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				<journal-title>Isegor&#xed;a</journal-title>
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					<subject>Cr&#xed;tica de libros</subject>
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				<article-title>Charles Taylor: una invitaci&#xf3;n a pensar (y narrar) de otra manera. Tomarse la religi&#xf3;n en serio. Rese&#xf1;a de: Charles Taylor, <italic>El futuro del pasado religioso</italic>, introducci&#xf3;n y traducci&#xf3;n de Sonia E. Rodr&#xed;guez Garc&#xed;a, Madrid, Trotta, 2021</article-title>
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					<trans-title>Charles Taylor: an invitation to think (and narrate) in a different way. Take religion seriously. Review of: Charles Taylor, <italic>El futuro del pasado religioso</italic>, introduction and translation of Sonia E. Rodr&#xed;guez Garc&#xed;a, Madrid, Trotta, 2021</trans-title>
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						<surname>Domingo Moratalla</surname>
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		<p>Charles Taylor (Montreal, 1931) es uno de los m&#xe1;s importantes fil&#xf3;sofos contempor&#xe1;neos y ha recorrido filos&#xf3;ficamente hablando la segunda mitad del siglo XX y los primeros a&#xf1;os del siglo XXI. Su filosof&#xed;a responde a gran cantidad de intereses y se mueve, en buena parte, atra&#xed;do por los grandes temas de su tiempo, nuestro tiempo. Una de sus caracter&#xed;sticas m&#xe1;s peculiares, no demasiado frecuente, es su af&#xe1;n por tender puentes entre diferentes disciplinas y tradiciones. Su nombre se asocia r&#xe1;pidamente con algunas cuestiones claves de nuestra &#xe9;poca: el multiculturalismo, la cuesti&#xf3;n de la autenticidad, el debate del nacionalismo, la pol&#xe9;mica entre liberales y comunitaristas o la cuesti&#xf3;n de la secularizaci&#xf3;n y la laicidad, entre muchos otros. Gran cantidad de temas y gran cantidad de obras. De entre todas ellas menciono ahora solamente dos, de obligada referencia, <italic>Las fuentes del yo</italic> (1991) y <italic>La era secular</italic> (2007). Solo estos dos t&#xed;tulos otorgan ya a Charles Taylor un lugar preeminente en la filosof&#xed;a contempor&#xe1;nea. No quiero detenerme en estas pocas l&#xed;neas en un recorrido por su filosof&#xed;a, para ello invito al lector a leer la magn&#xed;fica introducci&#xf3;n que Sonia E. Rodr&#xed;guez Garc&#xed;a hace del libro que tenemos entre manos. Ella es, sin lugar a dudas, una de las grandes conocedoras de la filosof&#xed;a del autor canadiense.</p>
		<p>
			<italic>El futuro del pasado</italic> religioso es una recopilaci&#xf3;n de ensayos de Taylor que corresponden a la tercera parte del libro titulado <italic>Dilemmas and Connections</italic> (2011). La concreci&#xf3;n, la divisi&#xf3;n, se lo debemos a la editora, y es todo un acierto. Los libros de Charles Taylor son una fuente de conocimiento; recorridos profundos, amplios, se dan cita en ellos, lo que conlleva la mayor&#xed;a de las veces muchas p&#xe1;ginas. Ahora nos encontramos un &#xab;peque&#xf1;o&#xbb; libro de 300 p&#xe1;ginas, que no son pocas, pero muy asumibles. Y se centra en un tema en el que converge, me atrever&#xed;a a decir, toda su obra: la filosof&#xed;a de la religi&#xf3;n.</p>
