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				<journal-title>Isegor&#xed;a</journal-title>
				<abbrev-journal-title abbrev-type="publisher">Isegor&#xed;a</abbrev-journal-title>
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			<issn publication-format="electronic">1988-8376</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#xed;ficas</publisher-name>
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					<subject>Discursos del odio / Hate speech</subject>
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					<subject>Presentaci&#xf3;n</subject>
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				<article-title>Combatir los discursos del odio en sociedades democr&#xe1;ticas y pluralistas</article-title>
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					<trans-title>Combatting hate speech in democratic and pluralistic societies</trans-title>
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					<contrib-id contrib-id-type="orcid">https://orcid.org/0000-0001-9260-5274</contrib-id>
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						<surname>Gracia Caland&#xed;n</surname>
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					<license-p>Este es un art&#xed;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#xe9;rminos de la licencia de uso y distribuci&#xf3;n Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0).</license-p>
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		<p>La Comisi&#xf3;n Europea contra el Racismo y la Intolerancia en su <italic>Recomendaci&#xf3;n 15 de Pol&#xed;tica General</italic> define el discurso del odio como el</p>
		<disp-quote>
			<p>fomento, promoci&#xf3;n o instigaci&#xf3;n, en cualquiera de sus formas, del odio, la humillaci&#xf3;n o el menosprecio de una persona o grupo de personas, as&#xed; como el acoso, descr&#xe9;dito, difusi&#xf3;n de estereotipos negativos, estigmatizaci&#xf3;n o amenaza con respecto a dicha persona o grupo de personas y la justificaci&#xf3;n de esas manifestaciones por razones de &#x2018;raza&#x2019;, color, ascendencia, origen nacional o &#xe9;tnico, edad, discapacidad, lengua, religi&#xf3;n o creencias, sexo, g&#xe9;nero, identidad de g&#xe9;nero, orientaci&#xf3;n sexual y otras caracter&#xed;sticas o condici&#xf3;n personales (ECRI, 2016, p. 3).</p>
		</disp-quote>
		<p>En los &#xfa;ltimos a&#xf1;os ha crecido el inter&#xe9;s por los llamados &#xbb;discursos del odio&#xab; debido a la amenaza que suponen para la vida de las personas pertenecientes a los grupos m&#xe1;s vulnerables y tradicionalmente m&#xe1;s estigmatizados. La divulgaci&#xf3;n de mensajes f&#xf3;bicos hacia determinados colectivos ha provocado en algunos casos actos violentos e incluso en ocasiones con consecuencias tr&#xe1;gicas como la matanza de personas. Los discursos del odio son expresiones que atentan contra los valores y principios &#xe9;ticos fundamentales de los seres humanos como son la dignidad humana, la integridad f&#xed;sica y moral, la igualdad o la tolerancia. Dicha propagaci&#xf3;n puede llevarse a cabo en los medios de comunicaci&#xf3;n tradicionales, en el espacio p&#xfa;blico a trav&#xe9;s de insultos, pintadas o la profanaci&#xf3;n de espacios de culto. Pero ha sido con el progresivo incremento de las formas electr&#xf3;nicas de comunicaci&#xf3;n y en particular con el auge de redes sociales como Twitter, Youtube o Instagram que los discursos de odio llegan a ser difundidos con mucha mayor rapidez y constituyen un aut&#xe9;ntico peligro para la convivencia en sociedades democr&#xe1;ticas y pluralistas. </p>
