1920 tuvo como oyentes a algunos estudiantes que despu&#xe9;s ser&#xed;an muy famosos, como Herbert Marcuse, Norbert Elias, Paul Landsberg, Karl L&#xf6;with, Hans Reiner o Wilhelm Szilasi; en el curso de 1924 asistir&#xed;an a las lecciones los estudiantes Ludwig Landgrebe y Hans Jonas. El curso inclu&#xed;a una clase de 5 a 6 de la tarde los lunes, martes, mi&#xe9;rcoles y viernes, por lo que lleg&#xf3; a impartir unas sesenta horas de clase. Seg&#xfa;n su costumbre, Husserl escrib&#xed;a el texto de cada lecci&#xf3;n -en taquigraf&#xed;a gabelsberger- conforme iba desarrollando el curso. </p>
		<p> El otro d&#xed;a una buena amiga me mandaba un texto de Hip&#xf3;crates en el que este dec&#xed;a que &#xab;si el hombre fuera uno, nunca estar&#xed;a enfermo&#xbb;. La enfermedad -estos largos meses de pandemia nos lo han ense&#xf1;ado con dolor- nos invade afectando a esa naturaleza propia sobre la que el esp&#xed;ritu construye la vida humana con sus afecciones, operaciones y obligaciones. Fundamentar la &#xe9;tica, tarea primera de una introducci&#xf3;n, no puede ignorar esta duplicidad, ser parte del mundo y as&#xed; objeto de la ciencia natural -especialmente la medicina y la psicofisiolog&#xed;a-; pero ser tambi&#xe9;n sujeto, es decir, experiencia y perspectiva del mundo, que, entendido socialmente, hace que seamos creadores del mundo humano en el que vivimos, el famoso <italic>Lebenswelt</italic>, que aparece en estas lecciones. Esta duplicidad del ser humano, de ser parte de la naturaleza y una persona que determina el mundo, ten&#xed;a que ser recordada por Husserl como condici&#xf3;n de posibilidad de la misma &#xe9;tica. Este es el objetivo fundamental de la <italic>Introducci&#xf3;n a la &#xe9;tica</italic>; as&#xed;, el Excurso citado nos da el lugar de la &#xe9;tica en el conjunto de la obra de Husserl. La &#xe9;tica, adem&#xe1;s, como ciencia est&#xe1; sometida a la normatividad l&#xf3;gica, con lo que, en el orden del saber, lo te&#xf3;rico precede a todo; pero tanto la &#xe9;tica como la l&#xf3;gica, por ser ambas resultado de operaciones humanas, est&#xe1;n sometidas a la normatividad &#xe9;tica, que controla y eval&#xfa;a las acciones humanas, por lo que la &#xe9;tica es tambi&#xe9;n la reina de toda filosof&#xed;a.</p>
		<p> La &#xe9;tica propia de Husserl que, en rigor y de modo muy resumido, solo est&#xe1; expuesta en el cap&#xed;tulo &#xfa;ltimo de estas lecciones de 1920, se sit&#xfa;a entre la &#xe9;tica desarrollada en los a&#xf1;os de Gotinga, antes de la Gran Guerra del 14, y la que dirigi&#xf3; las reflexiones &#xe9;ticas a lo largo de los a&#xf1;os de Friburgo. Este texto, que en tan fino formato Trotta pone en nuestras manos, representa el paso de una &#xe9;tica formal, publicada en el tomo 28 de las <italic>Obras completas</italic> (Husserliana), a una &#xe9;tica concreta de la persona humana, y abre el camino a los desarrollos tard&#xed;os de la &#xe9;tica publicados actualmente en el tomo 42 de esas mismas <italic>Obras</italic>. Ser&#xed;a un gran beneficio para la filosof&#xed;a espa&#xf1;ola disponer de traducciones de las tres etapas de la &#xe9;tica husserliana, tan cercana, por otro lado, a la de Ortega, como lo expone el Dr. No&#xe9; Exp&#xf3;sito Ropero. Est&#xe1; claro que esto es una invitaci&#xf3;n a Trotta a procurar ofrecer en espa&#xf1;ol las tres obras. </p>