		<p>La filosof&#xed;a de la religi&#xf3;n, hablando de una manera general, es la gran preocupaci&#xf3;n del &#xfa;ltimo Taylor. Son textos, conferencias, intervenciones, etc. que dar&#xe1;n lugar al monumental trabajo <italic>La era secular</italic>. Pero me gustar&#xed;a destacar tres elementos de esta propuesta. En primer lugar, no es un tema que se desgaje de los anteriores, tiene continuidad, y muchos elementos de su filosof&#xed;a cristalizan ahora, se dejan interpretar y comprender desde esta filosof&#xed;a de la religi&#xf3;n; en segundo lugar, no podemos pensar que esto signifique una limitaci&#xf3;n, un centrarse en un tema parcial, al contrario, su filosof&#xed;a de la religi&#xf3;n se nutre de los grandes recorridos que ha hecho a lo largo de sus obras y se fundamenta en filosof&#xed;as que tiene &#xab;incorporadas&#xbb;, como son la fenomenolog&#xed;a o la hermen&#xe9;utica, y todo ello bajo la clave de una antropolog&#xed;a filos&#xf3;fica, es decir, un concepto de ser humano; en tercer lugar, esta filosof&#xed;a de la religi&#xf3;n, nutri&#xe9;ndose de estas fuentes filos&#xf3;ficas, no es un &#xab;mero&#xbb; saber te&#xf3;rico sino que se configura como una filosof&#xed;a pr&#xe1;ctica de la cultura, entre &#xe9;tica y pol&#xed;tica.</p>
		<p>Desde mi punto de vista, y siguiendo tambi&#xe9;n algunas pautas de la editora, calificar&#xed;a la obra filos&#xf3;fica de Charles Taylor como &#xab;fenomenolog&#xed;a hermen&#xe9;utica&#xbb;, y hay m&#xe1;s de un argumento para situarlo al lado de nombres como H. G. Gadamer, J. Ortega y Gasset o como quien fue su buen amigo P. Ricoeur. Se trata de una fenomenolog&#xed;a hermen&#xe9;utica que se realiza como antropolog&#xed;a filos&#xf3;fica, es decir, un an&#xe1;lisis de la condici&#xf3;n del ser humano (en la modernidad). Recomiendo encarecidamente la lectura de la introducci&#xf3;n al libro, pues tendremos no solamente, como se&#xf1;alaba antes, una introducci&#xf3;n al pensamiento de Taylor sino las claves para entender su filosof&#xed;a de la religi&#xf3;n. Es breve, pero muy iluminadora y clarificadora.</p>
		<p>Se trata de una recopilaci&#xf3;n de textos breves, y no son solo res&#xfa;menes de sus obras o art&#xed;culos de compromiso. Taylor dice aqu&#xed; lo que en otras obras no dice. Nos encontramos un Taylor m&#xe1;s propositivo. Da t&#xed;tulo al libro el ensayo &#x201c;El futuro del pasado religioso&#x201d;, un texto clave para comprender y poner en contexto la magna obra <italic>La era secular</italic>. Tenemos aqu&#xed; un acceso a su filosof&#xed;a de la religi&#xf3;n. Su intenci&#xf3;n es modesta: ofrecernos una serie de &#xab;narrativas&#xbb; para dar cuenta de un pasado religioso cuyas prolongaciones y efectos est&#xe1;n a&#xfa;n por explorar. Grandes preguntas y problemas son planteados: &#xbf;c&#xf3;mo pervive lo religioso?, &#xbf;qu&#xe9; es una creencia?, &#xbf;se puede eliminar todo significado trascendente?, &#xbf;la violencia es inherente a la religi&#xf3;n?, &#xbf;qu&#xe9; racionalidad es la propia de la religi&#xf3;n?, &#xbf;desencantamiento y/o reencantamiento?, tensiones entre &#xe9;tica y pol&#xed;tica, y tantas otras preguntas y tem&#xe1;ticas. En definitiva, nos ofrece una comprensi&#xf3;n del mundo moderno, desde una reflexi&#xf3;n sobre el ser humano (antropolog&#xed;a), y desde ah&#xed; es capaz de trazar los malestares de nuestra cultura (al menos algunos): individualismo, liberalismo, problemas del multiculturalismo, secularizaci&#xf3;n. Ha buscado reconstruir las fuentes de nuestro mundo, las narrativas que se ocultan en las interpretaciones m&#xe1;s frecuentes. Recupera temas que han estado presente en trabajos anteriores, pero ahora, a partir de 1999 pasan a un primer plano, adoptando una perspectiva distinta. El texto clave, el momento clave, es el de &#x201c;&#xbf;Una modernidad cat&#xf3;lica?