		<p>En este n&#xfa;mero monogr&#xe1;fico invitamos a reflexionar en torno a cuestiones &#xe9;ticas, pol&#xed;ticas, sociales y jur&#xed;dicas que est&#xe1;n implicadas en los discursos del odio. Por ejemplo: &#xbf;es adecuada la expresi&#xf3;n &#xbb;discurso del odio&#xab; para aquello que quiere significar?; &#xbf;qu&#xe9; relaci&#xf3;n cabe establecer entre populismo pol&#xed;tico y discursos del odio?; &#xbf;reciben las emociones la atenci&#xf3;n y el cuidado que se merecen en la vida p&#xfa;blica para que no proliferen los discursos f&#xf3;bicos: la misoginia, el racismo, la xenofobia, la homofobia, la aversi&#xf3;n a los miembros de determinadas confesiones religiosas, la aporofobia&#x2026;?; &#xbf;qu&#xe9; modelos han seguido en los diversos pa&#xed;ses las instituciones democr&#xe1;ticas para combatir los discursos del odio?; &#xbf;de qu&#xe9; forma se relaciona el discurso del odio con el derecho a la libertad de expresi&#xf3;n y con otros derechos de las personas como el derecho al honor?; &#xbf;constituyen las prohibiciones del discurso del odio una amenaza para la libertad de expresi&#xf3;n, o prohibir el discurso del odio es un s&#xed;mbolo necesario del compromiso democr&#xe1;tico con el respeto de la dignidad humana y la igualdad?; &#xbf;qu&#xe9; papel desempe&#xf1;an los medios de comunicaci&#xf3;n y las redes sociales en la construcci&#xf3;n de los discursos del odio y qu&#xe9; mecanismos de poder subyacen a la estigmatizaci&#xf3;n infamante de las v&#xed;ctimas de los discursos de odio? En suma, &#xbf;c&#xf3;mo cabe prevenir, intervenir y erradicar los discursos del odio en sociedades pluralistas y democr&#xe1;ticas?</p>
		<p>La selecci&#xf3;n de art&#xed;culos que presentamos en este n&#xfa;mero monogr&#xe1;fico aborda de diversos modos todos estos interrogantes. El primer de ellos se centra en el potencial formador y transformador de la propuesta educativa de la Filosof&#xed;a para Ni&#xf1;os como revulsivo contra los discursos del odio. Efectivamente, como expone en su art&#xed;culo Jos&#xe9; Barrientos Rastrojo, la llamada Filosof&#xed;a para Ni&#xf1;os constituye una de las propuestas m&#xe1;s solventes en la educaci&#xf3;n para formar en el pensamiento cr&#xed;tico, creativo y tambi&#xe9;n cuidadoso. Una capacidad cr&#xed;tica que es modulada por el cuidado por y hacia el otro. En las ant&#xed;podas de los discursos del odio, en el enclave de la Filosof&#xed;a para Ni&#xf1;os el otro diferente no solo no es vituperado, odiado, menospreciado, anulado o simplemente ignorado, sino reconocido en toda su dignidad humana. Su condici&#xf3;n vulnerable agudiza la capacidad cr&#xed;tica en el estudiante para estar alerta frente a posibles abusos discriminatorios hacia las personas pertenecientes a los colectivos m&#xe1;s estigmatizados. Pero un cuidado que no se entiende en modo alguno de forma condescendiente sino en clave empoderadora y con vistas a su emancipaci&#xf3;n. Barrientos Rastrojo recuerda que junto con el pensamiento cr&#xed;tico, creativo y cuidadoso, la Filosof&#xed;a para Ni&#xf1;os hace uso de materiales narrativos como fuentes para el discurrir filos&#xf3;fico y la b&#xfa;squeda de la verdad en comunidad. Una comunidad que se encuentra en las ant&#xed;podas de aquellos colectivos que dan p&#xe1;bulo a los discursos del odio, porque no est&#xe1; cerrada y marcada por prejuicios perniciosos hacia determinados colectivos. Por el contrario, en la Filosof&#xed;a para Ni&#xf1;os no se trata sino de una comunidad de indagaci&#xf3;n en la que el di&#xe1;logo y la b&#xfa;squeda de la verdad tiene la voz cantante, en la que la raz&#xf3;n es y solo puede ser sostenida por esa b&#xfa;squeda compartida.</p>
