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				<journal-title>Isegor&#xed;a</journal-title>
				<abbrev-journal-title abbrev-type="publisher">Isegor&#xed;a</abbrev-journal-title>
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			<issn publication-format="electronic">1988-8376</issn>
			<issn-l>1130-2097</issn-l>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#xed;ficas</publisher-name>
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					<subject>Art&#xed;culos</subject>
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				<article-title>C&#xf3;mo hacer frente a las acusaciones de falacia naturalista</article-title>
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					<trans-title>How to Deal with Naturalistic Fallacy Accusations</trans-title>
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					<contrib-id contrib-id-type="orcid">https://orcid.org/0000-0002-6514-3817</contrib-id>
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						<surname>Corrales Pav&#xed;a</surname>
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					<license-p>Este es un art&#xed;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#xe9;rminos de la licencia de uso y distribuci&#xf3;n Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0).</license-p>
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			<abstract>
				<title>Resumen</title>
				<p>Dada la relevancia filos&#xf3;fica y la existencia de acaloradas discusiones sobre falacia naturalista, es obligado para cualquier sistema de &#xe9;tica naturalista dar alguna respuesta sobre el modo en que supera las potenciales imputaciones de falacia naturalista. En este punto se pueden usar dos estrategias para defenderse del cargo de falacia: una es argumentar contra la pertinencia de la acusaci&#xf3;n en general, mostrando que la descripci&#xf3;n de la falacia falla al se&#xf1;alar algo problem&#xe1;tico en los argumentos naturalistas en general y otra que consiste en mostrar que la propuesta de naturalismo a favor de la que se argumenta no se ve afectada por las acusaciones de falacia. En este art&#xed;culo se ofrecer&#xe1; un an&#xe1;lisis de las distintas concepciones de falacias naturalistas que se han descrito y se adoptar&#xe1;n ambas v&#xed;as para defender la propuesta propia de cada tipo de falacia naturalista reconocida.</p>
			</abstract>
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>Abstract</title>
				<p>Given the philosophical relevance and the existence of heated discussions about naturalistic fallacy, it is obligatory for any system of naturalistic ethics to give some answer about how it overcomes potential imputations of naturalistic fallacy. At this point, two strategies can be used to defend against the charge of fallacy: one of them is arguing against the relevance of the charge in general, by showing that the description of the fallacy fails to point to something problematic in naturalistic arguments, and another by showing that the proposition of naturalism in favor of which one argues is not affected by the charges of fallacy. This article will offer an analysis of the different conceptions of naturalistic fallacies that have been described and will take both routes to defend the proposition proper to each recognized type of naturalistic fallacy. </p>
			</trans-abstract>
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				<kwd>Naturalismo</kwd>
				<kwd>meta&#xe9;tica</kwd>
				<kwd>falacia naturalista</kwd>
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				<kwd>Naturalism</kwd>
				<kwd>Metaethics</kwd>
				<kwd>Naturalistic fallacy</kwd>
				<kwd>Moore</kwd>
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	<body>
		<sec id="sec1" sec-type="intro">
			<label>1.</label>
			<title>Introducci&#xf3;n</title>