&#x201d;, texto que abre la recopilaci&#xf3;n de art&#xed;culos. Retoma sus grandes temas, pero explicitando sus presupuestos metaf&#xed;sicos y religiosos. En ese a&#xf1;o (1999) imparte tambi&#xe9;n las &#xab;Gifford Lectures&#xbb;, con el t&#xed;tulo &#x201c;Vivir en una era secular&#x201d;, que dar&#xe1;n lugar a un ciclo de publicaciones que culminan en <italic>La era secular</italic>. Si en <italic>Las fuentes del yo</italic> estudia el &#xab;yo&#xbb; desde las fuentes de la moralidad -la idea de bien-, ahora la idea de yo, la identidad moderna, se dejar&#xe1; interpretar desde la cuesti&#xf3;n de la religi&#xf3;n, la cuesti&#xf3;n de la trascendencia. Dos grandes reconstrucciones hist&#xf3;ricas de gran amplitud cuyas tesis fundamentales podemos leer y comprender mejor desde esta recopilaci&#xf3;n de textos. </p>
		<p>Este primer art&#xed;culo, &#x201c;&#xbf;Una modernidad cat&#xf3;lica?&#x201d;, es muy simb&#xf3;lico y expresivo de lo que podr&#xed;amos considerar un giro en el pensamiento de Taylor. A partir de este trabajo se hace presente con fuerza y relevancia la reflexi&#xf3;n sobre la religi&#xf3;n. Expresamente reconoce su condici&#xf3;n de cristiano (cat&#xf3;lico), mostrando as&#xed; con claridad desde donde escribe. Aqu&#xed; comienzan los temas que recoger&#xe1; en <italic>La era secular</italic>. Nos ofrece una lectura de la Modernidad que supone, entre otras cosas, el fin de una idea de Cristiandad, de cristianismo, pero que lejos de ser algo negativo se interpreta como posibilidad para que el propio cristianismo se desarrolle; fue posibilidad para su expansi&#xf3;n y crecimiento. El cristianismo se ha podido desarrollar de un modo m&#xe1;s puro gracias a sus cr&#xed;ticos y cuestionadores (p. 38). Expl&#xed;citamente reconoce la necesidad de contar nuestra Modernidad de otra manera, buscar y desplegar otras narrativas. En el conflicto de interpretaciones, en el conflicto de narrativas, un criterio aparecer&#xe1; recurrentemente en su planteamiento para no acabar en el relativismo narrativo. La perspectiva m&#xe1;s adecuada ser&#xe1; aquella que d&#xe9; m&#xe1;s sentido a la vida humana (p. 47), es decir, la que ofrezca una visi&#xf3;n de la vida m&#xe1;s plena, menos restringida. Es todo un alegato contra el &#xab;humanismo exclusivo&#xbb;, o la ceguera que provocan muchas lecturas dominantes de la Modernidad.</p>
		<p>El segundo art&#xed;culo, &#x201c;Notas sobre las fuentes de la violencia&#x201d;, en continuidad con buena parte de las tesis del primero, plantea las relaciones entre violencia y religi&#xf3;n; lo que hace es no considerar la violencia como algo propio, exclusivo de la religi&#xf3;n, sino como una posibilidad de lo humano. Tras este breve art&#xed;culo damos paso al tercero, sobre el que gira esta recopilaci&#xf3;n de trabajos, que, adem&#xe1;s, como se&#xf1;alaba anteriormente, da t&#xed;tulo al mismo: &#x201c;El futuro del pasado religioso&#x201d;. Es un trabajo ambicioso y complejo, de erudici&#xf3;n inmensa. Dir&#xed;a que se trata b&#xe1;sicamente de &#xab;tomarse la religi&#xf3;n en serio&#xbb;. Muy interesante y sugerente es la distinci&#xf3;n que propone entre un &#xab;yo taponado&#xbb; (obturado, cerrado) al mundo, el yo moderno; y otro yo, &#xab;poroso&#xbb; al mundo, que encuentra en el mundo y en la sociedad formas de realizaci&#xf3;n y expresi&#xf3;n. La Modernidad da origen a ese &#xab;yo taponado&#xbb;. Propone una nueva lectura de la Modernidad que muestre no solo los avances sino tambi&#xe9;n sus ambivalencias. &#xab;Hemos estado demasiado tiempo hipnotizados por un gran relato de la historia de una civilizaci&#xf3;n&#xbb; (p. 182). El futuro del pasado religioso pasa por leer la Modernidad <italic>de otra manera</italic>.</p>