		<p>El segundo de los art&#xed;culos recogidos en el monogr&#xe1;fico incide en el car&#xe1;cter parad&#xf3;jico de la expresi&#xf3;n &#xbb;discurso del odio&#xab; -expresi&#xf3;n acu&#xf1;ada a partir del ingl&#xe9;s <italic>hate speech</italic>-. Como recuerda en su art&#xed;culo Pedro Jes&#xfa;s P&#xe9;rez Zafrilla, resulta especialmente iluminador el an&#xe1;lisis aristot&#xe9;lico acerca del ser humano como animal con &#xbb;logos&#xab;, en virtud del cual forma parte de la comunidad pol&#xed;tica, permiti&#xe9;ndole discurrir y deliberar acerca de lo justo. El modo humano de v&#xed;nculo social expresado en la comunidad pol&#xed;tica (<italic>polis</italic>) da una significaci&#xf3;n normativa a la palabra, cuyo fin y sentido propio es el de determinar lo justo y lo injusto y no solo el de expresar determinados sentimientos como es &#xbb;la voz&#xab; en el caso de los animales. P&#xe9;rez Zafrilla pone el ejemplo de la instrumentalizaci&#xf3;n y degradaci&#xf3;n de la palabra en el debate pol&#xed;tico actual con la emergencia de los populismos, donde el clima de respeto mutuo y moderaci&#xf3;n entre adversarios pol&#xed;ticos leg&#xed;timos ha sido sustituido por un antagonismo insalvable en el que el oponente es reducido a enemigo, siguiendo la tendencia tribalista amigo/enemigo. La estrategia populista en un contexto posdemocr&#xe1;tico busca mantener a la sociedad dividida y polarizada en un antagonismo visceral, excluyendo al otro del debate p&#xfa;blico. En este contexto pol&#xed;tico polarizado poco o nada importa la verdad ni la b&#xfa;squeda de la justicia; la palabra ha quedado devaluada por relatos tremendistas, retratos caricaturescos del adversario y clich&#xe9;s denigratorios de los miembros de otros colectivos. En la imbricada encrucijada actual donde abundan los populismos, el tremendismo comunicativo, la posdemocracia, la tribalizaci&#xf3;n de la esfera p&#xfa;blica en silos informativos y la &#xbb;pornograf&#xed;a epist&#xe9;mica&#xab;, P&#xe9;rez Zafrilla propone combatir las expresiones de odio y menosprecio restableciendo el valor de la palabra y el discurso racional en el marco de una democracia deliberativa. </p>
		<p>Siguiendo la reflexi&#xf3;n abierta entre discurso del odio y populismos, en el tercer art&#xed;culo Rub&#xe9;n Marciel Pariente analiza con detenimiento el posible v&#xed;nculo entre ambos. A esta saz&#xf3;n, a partir de la versi&#xf3;n teorizada por Ernesto Laclau y Chantal Muffe presenta los caracteres propios del populismo y entre otros destaca como un rasgo espec&#xed;fico de este el &#xbb;discurso agonista&#xab;, que va destinado a generar una &#xbb;frontera interna&#xab; en la sociedad, que escinde al pueblo de la &#xe9;lite. Aunque <italic>en teor&#xed;a</italic> parece que el discurso antagonista populista no necesariamente ha de derivar en discurso del odio, sin embargo, cabe preguntarse si <italic>en la pr&#xe1;ctica pol&#xed;tica</italic> la ret&#xf3;rica antagonista populista puede conducirse por los oscuros derroteros del discurso del odio en la medida en que la &#xe9;lite es presentada como un grupo vil y despreciable. El discurso populista es pasional y emotivo y ello genera el caldo de cultivo para que junto con el discurso agonista contra la &#xe9;lite aparezcan tambi&#xe9;n discursos del odio contra minor&#xed;as que por sus caracter&#xed;sticas moralmente irrelevantes (orientaci&#xf3;n sexual, religiosa, etnia, procedencia, ideolog&#xed;a, etc.) discrepan de quienes se consideran miembros del &#xfa;nico pueblo leg&#xed;timo. </p>