			<p>Cuando se plantea un proyecto de &#xe9;tica naturalista, una respuesta muy frecuente que se suele exponer de modo inmediato es que esto no es posible, ya que la falacia naturalista es un obst&#xe1;culo insalvable. A partir de aqu&#xed;, se suele plantear de dos modos: o bien se se&#xf1;ala que no se puede derivar el ser del deber ser o bien se se&#xf1;ala que del hecho que algo sea natural no se sigue que sea bueno. Estas son, sin duda, las formas de falacia naturalista m&#xe1;s conocidas. En el presente art&#xed;culo se tratar&#xe1; de mostrar c&#xf3;mo es posible una propuesta de &#xe9;tica naturalista que supere esta familia de objeciones. Para ello, se usar&#xe1;n dos m&#xe9;todos: bien se mostrar&#xe1; que el cargo de falacia no es pertinente en la argumentaci&#xf3;n y que hay razones para ignorarlo (al menos provisionalmente), bien se mostrar&#xe1; que la propuesta que aqu&#xed; se defiende no incurre en ninguna de estas falacias. Como se ver&#xe1; en lo que sigue, en este documento no se trata la cuesti&#xf3;n de si es adecuado llamar &#xab;falacia&#xbb; al argumento que se conoce como falacia naturalista, aunque es pertinente se&#xf1;alar que se ha argumentado en esta direcci&#xf3;n diciendo que la taxonom&#xed;a de las falacias no es infalible ni indiscutible y que en muchos casos dota a ciertas conclusiones de una fuerza inmerecida, lo que hace problem&#xe1;tica la evaluaci&#xf3;n de la cuesti&#xf3;n (<xref ref-type="bibr" rid="B11">Gasc&#xf3;n, 2021</xref>).</p>
			<p>Este documento se estructurar&#xe1; en dos partes: en primer lugar, se expondr&#xe1;n de modo cr&#xed;tico las diferentes conceptualizaciones de falacia naturalista que se han discutido en la literatura filos&#xf3;fica, empezando por lo que se considera la primera formulaci&#xf3;n de la esta, atribuida a David Hume, para llegar a la falacia de Moore y a otras versiones posteriores. En segundo lugar, se expondr&#xe1; una forma de naturalismo moral que evita cometer estas falacias, eludiendo tambi&#xe9;n algunas consecuencias indeseables que a menudo se cometen en esta empresa.</p>
		</sec>
		<sec id="sec2">
			<label>2.</label>
			<title>Las falacias naturalistas</title>
			<p>En la literatura filos&#xf3;fica, es muy frecuente encontrar referencias a &#xab;la falacia naturalista&#xbb; en singular, como si de algo un&#xed;voco y unificado se tratara, pero lo cierto es que existen muchas formulaciones que solo comparten cierto aire de familia. Esto hace que sea necesario hablar de &#xab;las falacias naturalistas&#xbb; y tratar cada una de estas de forma particularizada, ya que es posible que cierta formulaci&#xf3;n de la falacia afecte a algunos argumentos a los que no afectan las dem&#xe1;s. Por ser la primera formulaci&#xf3;n y una de las m&#xe1;s conocidas, se comenzar&#xe1; por la falacia que identific&#xf3; Hume.</p>
			<sec id="sec2.1">
				<label>2.1.</label>
				<title>La falacia de Hume</title>
				<p>La formulaci&#xf3;n de la falacia de Hume se sit&#xfa;a en el pasaje que se cita en extenso a continuaci&#xf3;n:</p>
				<disp-quote>
					<p>En todo sistema de moralidad que hasta ahora he encontrado he notado siempre que el autor procede durante alg&#xfa;n tiempo seg&#xfa;n el modo corriente de razonar, y establece la existencia de Dios o hace observaciones concernientes a los asuntos humanos, y de repente me veo sorprendido al hallar que en lugar de los enlaces usuales de las proposiciones es no es encuentro que ninguna proposici&#xf3;n se halla enlazada m&#xe1;s que con debe o no debe. Este cambio es imperceptible, pero es, sin embargo, de gran consecuencia, pues como este debe o no debe expresa una nueva relaci&#xf3;n o afirmaci&#xf3;n, es necesario que sea observada y explicada y al mismo tiempo debe darse una raz&#xf3;n para lo que parece completamente inconcebible, a saber: como esta nueva relaci&#xf3;n puede ser una deducci&#xf3;n de otras que son totalmente diferentes de ella, ya que los autores no usan com&#xfa;nmente de esta precauci&#xf3;n, debo aventurarme a recomendarla a los lectores, y estoy persuadido de que esta peque&#xf1;a atenci&#xf3;n acabar&#xe1; con todos los sistemas corrientes de inmoralidad y nos permitir&#xe1; ver que la distinci&#xf3;n de vicio y virtud no se funda meramente en las relaciones de los objetos ni se percibe por la raz&#xf3;n (<xref ref-type="bibr" rid="B17">Hume, 1738 [2005], p. 273</xref>).</p>
				</disp-quote>