		<p>Estos temas, aqu&#xed; solo apuntados, nos llevan al siguiente art&#xed;culo, &#x201c;Desencantamiento-reencantamiento&#x201d;, donde vuelve a describirnos la contraposici&#xf3;n entre un mundo encantado y un mundo desencantado, entre un yo poroso y un yo taponado. No es un nost&#xe1;lgico; quiere ver posibilidades de futuro y reencantamiento al hilo de relecturas y reconsideraciones, de nuevas narrativas. Al hilo de estas cuestiones, ya en el siguiente art&#xed;culo, afronta la pregunta por la secularizaci&#xf3;n: &#x201c;&#xbf;Qu&#xe9; significa el secularismo?&#x201d;, &#xbf;qu&#xe9; significa la cuesti&#xf3;n de la laicidad? Cuestiona la defensa filos&#xf3;fica moderna de un Estado secular que invade la vida social exigiendo en ella un lenguaje neutral en el que las creencias queden fuera de juego. Nos recuerda que una cosa es el Estado y otra muy distinta el espacio de la deliberaci&#xf3;n p&#xfa;blica. Esto no parece haber sido bien entendido por pensadores como Rawls o Habermas, por lo menos en algunos momentos (p. 224). Estos autores viven de lo que Taylor denomina &#xab;el mito de la Ilustraci&#xf3;n&#xbb;. Este mito parece desconocer la pluralidad de bienes, la necesidad de atender a la diversidad de circunstancias y a la urgencia de responder de ellas. Desde este mito, los autores mencionados promueven una separaci&#xf3;n tajante entre el lenguaje religioso y el secular, lo cual supone pensar, y creer, que se puede vivir de la &#xab;mera&#xbb; raz&#xf3;n. Caen en lo que &#xe9;l denomina el &#xab;principio de raz&#xf3;n autosuficiente&#xbb;, que marca la vida moderna, que consiste en pensar que &#xab;a) la mera raz&#xf3;n puede resolver ciertas cuestiones pol&#xed;tico-morales de un modo leg&#xed;timamente satisfactorio para cualquier pensador honesto y de mente clara y b) las conclusiones basadas en la religi&#xf3;n fuesen siempre dudosas y, en definitiva, solo convincentes para quienes ya han aceptado los dogmas en cuesti&#xf3;n&#xbb; (p. 228).</p>
		<p>Este ser&#xe1; el tema del siguiente art&#xed;culo, &#x201c;La <italic>mera</italic> raz&#xf3;n&#x201d;, donde recoge los mismos argumentos. Estamos instalados en el imaginario social moderno que vive del mito de la Ilustraci&#xf3;n. Aqu&#xed; introduce la sugerente idea de que este mito se ha justificado como una historia de &#xab;sustracci&#xf3;n&#xbb; (p. 250); prescindimos de viejas ideas, y nos vamos quedando con lo que &#xab;supuestamente&#xbb; se nos dice que somos: seres individuales que buscan el beneficio mutuo. Pero esto no es as&#xed;. Taylor nos llama la atenci&#xf3;n sobre esta historia y nos muestra que esta es solo una forma de contar la historia, y que vivimos en esta historia, en este mito, como en un espejismo (p. 258).</p>