		<p>A continuaci&#xf3;n, los siguientes art&#xed;culos del monogr&#xe1;fico se centran en el cl&#xe1;sico problema de si hay que dar preferencia al derecho a la libertad de expresi&#xf3;n frente a la censura de expresiones f&#xf3;bicas contra determinados colectivos. Especialmente en el &#xe1;mbito estadounidense y tomando como aval la Primera Enmienda de su Constituci&#xf3;n, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos ha optado tradicionalmente por no prohibir discursos f&#xf3;bicos que podr&#xed;an ser ofensivos para determinados colectivos, dando una primac&#xed;a casi absoluta a la libertad de expresi&#xf3;n y alegando que todo lo que contribuya al debate p&#xfa;blico -incluso aunque pudiera ser falso o difamatorio- est&#xe1; constitucionalmente protegido. Sobre esta cuesti&#xf3;n hace unas d&#xe9;cadas desarrollaron de modo destacado sus argumentos autores de la talla de Ronald Dworkin o John Rawls. Sobre sus planteamientos versan los dos art&#xed;culos siguientes del monogr&#xe1;fico.</p>
		<p>Manuel Toscano analiza en su art&#xed;culo los discursos de odio bajo la &#xe9;gida del valor de la libertad de expresi&#xf3;n y extrae cierto paralelismo con los argumentos expuestos en su d&#xed;a por Ronald Dworkin a prop&#xf3;sito de la censura de la pornograf&#xed;a. La libertad de expresi&#xf3;n es un tema cl&#xe1;sico y sin duda de enorme calado filos&#xf3;fico. Considerarla como un derecho universal, &#xbf;implica que dicho derecho tambi&#xe9;n ampara a los promotores de odio? Por ejemplo, &#xbf;deber&#xed;amos tener libertad para incitar al odio racial? A la luz del an&#xe1;lisis de Ronald Dworkin no resulta adecuado el marco de la &#xbb;teor&#xed;a del mercado de las ideas&#xab; para pensar acerca del car&#xe1;cter normativo del derecho a la libertad de expresi&#xf3;n, pero tampoco la argumentaci&#xf3;n consecuencialista ni de car&#xe1;cter instrumental inspirada en la obra de John Stuart Mill. M&#xe1;s bien, la clave est&#xe1; en cuestionar el enga&#xf1;oso dilema libertad <italic>versus</italic> igualdad para llegar a comprender que la libertad de cada uno de los individuos remite indefectiblemente a un reconocimiento del principio de la igualdad de todos y cada uno de los ciudadanos. De nuevo en el contexto de la Constituci&#xf3;n estadounidense -concretamente de la Primera Enmienda- encontramos el fundamento de la dignidad humana de toda persona para sostener la obligaci&#xf3;n de todo gobierno de tratar y garantizar que toda persona sea tratada con igual respeto y consideraci&#xf3;n. </p>
		<p>Por su parte, Julio C&#xe9;sar Mu&#xf1;oz Mendiola plantea la necesidad de trascender el plano jur&#xed;dico y a partir de la idea de raz&#xf3;n p&#xfa;blica rawlsiana apela al &#xbb;deber de civilidad&#xab; como baluarte desde el que combatir los discursos del odio. A este respecto advierte que es crucial no confundir la indiferencia insensible y permisiva hacia los discursos del odio (tal vez derivados de una forma deficiente de entender el derecho a la libertad de expresi&#xf3;n) con la tolerancia como valor fundamental de sociedades bien ordenadas que s&#xed; permite hacer frente a los discursos del odio. Pues, mientras el pluralismo se basa en el respeto activo a la dignidad humana y hace posible el di&#xe1;logo y la reciprocidad, los discursos del odio no son razonables ni dial&#xf3;gicos porque no permiten el intercambio de ideas, sino que buscan denigrar a determinadas personas. Por lo tanto, las energ&#xed;as para combatir los discursos del odio se concentran en el deber de civilidad propugnado por