				<p>El pasaje supone una amenaza <italic>prima facie</italic> para el naturalismo meta&#xe9;tico en la medida en que supone una &#xab;negaci&#xf3;n de que se pueda derivar conclusiones normativas de premisas factuales&#xbb; (<xref ref-type="bibr" rid="B19">Kitcher, 2011, p. 254</xref>). En efecto, como Philip Kitcher se&#xf1;ala a prop&#xf3;sito de este fragmento, si se trata de buscar un principio natural para fundar nuestra moral, parece que distinguir de forma tan n&#xed;tida entre el &#xab;es&#xbb; y el &#xab;debe&#xbb; constituye una barrera insalvable para cualquier proyecto naturalista. Si tratamos de buscar un fundamento natural y susceptible de ser estudiado por las ciencias de que hay ciertas cosas que son moralmente correctas y otras que son incorrectas, entonces el hecho de que lo factual y lo normativo est&#xe9;n en esferas radicalmente separadas supondr&#xed;a una objeci&#xf3;n fatal de entrada para todo naturalismo. Aunque cabe decir, de entrada, que este tipo de barreras l&#xf3;gicas no son tan insalvables cuando se argumenta en general, en psicolog&#xed;a o en moral: relacionamos ciertos comportamientos con ciertos estados mentales y eso nos permite inferir ciertas cosas de las personas, hechos del pasado permiten establecer leyes y esas leyes tienen aplicaci&#xf3;n pr&#xe1;ctica, establecemos puentes entre hechos pasados y futuros a trav&#xe9;s de predicciones, se descubren consecuencias de las acciones y pasan a estar prohibidas, etc&#xe9;tera (<xref ref-type="bibr" rid="B36">Toulmin, 1983 [1958], pp. 220-222</xref>). El problema viene de defender que existe una brecha l&#xf3;gica entre estos tipos de enunciados que impiden los saltos de nivel, lo que, en cualquier caso, implicar&#xed;a un compromiso demasiado fuerte con principios justificativos anal&#xed;ticos dudosos (<xref ref-type="bibr" rid="B36">Toulmin, 1983 [1958], pp. 234-235</xref>).</p>
				<p>Ahora bien, lo cierto es que, aunque es una interpretaci&#xf3;n ciertamente posible, ser&#xed;a sorprendente que Hume, que es &#xe9;l mismo un naturalista que trata de buscar el fundamento de la moral en las pasiones humanas, arrojara piedras sobre su propio tejado aludiendo a un reino metaf&#xed;sico radicalmente diferente (<xref ref-type="bibr" rid="B15">Harman, 2012, p. 561</xref>). Otra interpretaci&#xf3;n que se ha realizado es que Hume se&#xf1;ala el hecho l&#xf3;gico de que no es posible extraer de las premisas una conclusi&#xf3;n normativa si no se ha introducido previamente un enunciado normativo en el cuerpo de premisas del argumento. Ahora bien, esto no es una falacia que afecte m&#xe1;s al naturalismo en &#xe9;tica que al hecho de que no se puedan sacar conclusiones sobre erizos de un argumento en el que no apareciese ning&#xfa;n erizo en las premisas (<xref ref-type="bibr" rid="B25">Pigden, 1993, pp. 569-570</xref>). Una &#xfa;ltima forma de interpretarlo es que existe una brecha insalvable entre tipos l&#xf3;gicos, como se ha aludido a antes citando a Toulmin, pero, de nuevo, ser&#xed;a necesario explicar por qu&#xe9; en este caso la brecha es insalvable cuando no lo es entre argumentos sustantivos y generalistas ni entre enunciados pasados y futuros. Parecer&#xed;a m&#xe1;s razonable, en todo caso, que existieran reglas epist&#xe9;micas que explicaran c&#xf3;mo debemos hacer y c&#xf3;mo hacemos de hecho esos saltos (<xref ref-type="bibr" rid="B36">Toulmin, 1983 [1958], pp. 234-235</xref>).</p>
				<p>La falacia de Hume ser&#xed;a aplicable, en cualquier caso, a argumentos <italic>puramente morales</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="B10">Frankena, 1974, p. 87</xref>). Si en las premisas se introdujera alg&#xfa;n enunciado de tipo normativo, esta acusaci&#xf3;n de falacia perder&#xed;a inmediatamente toda la fuerza. Considere el lector el siguiente ejemplo de argumento &#xe9;tico mixto en el que se desprende el <italic>deber ser</italic> del <italic>ser</italic>:</p>
				<list list-type="simple">
					<list-item>