		<p>Consecuencia de ello es lo que sucede en el mundo de la moral, y que vemos tambi&#xe9;n en las teor&#xed;as morales de nuestra &#xe9;poca, tema del siguiente art&#xed;culo, &#x201c;Peligros del moralismo&#x201d;. Observamos un auge de los c&#xf3;digos de conducta en la filosof&#xed;a moral moderna. Gran parte de la historia de la filosof&#xed;a moral reciente consiste en la disputa entre kantianos y utilitaristas, pero, pese a sus diferencias &#xab;ambos coinciden en que las acciones obligatorias deben derivarse de un &#xfa;nico principio, aunque mantienen una vigorosa pol&#xe9;mica sobre la naturaleza de tal principio&#xbb; (p. 259). Coinciden en identificar &#xab;la moralidad con un c&#xf3;digo unificado, generado desde una fuente &#xfa;nica&#xbb; (p. 259). Y esta obsesi&#xf3;n se proyecta a todos los &#xe1;mbitos. Lo que busca Taylor es 1) indicar cu&#xe1;les son las fuentes de esta obsesi&#xf3;n; y 2) indagar formas de resistencia. Nuestra vida moral no puede captarse desde un c&#xf3;digo (p. 260), y esto lo ha puesto de relieve la tradici&#xf3;n aristot&#xe9;lica con su reivindicaci&#xf3;n de la <italic>phr&#xf3;nesis</italic>, que responde a la cuesti&#xf3;n fundamental de la pluralidad de bienes, y al hecho de que estos bienes entran en conflicto. Ante los dilemas que se nos proponen, la &#xab;soluci&#xf3;n&#xbb; pasa por captar que puede haber m&#xe1;s de una respuesta, m&#xe1;s de una soluci&#xf3;n, y que detr&#xe1;s de los bienes hay personas (p. 261). Y es necesario deliberar. Buscar un pacto, una concesi&#xf3;n, tiene como elemento clave que &#xab;un dilema admita m&#xe1;s de una soluci&#xf3;n&#xbb; (p. 261). El objetivo es encontrar una &#xab;concesi&#xf3;n&#xbb; que permita tambi&#xe9;n la reconciliaci&#xf3;n, y, por tanto, tambi&#xe9;n vivir juntos sobre una nueva base (p. 261). Hay una dimensi&#xf3;n &#xab;horizontal&#xbb; del acuerdo, pero tambi&#xe9;n una &#xab;vertical&#xbb;, que implica plantear el dilema en otro nivel. Adem&#xe1;s de la acci&#xf3;n &#xab;correcta&#xbb;, se precisa la acci&#xf3;n &#xab;escatol&#xf3;gica&#xbb; (vertical) (p. 262). Quiz&#xe1;s lo podr&#xed;amos decir con m&#xe1;s claridad en otro lenguaje: no solo la l&#xf3;gica de la equivalencia (horizontalidad), sino tambi&#xe9;n la l&#xf3;gica del don, que implica un &#xab;nuevo orden&#xbb;; es la tensi&#xf3;n entre el amor y la justicia. Otros han indagado en esta l&#xed;nea, probablemente de forma m&#xe1;s pertinente y propositiva (pienso en Ricoeur y su trabajo <italic>Amor y justicia</italic>).</p>
		<p>Pero vivimos en el &#xab;fetichismo del c&#xf3;digo&#xbb;, en la &#xab;nomolatr&#xed;a&#xbb;. Esta obsesi&#xf3;n tiene su origen en el mundo latino (&#xab;fue un giro en la cristiandad latina la que nos envi&#xf3; por este camino&#xbb;, reconoce expl&#xed;citamente, p. 264), el cual influy&#xf3; notablemente en el cristianismo, e incluso la vida cristiana termin&#xf3; identific&#xe1;ndose con c&#xf3;digos y disciplinas (p. 264), lo cual fue reafirmado por diferentes clases de neoestoicismo a la largo de la historia. Esta idea, latina, cristiana, neoestoica, permea el orden moral moderno seculariz&#xe1;ndose. Este fetichismo del c&#xf3;digo nos lo encontramos en autores como Rawls, Habermas, etc. Aunque bien es cierto que en los &#xfa;ltimos a&#xf1;os hay revueltas contra este moralismo. La pregunta de Taylor es directa: &#xab;&#xbf;Esto es lo que hay?