Rawls, un principio que exige reciprocidad, solidaridad y amistad c&#xed;vica. Bajo la idea de raz&#xf3;n p&#xfa;blica rawlsiana se genera as&#xed; una cultura c&#xed;vica basada en &#xbb;contradiscursos&#xab; que contrarrestan las expresiones de odio a trav&#xe9;s de distintos medios de expresi&#xf3;n como libros, pel&#xed;culas, documentales, campa&#xf1;as medi&#xe1;ticas, etc. Una cultura c&#xed;vica que asume el pluralismo de las ideas sin menoscabo de apoyar a aquellas personas que han sido y son ultrajadas por motivo de su pertenencia a determinados colectivos tradicionalmente vejados. Aunque por su propia naturaleza el deber de civilidad no puede imponerse jur&#xed;dicamente a riesgo de pervertirse y contravenir la matriz liberal de la sociedad pluralista, sin embargo, ello no implica que no sea clave, pues a &#xe9;l compete la valiosa funci&#xf3;n de erigirse como idea regulativa de toda sociedad civilizada.</p>
		<p>En el siguiente art&#xed;culo y desde un amplio bagaje jur&#xed;dico, Francisco Valiente Mart&#xed;nez se centra en el resarcimiento del da&#xf1;o causado a los integrantes de colectivos hist&#xf3;ricamente desfavorecidos. Al hacerlo examina los dos modelos (el europeo y el estadounidense) para combatir los discursos de odio y repara en las deficiencias que presenta no solo el modelo estadounidense, que confiere una primac&#xed;a casi absoluta a la libertad de expresi&#xf3;n hasta el punto de entender como sacrificio necesario los da&#xf1;os ocasionados a las personas vejadas en los discursos del odio, sino tambi&#xe9;n la v&#xed;a penal para combatir los discursos del odio caracter&#xed;stica del modelo europeo, que aboga por una m&#xe1;xima protecci&#xf3;n de la dignidad humana a trav&#xe9;s de un profuso Derecho Penal. Valiente Mart&#xed;nez se detiene en los problemas que conllevan ambos modelos y habida cuenta de ellos propone una tercera v&#xed;a, la cual hasta el momento ha sido poco transitada pero que presenta considerables ventajas respecto a las dos anteriores. Se trata de &#xbb;la v&#xed;a civil&#xab;, que permite distinguir entre sensibilidades que pueden ser criticadas y ataques contra la dignidad humana merecedoras de reproche jur&#xed;dico, pero que tambi&#xe9;n permite responder adecuadamente al da&#xf1;o moral causado en los discursos de odio a trav&#xe9;s de la protecci&#xf3;n civil del derecho al honor. El derecho de da&#xf1;os morales se resolver&#xed;a por las v&#xed;as civiles que ofrece el ordenamiento jur&#xed;dico a la hora de medir su alcance, impacto y posible indemnizaci&#xf3;n. Pero adem&#xe1;s evitar&#xed;a difuminar la individualidad en una colectividad m&#xe1;s o menos vulnerable y volver&#xed;a a poner en el centro y fundamento de la lucha contra el discurso del odio la dignidad de cada individuo, por encima de las identidades colectivas. </p>
		<p>De entre los colectivos objeto de los discursos del odio destacan los inmigrantes. A este respecto Sheila Garc&#xed;a Gonz&#xe1;lez critica en su art&#xed;culo la gesti&#xf3;n pol&#xed;tica de las migraciones en la Uni&#xf3;n Europea y siguiendo a Achille Mbembe la califica de &#xbb;necropol&#xed;tica&#xab;. A este respecto hay que cuestionar si la construcci&#xf3;n del proyecto de una Europa fuerte est&#xe1; alimentada o reforzada de alg&#xfa;n modo por la construcci&#xf3;n pol&#xed;tica y social del sujeto inmigrante concebido como una amenaza econ&#xf3;mica, pol&#xed;tica, social y cultural; una imagen degradada de la cual extraen un enorme r&#xe9;dito los discursos del odio. Lo que con ello queda al descubierto no es sino una aguda crisis