		<p> El inter&#xe9;s de estas lecciones est&#xe1;, ante todo, en ser ese gozne al que he aludido y que los dedicados solo a la &#xe9;tica tal vez podr&#xe1;n ahora calibrar en todo su alcance. El Excurso citado es, desde esta perspectiva, la clave. Es cierto que el Excurso no se conserv&#xf3; en el manuscrito de la &#xe9;tica, sino en otro cartapacio, pero ni siquiera es seguro qui&#xe9;n lo separ&#xf3;, pues Landgrebe lo utiliza para la redacci&#xf3;n de <italic>Experiencia y juicio</italic>. El tema del Excurso, doce o trece lecciones -tres semanas de clase- que Husserl ley&#xf3; despu&#xe9;s del texto correspondiente al &#xa7; 30, es una aclaraci&#xf3;n exhaustiva del tema de la naturaleza y esp&#xed;ritu o cultura -y sus respectivas ciencias-, que son los dos niveles que constituyen el ser humano y en los que este se desenvuelve. El esfuerzo de Husserl en estas lecciones es despejar las condiciones de posibilidad de la &#xe9;tica, tanto en el sentido de conciencia moral y evaluaci&#xf3;n moral de los comportamientos, como el de filosof&#xed;a de esa conciencia moral. Junto con una exposici&#xf3;n de las ciencias de cada dominio, el Excurso nos ofrece una descripci&#xf3;n de lo que es el sujeto trascendental humano, es decir, el ser humano tal como realmente es, de manera que en &#xe9;l se establezca esa conciencia moral y, por tanto, tambi&#xe9;n la &#xe9;tica como saber de esa conciencia moral.</p>
		<p> Por eso, despu&#xe9;s del Excurso, cuando ya solo quedaba un mes de lecciones, a&#xfa;n le da tiempo para, en una semana, reivindicar las aportaciones de las &#xe9;ticas del sentimiento como trabajos previos de una reflexi&#xf3;n fenomenol&#xf3;gica sobre la &#xe9;tica (cap. 7); sendas semanas y algo m&#xe1;s para estudiar a los dos grandes del siglo XVIII, Hume (cap. 8) y Kant (cap. 9); y las &#xfa;ltimas clases para dar algunos trazos de su propia &#xe9;tica (cap. 10). En resoluci&#xf3;n, el Excurso que se titula &#x201c;Sobre naturaleza y esp&#xed;ritu&#x201d; es el gozne sobre el que pivota el sentido de estas lecciones, porque representa en su mismo n&#xfa;cleo la oferta de lo que supone la fenomenolog&#xed;a de Husserl, su intenci&#xf3;n profunda de reivindicar lo que realmente somos, un ser <italic>sujeto a</italic> determinaciones, es decir, sometido a los avatares de la naturaleza, por ser parte de ella, pero a la vez, en esa naturaleza, capaces de <italic>iniciar</italic> determinaciones, desde las cuales tambi&#xe9;n se autodetermina y hace su propia vida; al hacer su propia vida, anclado en lo que le pertenece como una vida pasiva afectiva, se eleva sobre esta, tomando decisiones y generando un nuevo mundo; as&#xed;, convirtiendo el mundo entorno -el <italic>Umwelt</italic>- de la experiencia animal en un <italic>Lebenswelt</italic>, concepto que, presente ya en las lecciones del a&#xf1;o anterior tambi&#xe9;n sobre &#x201c;Naturaleza y esp&#xed;ritu&#x201d; e &#x201c;Introducci&#xf3;n a la filosof&#xed;a&#x201d;, vuelve a aparecer en el Excurso.</p>
		<p> Este importante concepto procede, por tanto, de estos primeros a&#xf1;os de Friburgo. De este modo quedan desautorizadas radicalmente todas aquellas visiones de Husserl que, por m&#xe1;s que hayan sido desmentidas desde hace no menos de cincuenta a&#xf1;os, siguen presentes en el mundo filos&#xf3;fico, como en nuestro caso, la del Ortega posterior a 1929; la de John Wild y, por supuesto, la de Mar&#xed;as, y las de quienes dicen que a ellos solo les interesa y parece aceptable el Husserl de <italic>La crisis</italic> o el de <italic>Experiencia y juicio</italic>. Por esta publicaci&#xf3;n sabemos que la problem&#xe1;tica de esas obras tiene su origen en estas lecciones y las de su entorno, hasta el punto de que el redactor de <italic>Experiencia y juicio</italic>, Landgrebe, utiliz&#xf3; partes del Excurso para algunos apartados de esa obra. </p>
		<p> Todo esto convierte este bello texto en una lectura imprescindible para quienes quieran acercarse a Husserl sin prejuicios, viendo en &#xe9;l un pensador fundamental para el siglo XXI.</p>