						<p>(P1) Est&#xe1; mal hacer da&#xf1;o a las personas si puede evitarse (premisa valorativa y normativa).</p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p>(P2) No desinfectar adecuadamente las manos antes de una intervenci&#xf3;n m&#xe9;dica genera un da&#xf1;o potencial al paciente (premisa descriptiva).</p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p>(C1) Por tanto, los m&#xe9;dicos <italic>deben</italic> desinfectarse las manos antes de intervenir quir&#xfa;rgicamente a los pacientes.</p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p>Por supuesto, podr&#xed;a decirse que se puede extraer una proposici&#xf3;n normativa de premisas solo descriptivas de modo trivial. Consid&#xe9;rese:</p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p>(P1) No desinfectar adecuadamente las manos antes de una intervenci&#xf3;n m&#xe9;dica genera un da&#xf1;o potencial al paciente.</p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p>(C1) Por tanto, no desinfectar adecuadamente las manos antes de una intervenci&#xf3;n m&#xe9;dica genera un da&#xf1;o potencial al paciente o es moralmente obligatorio escupir en la calle.</p>
					</list-item>
				</list>
				<p>Pero es f&#xe1;cil ver que se trata de una cl&#xe1;usula vac&#xed;a y que, haciendo las matizaciones necesarias, no deber&#xed;a suponer grandes problemas para esta tesis (<xref ref-type="bibr" rid="B25">Pigden, 1993, p. 571</xref>). </p>
				<p>Hume defiende que la moral se fundamenta en las emociones que experimentamos cuando somos testigos o part&#xed;cipes de una determinada acci&#xf3;n con carga moral. Cuando decimos &#xab;tal-y-tal cosa est&#xe1; mal&#xbb;, lo que estamos diciendo en realidad es &#xab;tal-y-tal cosa despierta en m&#xed; un sentimiento de condena moral&#xbb;. La relaci&#xf3;n de esta tesis con la falacia se&#xf1;alada es que no es posible extraer juicios morales solo valorando racionalmente el estado de cosas del mundo, sino que es necesario que en la formulaci&#xf3;n del argumento aparezca una premisa auxiliar que provenga de la evaluaci&#xf3;n emocional (<xref ref-type="bibr" rid="B3">Curry, 2006, pp. 234-236</xref>). En efecto, la falacia en este contexto debe entenderse como la aserci&#xf3;n de que no se pueden extraer conclusiones sobre lo que est&#xe1; bien y lo que est&#xe1; mal (<italic>i. e</italic>. sobre c&#xf3;mo nos hace sentir un determinado evento) acudiendo exclusivamente al estado de cosas del mundo.</p>
				<p>Se ha visto pues que la falacia de Hume es pertinente para los argumentos que tratan de derivar de premisas puramente descriptivas, conclusiones normativas. Pero que, en lo que respecta a los argumentos mixtos, no hay <italic>prima facie</italic> ninguna raz&#xf3;n para pensar que no se puede derivar el deber ser de la comprensi&#xf3;n puramente te&#xf3;rica de la realidad.</p>
			</sec>
			<sec id="sec2.2">
				<label>2.2.</label>
				<title>La falacia de Moore</title>
				<p>Mucho m&#xe1;s influyente ha sido la propuesta de Moore sobre la naturaleza de las falacias naturalistas. Aunque, como se dir&#xe1;, la falacia m&#xe1;s importante y a la que dedica m&#xe1;s tiempo es lo que Frankena llam&#xf3; &#xab;falacia definista&#xbb;, existen otros argumentos de diferente procedencia que habitualmente se subsumen bajo el nombre de &#xab;falacia naturalista&#xbb;. Dada esa relevancia, conviene que se preste una especial atenci&#xf3;n a esta.</p>
				<p>Lo primero que hay que comprender de la tipificaci&#xf3;n de esta falacia es el contexto de la discusi&#xf3;n en la que se formula. Moore argumenta contra aquellos que creen que el bien (<italic>the good</italic>) puede definirse en virtud de otra cosa. Se&#xf1;ala que es algo que han reconocido el profesor Sidgwick y &#xe9;l, pero en la que incurren Bentham y Mill (<xref ref-type="bibr" rid="B23">Moore, 1903 [2002], p. 69</xref>). Lo m&#xe1;ximo que se podr&#xed;a decir es en qu&#xe9; contextos y sobre qu&#xe9; cosas se usa la palabra bien, pero eso es muy diferente a definir el bien mismo, que se tratar&#xed;a de una propiedad simple (<xref ref-type="bibr" rid="B23">Moore, 1903 [2002], p. 58</xref>). Moore se&#xf1;ala que la noci&#xf3;n de bien tiene las mismas propiedades que los colores: sabemos de modo intuitivo qu&#xe9; es el amarillo, pero este no es una propiedad natural de los objetos, es una idea simple que