&#xbb; Se ofrece un reduccionismo de la vida y lo que hay que hacer es presentar nuevas, distintas, narrativas que hagan frente a este moralismo empobrecedor: &#xab;Solo es necesaria una explosi&#xf3;n de confianza en la raz&#xf3;n procedimental (nunca escasa en la cultura moderna) para creer que los dilemas pueden ser arbitrados de manera definitiva y decisiva por un c&#xf3;digo derivado de la raz&#xf3;n. Esta es la visi&#xf3;n reduccionista que muchos de nuestros contempor&#xe1;neos han llegado a considerar una realidad no problem&#xe1;tica&#xbb; (p. 277). Lo que hay que hacer es problematizarla. Por tanto, frente al codigocentrismo, recordar la pluralidad de bienes, no hacer desaparecer los dilemas-problemas y abrir multidimensionalmente el espacio p&#xfa;blico de la deliberaci&#xf3;n. El libro termina recordando que vivimos despu&#xe9;s de la religi&#xf3;n axial, gran marco de referencia en el que se inscribe la era secular (&#x201c;&#xbf;Qu&#xe9; fue la revoluci&#xf3;n axial?&#x201d;). Aparecen las religiones axiales, y en la era axial, se rompe con los anclajes del individuo en la comunidad, en la naturaleza y en una determinada noci&#xf3;n de bien. Pero trazando lo que es la condici&#xf3;n humana (moderna) estamos llamados a imaginar, reinventar y reinterpretar lo que somos y lo que queremos ser en una era post-axial.</p>
		<p>De la lectura del libro me gustar&#xed;a destacar tres temas que apuntan a: 1) una necesaria <italic>prolongaci&#xf3;n en di&#xe1;logo</italic>, 2) un <italic>complemento enriquecedor</italic> y 3) una <italic>propuesta para seguir pensando</italic>.</p>
		<p>El primer gran tema que requiere una <italic>prolongaci&#xf3;n en di&#xe1;logo</italic> tiene que ver con la tesis b&#xe1;sica de la propuesta de Taylor, la cual implica tambi&#xe9;n un fuerte componente metodol&#xf3;gico. Me refiero a la cuesti&#xf3;n de las &#xab;narrativas&#xbb;, o al concepto tan importante de &#xab;imaginario social&#xbb;. Lo que busca Taylor es aportar narrativas m&#xe1;s acordes con la vida humana en plenitud, y mostrar c&#xf3;mo se configuran los imaginarios sociales en los que vivimos. As&#xed; habla de &#xab;historias de sustracci&#xf3;n&#xbb;, narrativas de reencantamiento, etc. Se trata de &#xab;contar de otra manera&#xbb;, de mostrar los hilos que tejen nuestra vida. Narramos para orientar-nos. Creo que es un tema que exige prolongaci&#xf3;n y ha de hacerse en di&#xe1;logo con otros autores como, por ejemplo, Ricoeur; de hecho, fue &#xe9;l quien empez&#xf3; a hablar de &#xab;imaginarios sociales&#xbb; al referirse a las ideolog&#xed;as y las utop&#xed;as, y en este contexto tambi&#xe9;n Castoriadis y Bachelard; y por otra parte tambi&#xe9;n ser&#xed;a muy interesante poner en relaci&#xf3;n la construcci&#xf3;n de narrativas a las que se refiere Taylor con el juego de creencias/ideas de Ortega. Recuerdo que en Ortega no solo es un tema de investigaci&#xf3;n, hist&#xf3;rico-social, sino que tambi&#xe9;n es una metodolog&#xed;a. Este &#xab;juego&#xbb; abierto de ideas y creencias orteguiano coincide con la intenci&#xf3;n de las reconstrucciones narrativas de las que habla Taylor. Lo digo en forma de pregunta (y que quede como sugerencia): &#xbf;no estar&#xed;a desarrollando Taylor la idea orteguiana de raz&#xf3;n narrativa, y m&#xe1;s, como dir&#xe9; inmediatamente, con la reivindicaci&#xf3;n del fil&#xf3;sofo canadiense de una raz&#xf3;n &#xab;otra&#xbb;, m&#xe1;s all&#xe1; de la &#xab;mera&#xbb; raz&#xf3;n?</p>