		<p> Conviene ahora, para redondear esta presentaci&#xf3;n, nombrar algunas novedades que es oportuno resaltar en estas lecciones. Primero, es de agradecer la clara presentaci&#xf3;n del lugar sistem&#xe1;tico de la &#xe9;tica (cap. 1), si bien ese tema, en cierta medida, ya hab&#xed;a salido en las lecciones anteriores. Tampoco la posici&#xf3;n de S&#xf3;crates y la &#xe9;tica antigua (cap. 2) era especialmente desconocida. Lo que s&#xed; es gran novedad es la interpretaci&#xf3;n de Hobbes (cap. 3), autor que, estando en las ant&#xed;podas de Husserl, le merece a este nada menos que el ser maestro en una filosof&#xed;a pura del Estado, si bien esa filosof&#xed;a pura parte, en Hobbes, de un axioma manifiestamente parcial, a saber, que el ser humano es desde su misma ra&#xed;z ego&#xed;sta; lo que es cierto, pero solo acompa&#xf1;ado de que tambi&#xe9;n desde su misma ra&#xed;z es altruista. Hoy en d&#xed;a sabemos hasta qu&#xe9; punto esto es as&#xed;. Una filosof&#xed;a pura del Estado debe partir de ambos axiomas, pero el modelo proviene de Hobbes. Las lecciones dedicadas a las &#xe9;ticas de los siglos XVII y XVIII (cap. 5-7), adem&#xe1;s de aprovechar Husserl para ir hilvanando an&#xe1;lisis fenomenol&#xf3;gicos de la valoraci&#xf3;n, de la tendencia -el <italic>Streben</italic>, que se traduce aqu&#xed; por aspiraci&#xf3;n-y la voluntad, en realidad le sirven para mostrar que esas &#xe9;ticas caen en el naturalismo; que ignoran, por tanto, aquello espec&#xed;fico solo del ser humano que hace posible la &#xe9;tica. Desconocen, as&#xed;, esa duplicidad de nuestro modo de ser, sin la cual no somos comprensibles. En la cr&#xed;tica al hedonismo destaca la perspicacia de Husserl al denunciar la futilidad de quienes reclaman la b&#xfa;squeda del placer o la felicidad como metas de la vida humana, tesis de absoluta actualidad. Husserl subraya muy bien los errores anal&#xed;ticos de esas posiciones, pues tanto el placer como la felicidad son elementos subjetivos del conjunto valoraci&#xf3;n/deseo, cuyo necesario correlato objetivo es el valor. La felicidad es el sentimiento que acompa&#xf1;a al logro de un valor. Por eso no se busca la felicidad, ya que es un subproducto, dir&#xed;an ahora los anal&#xed;ticos, de la satisfacci&#xf3;n del deseo de algo. John Stuart Mill ya lo hab&#xed;a adelantado. Desde la fenomenolog&#xed;a dir&#xed;amos que la felicidad es lo que se siente por ese logro. Seg&#xfa;n sea el bien o valor logrado y su alcance e importancia en la vida, as&#xed; ser&#xe1; la felicidad. Si busco la felicidad en cuanto tal nunca la lograr&#xe9; porque no es ning&#xfa;n bien que se pueda perseguir. </p>
		<p> No se puede desde&#xf1;ar la benevolencia con que Husserl trata a Hume, en quien ve el intento de &#xab;un esclarecimiento radical de los principios morales sobre el terreno de la conciencia pura&#xbb; (p. 204), es decir, el ensayo de una fenomenolog&#xed;a trascendental; ni la dureza que emplea con Kant -&#xab;leemos casi con indignaci&#xf3;n las afirmaciones de Kant sobre la compasi&#xf3;n&#xbb;, nos dice (p. 233)-, por m&#xe1;s que le reconozca la claridad con que reivindica el valor de la ley moral por encima de toda contingencia, por tanto &#xab;el enorme significado del pensamiento del deber puesto por Kant en el centro&#xbb; (p. 245); pero a la vez le reprocha la concepci&#xf3;n de una voluntad al margen de la valoraci&#xf3;n, por tanto, una voluntad vac&#xed;a. En Husserl, y en la fenomenolog&#xed;a en general, se da una fuerte defensa del campo de los valores. La cr&#xed;tica mayor a Kant radica en la noci&#xf3;n de una conciencia pr&#xe1;ctica pura que no se base en el deseo, y el deseo se basa en la previa valoraci&#xf3;n. Se ha atribuido a Scheler la filosof&#xed;a de los valores, por lo que la desaparici&#xf3;n de Scheler se llev&#xf3; consigo esa filosof&#xed;a. Desgraciadamente, con el agua de la ba&#xf1;era tiramos tambi&#xe9;n al