tenemos cuando entramos en relaci&#xf3;n con ciertas cosas del mundo. Del mismo modo que un caballo, que es una entidad compleja, queda explicado cuando se explican sus partes, no es posible en el caso del amarillo porque es una idea simple que no se puede reducir a otras m&#xe1;s simples. Podr&#xed;amos vernos tentados a decir que el amarillo es solo cierta amplitud de ondas de luz, pero estar&#xed;amos aqu&#xed; cometiendo una suerte de falacia naturalista aplicada al color al identificar el amarillo con su causa, que es esa amplitud de la onda (<xref ref-type="bibr" rid="B23">Moore, 1903 [2002], pp. 59-62</xref>).</p>
				<p>N&#xf3;tese que el problema que se&#xf1;ala no se da en tanto que la propiedad con la que se describe el amarillo o el bien sea un objeto natural, el problema radica en que se est&#xe1; intentando describir esa noci&#xf3;n simple a partir de otra. Si no se tratara de una propiedad natural, sino de una propiedad de naturaleza ontol&#xf3;gica similar al amarillo o al bien, se tratar&#xed;a de un error, como es un error decir que &#xab;el azul es amarillo&#xbb;. No se cometer&#xed;a la falacia de explicar lo no-natural en t&#xe9;rminos de lo natural, pero Moore considera que la estructura es en realidad id&#xe9;ntica a la de la explicaci&#xf3;n en t&#xe9;rminos naturalistas. Es por eso por lo que Moore se&#xf1;ala que:</p>
				<disp-quote>
					<p>Incluso si [el bien] fuese un objeto natural, no alterar&#xed;a la naturaleza de la falacia ni le quitar&#xed;a su importancia. Todo lo que he dicho sobre ello ser&#xed;a igualmente verdadero: solo que el nombre que he elegido no ser&#xed;a tan apropiado. Y no me importa el nombre, me importa la falacia (<xref ref-type="bibr" rid="B23">Moore, 1903 [2002], p. 65</xref>).</p>
				</disp-quote>
				<p>Hay tres formas de cometer la falacia naturalista aqu&#xed; se&#xf1;alada, que se da afirmando cualesquiera de estos tres principios: a) el bien es definible, b) el bien es id&#xe9;ntico a otra propiedad diferente del bien, c) el bien es igual a alguna propiedad natural o metaf&#xed;sica. Moore entiende aqu&#xed; natural como aquello que estudian las ciencias naturales incluida la psicolog&#xed;a. Posteriormente se disculpa de ofrecer una definici&#xf3;n tan superficial, pero se&#xf1;ala que la definici&#xf3;n de natural que existe en la filosof&#xed;a del momento no es menos deficiente (<xref ref-type="bibr" rid="B32">Sinclair, 2019, pp. 17-19</xref>).</p>
				<p>Ahora tiene sentido la nota de Frankena sobre que el nombre m&#xe1;s adecuado para la falacia es &#xab;falacia definista&#xbb;: no se trata de decir que lo bueno es natural, sino de tratar de definir una cualidad simple en t&#xe9;rmino de otras cualidades. En este sentido, tal y como lo usa Moore aqu&#xed;, la falacia naturalista ser&#xed;a solo un subtipo de la falacia definista (<xref ref-type="bibr" rid="B10">Frankena, 1974, p. 90</xref>). Es cierto que la falacia naturalista requiere de m&#xe1;s errores, seg&#xfa;n Moore, de los que defiende la falacia definista en general, <italic>v. g</italic>. se&#xf1;ala que la necesidad que conecta un objeto con el bien asociado es independiente de la ley natural, por lo que la reducci&#xf3;n naturalista es a&#xfa;n m&#xe1;s problem&#xe1;tica (<xref ref-type="bibr" rid="B23">Moore, 1903 [2002], p. 81</xref>), pero el coraz&#xf3;n de la presunta falacia es el identificado por Frankena.</p>
				<p>&#xbf;C&#xf3;mo defiende Moore que lo dicho hasta ahora es, efectivamente, falaz? Con tres argumentos: el primero de ellos, mucho m&#xe1;s conocido y citado que los dem&#xe1;s, es el argumento de la pregunta abierta. Seg&#xfa;n este argumento, si nos preguntamos si el bien <italic>se identifica</italic> con alguna propiedad (la propiedad favorita de Moore para el an&#xe1;lisis es el placer), podremos responder que s&#xed; o que no. Si respondemos que no, entonces no tiene sentido seguir investigando si el bien es esa propiedad, porque la respuesta ha sido negativa. El caso interesante se da si decimos que s&#xed;: siempre tendr&#xed;a sentido preguntarse si realmente lo bueno es el placer. Pero eso no es posible si se tratase de una aut&#xe9;ntica tautolog&#xed;a, porque entonces la identidad ser&#xed;a evidente. Incluso despu&#xe9;s de una extensa argumentaci&#xf3;n podr&#xed;amos seguir albergando dudas (<xref ref-type="bibr" rid="B23">Moore, 1903 [2002], p. 90</xref>). El argumento puede esquematizarse del siguiente modo:</p>