de valores, una crisis humanitaria que cobra los rostros de la tragedia (por ejemplo, en las aguas que ba&#xf1;an nuestras costas) y donde la l&#xf3;gica de la exclusi&#xf3;n, la xenofobia y el racismo dinamitan la solidaridad y la tolerancia. La negativa instrumentalizaci&#xf3;n de la inmigraci&#xf3;n por parte de los discursos pol&#xed;ticos se extiende a los medios de comunicaci&#xf3;n y con el auge de las redes sociales la imagen estereotipada de la inmigraci&#xf3;n se deteriora considerablemente. Siguiendo a Judith Butler, Garc&#xed;a Gonz&#xe1;lez incide en la necesidad de derribar los muros de la &#xbb;violencia simb&#xf3;lica&#xab; y desafiar la visi&#xf3;n estereotipada y deshumanizada de la inmigraci&#xf3;n avivada por pol&#xed;ticos, medios de comunicaci&#xf3;n y redes sociales; y la necesidad de deshacer la imagen de colectivos inmigrantes como ciudadanos irregulares o &#xbb;ilegales&#xab;, para devolverles la condici&#xf3;n de seres humanos con una &#xbb;vida digna de ser vivida&#xab;, a los que se les reconoce una situaci&#xf3;n especialmente vulnerable.</p>
		<p>Aunque no expl&#xed;citamente referidos a los discursos del odio, no obstante, para desenmascarar los hilos que mueven dichos discursos f&#xf3;bicos es muy iluminador detenerse a analizar los mecanismos de la infamia que en la sociedad actual subyacen a la estigmatizaci&#xf3;n. Tal como destaca Adriana Mar&#xed;a Ruiz Guti&#xe9;rrez en su art&#xed;culo, a partir de los an&#xe1;lisis de Michael Foucault acerca de la sociedad punitiva, la infamia como forma de marcaci&#xf3;n y estigmatizaci&#xf3;n social se revela como un modo de control social tremendamente efectivo ejercido por determinados colectivos que ostentan la hegemon&#xed;a social. No se trata de un poder p&#xfa;blico oficial sino m&#xe1;s bien de un poder &#xbb;para-penal&#xab;, que impone sanciones estigmatizantes de modo espont&#xe1;neo, an&#xf3;nimo y que viola las libertades y las garant&#xed;as procesales, que s&#xed; se respetan en los &#xf3;rganos oficiales de control; un poder &#xbb;para-oficial&#xab; que se arroga el papel de justicia popular y que conduce al linchamiento de determinadas minor&#xed;as; un poder que en manos de una mayor&#xed;a sumergida en el anonimato se arroga el &#xbb;derecho de castigar&#xab; y lo hace con total impunidad. </p>
		<p>La pl&#xe9;yade de art&#xed;culos que la revista <italic>Isegor&#xed;a</italic> publica en este n&#xfa;mero monogr&#xe1;fico arrojan luz sobre diversas aristas implicadas en los discursos del odio. Sin duda, quedar&#xe1;n aspectos por abordar y ser&#xed;a equivocado pretender agotar la discusi&#xf3;n sobre las numerosas posibles formas de combatir los discursos del odio. M&#xe1;s bien, habida cuenta de la lesiva presencia de tales discursos para la convivencia pac&#xed;fica en la actualidad, el objetivo es no dejar de avivar la reflexi&#xf3;n y promover el di&#xe1;logo pausado, sereno y profundo. Por ello, resulta apremiante que la filosof&#xed;a moral, pol&#xed;tica, jur&#xed;dica y social contribuya con sus herramientas conceptuales y discursivas a avanzar en esta senda, blandiendo la palabra y puliendo m&#xe1;s finamente los argumentos con propuestas solventes y consistentes para una sociedad realmente democr&#xe1;tica y pluralista. Creemos que los art&#xed;culos que aqu&#xed; presentamos cumplen con creces este objetivo y suponen una destacable aportaci&#xf3;n para proseguir en la noble empresa de fortalecer y mejorar la salud democr&#xe1;tica y pluralista de nuestras humanas sociedades.</p>
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