		<p>El segundo gran tema que me gustar&#xed;a se&#xf1;alar e invitar a una reflexi&#xf3;n posterior, m&#xe1;s detallada y en profundidad, es el referido a la definici&#xf3;n misma de religiosidad (de religi&#xf3;n). Considero que puede ser un <italic>complemento enriquecedor</italic> para una filosof&#xed;a de la religi&#xf3;n en clave antropol&#xf3;gica con dimensi&#xf3;n &#xe9;tico-pol&#xed;tica. Creo que Taylor, a pesar de mencionarlo, no da la fuerza que quiz&#xe1;s podr&#xed;a tener en este tema al car&#xe1;cter &#xab;festivo&#xbb; de la religi&#xf3;n, la dimensi&#xf3;n ritual, social, l&#xfa;dica incluso. Lo se&#xf1;ala (p. 146), pero creo que se podr&#xed;a desarrollar a&#xfa;n m&#xe1;s. Pienso en los an&#xe1;lisis tan precisos y preciosos de M. H&#xe9;naff -en uno de los grandes libros de la filosof&#xed;a contempor&#xe1;nea, <italic>El precio de la verdad. Don, dinero, filosof&#xed;a</italic>-, sobre la cuesti&#xf3;n del don, el intercambio de dones, con motivo de la fiesta, las celebraciones y las conmemoraciones. Desde su cercan&#xed;a a L&#xe9;vi-Strauss relee los an&#xe1;lisis del Marcel Mauss sobre el don que le permiten no solo redefinir lo religioso, sino mostrar en qu&#xe9; medida este elemento de don-contra-don puede contribuir a forjar en sociedades complejas caminos de reconocimiento (otro de los grandes temas de Taylor). Lo dej&#xf3; planteado como sugerencia.</p>
		<p>En tercer lugar, desde la lectura del libro, me gustar&#xed;a hacer una <italic>propuesta para seguir pensando</italic>. Esta propuesta es la de ampliar la raz&#xf3;n; no nos basta la &#xab;mera&#xbb; raz&#xf3;n, necesitamos una raz&#xf3;n ampliada (vital, narrativa). Es un tema recurrente en todo el libro, y que aparece con fuerza cuando habla del conflicto entre una raz&#xf3;n religiosa y una raz&#xf3;n secularizada. Esta raz&#xf3;n fr&#xed;a, secularizada, es la que ha construido tambi&#xe9;n el &#xab;orden moral moderno&#xbb; desde el fetichismo de los c&#xf3;digos y la nomolatr&#xed;a, por emplear sus expresiones. Necesitamos un nuevo modelo de racionalidad (impura, cordial). Es muy claro cuando, al hablar de esa separaci&#xf3;n entre raz&#xf3;n secular moderna y raz&#xf3;n religiosa, se refiere a Rawls (y no solo a &#xe9;l, es s&#xed;ntoma de una &#xe9;poca) y dice en un magn&#xed;fico (y pol&#xe9;mico) texto: &#xab;De ah&#xed; la idea mantenida durante un tiempo por Rawls de que en una democracia religiosa y filos&#xf3;ficamente diversa podemos pedir leg&#xed;timamente que todos deliberen en el lenguaje de la mera raz&#xf3;n, dejando sus puntos de vista religiosos en el vest&#xed;bulo de la esfera p&#xfa;blica. La naturaleza tir&#xe1;nica de esta demanda fue r&#xe1;pidamente apreciada por Rawls, para m&#xe9;rito suyo&#xbb; (p. 235).</p>
		<p>El lenguaje del Estado es la neutralidad, pero no as&#xed; lo es el lenguaje de la sociedad, del espacio p&#xfa;blico. La pregunta es c&#xf3;mo intervenir en este espacio p&#xfa;blico, c&#xf3;mo deliberamos. La pretensi&#xf3;n ha sido, err&#xf3;neamente, pensar que podemos construir un esperanto, el lenguaje de la &#xab;sola&#xbb; raz&#xf3;n, pero lo mismo que el esperanto como lengua de entendimiento y comunicaci&#xf3;n ha fracasado, tambi&#xe9;n el lenguaje de la &#xab;sola&#xbb; raz&#xf3;n. Solo nos queda, reconociendo la variedad de lenguas (pluralidad de bienes) en este espacio p&#xfa;blico, la tarea de&#x2026; (dir&#xed;a yo) &#xa1;&#xa1;traducir!! Pero esto es algo que Taylor (por lo menos aqu&#xed;) no dice. Y yo me limito a sugerirlo.</p>
		<p>Muchos grandes temas en este peque&#xf1;o-gran libro de uno de los grandes fil&#xf3;sofos de nuestro tiempo: Charles Taylor. Sigue dando(nos), pol&#xe9;micamente, lo mejor que puede dar un fil&#xf3;sofo: da que pensar.</p>
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