ni&#xf1;o y, as&#xed;, la vuelta a un Kant para el que no existir&#xed;an los valores, porque la voluntad pura pr&#xe1;ctica no es axiol&#xf3;gica, ser&#xed;a un desastre en la filosof&#xed;a que abandonaba a los economistas el concepto de valor -concepto este blasfemo para Heidegger, que ha profundizado con esto la senda kantiana-. La filosof&#xed;a posheideggeriana es una filosof&#xed;a sin valores. La cr&#xed;tica de Husserl a Kant exige la restauraci&#xf3;n plena y sistem&#xe1;tica de la cadena conocer-valorar- desear-decidir-hacer, como la cadena que describe con precisi&#xf3;n el decurso concreto de la vida humana. Este es uno de los puntos decisivos de la &#xe9;tica husserliana, que en estas clases comprendidas en el cap&#xed;tulo 9 focalizan ese punto en la cr&#xed;tica a Kant.</p>
		<p> Por fin, en el &#xfa;ltimo apartado de ese mismo cap&#xed;tulo y en el &#xfa;ltimo, el m&#xe1;s corto y que solo da el texto de las dos &#xfa;ltimas clases, presenta Husserl de forma muy reducida su propia &#xe9;tica, que se basa, primero, en la noci&#xf3;n de autodeterminaci&#xf3;n como una &#xab;autorregulaci&#xf3;n universal&#xbb; (p. 242) de la vida propia -en lo que nos diferenciamos de los animales- y la evaluaci&#xf3;n de esta, actitud que acompa&#xf1;a a la vida humana en todos los niveles. Ya en la cr&#xed;tica a Hume hab&#xed;a aparecido la idea de un &#xab;mundo moral&#xbb;, que vuelve al final, como &#xab;el ideal &#xe9;tico de un mundo moral&#xbb; (p. 241), idea que hay que poner en relaci&#xf3;n con la idea fichteana de la reconstrucci&#xf3;n del <italic>orden moral del mundo</italic>, que jugar&#xe1; un papel clave en los a&#xf1;os siguientes. Esa autorregulaci&#xf3;n universal de la vida, de la que las profesiones -por ejemplo, el cient&#xed;fico o el artista- son un modelo, lleva a la regulaci&#xf3;n superior de la vida desde un ideal &#xe9;tico, para conseguir en una especie de &#xab;profesi&#xf3;n plenamente universal&#xbb; (p. 254) el ser &#xab;el hombre m&#xe1;s pleno, m&#xe1;s aut&#xe9;ntico, m&#xe1;s verdadero&#xbb; (ib&#xed;d.). Con esa reflexi&#xf3;n inicia Husserl, adem&#xe1;s, &#xab;la fenomenolog&#xed;a de las profesiones&#xbb;, que incluye su concepci&#xf3;n de la filosof&#xed;a, desde la noci&#xf3;n de profesi&#xf3;n, Beruf &#xab;seg&#xfa;n nuestra bella palabra alemana &#xbb; (p. 252). Pero el nivel superior es una cr&#xed;tica de la vida de acuerdo con el cumplimiento de las normas morales de un imperativo categ&#xf3;rico, de tipo brentaniano, pero interpretado por Husserl, como la obligaci&#xf3;n de llevar a cabo la mejor vida posible, que est&#xe1; dirigida por el verdadero amor a s&#xed; mismo, en el que est&#xe1; incluido &#xab;el <italic>fin del verdadero amor al pr&#xf3;jimo</italic>&#xbb;, como nos hab&#xed;a dicho en el &#xfa;ltimo apartado dedicado a Kant (p. 243). Por eso, la decisi&#xf3;n de regulaci&#xf3;n universal de la vida incluye el contexto social, &#xab;una individualidad social como una individualidad de orden superior&#xbb;, que en realidad es &#xab;una verdadera vida humana en comunidad&#xbb; (ib&#xed;d.), por lo que la &#xe9;tica husserliana tiene la vertiente tanto de una &#xe9;tica personal obligatoria para cada uno, como de una &#xe9;tica social, una &#xe9;tica para el hombre en grande, como hab&#xed;a llamado Plat&#xf3;n al Estado. No termina Husserl de desarrollar de modo minucioso qu&#xe9; es esa vida buena, porque solo ha tratado de exponer &#xab;c&#xf3;mo y seg&#xfa;n qu&#xe9; m&#xe9;todo es posible una &#xe9;tica realmente cient&#xed;fica&#xbb; asegurada contra todo escepticismo (p. 256). De esos &#xfa;ltimos temas se ocupar&#xe1; en los escritos recopilados en el mencionado tomo 42 de sus <italic>Obras</italic>.</p>
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