				<list list-type="simple">
					<list-item>
						<p>(P1) Si F es definible en t&#xe9;rminos de G, entonces la cuesti&#xf3;n &#xab;&#xbf;es la propiedad G F?&#xbb; no es significativa</p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p>(P2) Para cualquier definici&#xf3;n de bien propuesta en t&#xe9;rminos de alguna propiedad natural o metaf&#xed;sica de N, la pregunta &#xab;&#xbf;es N bueno?&#xbb; es significativa.</p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p>Por tanto</p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p>(C1) El bien no se puede definir en t&#xe9;rminos de ninguna propiedad natural o metaf&#xed;sica N (<xref ref-type="bibr" rid="B32">Sinclair, 2019, p. 31</xref>).</p>
					</list-item>
				</list>
				<p>Este argumento, sin embargo, ha sido respondido. Se ha dicho que del hecho de que la definici&#xf3;n de algo no sea algo obvio y transparente no se sigue que no exista una relaci&#xf3;n de identidad entre ambas cosas. Consid&#xe9;rese la relaci&#xf3;n entre el agua y el H<sub>2</sub>O. Es algo que no es evidente de suyo, su descubrimiento no es algo que emanara directamente del sentido com&#xfa;n y, con toda probabilidad, en el momento del descubrimiento, no se dio un asentimiento un&#xe1;nime por parte de la comunidad cient&#xed;fica. A todas luces tiene sentido plantearse si la composici&#xf3;n del agua es H<sub>2</sub>O, pero ser&#xed;a bizarro concluir de eso que no lo es. De aqu&#xed; se pueden sacar dos conclusiones: i) que dos conceptos pueden no ser sin&#xf3;nimos y aun as&#xed; designar la misma realidad (si el ejemplo no es lo suficientemente claro, pi&#xe9;nsese en &#xab;hombre&#xbb; e &#xab;hijo&#xbb;); y ii) que dos expresiones se refieran a lo mismo no significa que todo hablante competente crea que las dos expresiones significan lo mismo (<xref ref-type="bibr" rid="B25">Pigden, 1993, p. 574</xref>).</p>
				<p>El segundo argumento que se ha defendido en favor de la falacia definista es que el bien evoca una normatividad que el placer no. En efecto, en lo que se refiere a la idea del placer, no hay nada en ella que tenga alg&#xfa;n tipo de sentido normativo. Decir que algo es placentero no es decir algo as&#xed; como que es algo que deber&#xed;amos promover y defender con la propia acci&#xf3;n. Pero cuando decimos de algo que es bueno s&#xed; estamos diciendo en realidad algo de este tipo. Por tanto, el placer y el bien deben de ser dos cosas diferentes. La respuesta a este argumento es que ese argumento solo es adecuado si se toma el placer como aquello que se postula para ser el bien y todo el bien, si dij&#xe9;ramos &#xab;el bien es lo que hay que hacer dadas ciertas circunstancias&#xbb; (<xref ref-type="bibr" rid="B25">Pigden, 1993, p. 575</xref>). </p>
				<p>A este respecto es preciso traer a colaci&#xf3;n la distinci&#xf3;n entre fuerza normativa y criterio: la &#xab;imposibilidad matem&#xe1;tica&#xbb; implica que aquello de lo que esta expresi&#xf3;n se predica no debe ser usado en demostraciones como si fuera verdadero, entre otras cosas. Lo contradictorio es matem&#xe1;ticamente imposible de hecho, pero &#xbf;tiene sentido decir &#xab;contradictorio y, por tanto, matem&#xe1;ticamente imposible&#xbb;? &#xbf;No ser&#xed;a como decir &#xab;contradictorio y, por tanto, contradictorio&#xbb;? Por un lado, podemos ver que no todo lo matem&#xe1;ticamente imposible es contradictorio: dibujar un hept&#xe1;gono regular usando solo un comp&#xe1;s es imposible, y por otro que contradictorio y &#xab;matem&#xe1;ticamente imposible&#xbb; son dos cosas diferentes. El hecho de contradecirse es un <italic>criterio</italic> para saber si algo es matem&#xe1;ticamente imposible (no necesariamente el &#xfa;nico), pero el ser matem&#xe1;ticamente imposible tiene unas consecuencias en la pr&#xe1;ctica matem&#xe1;tica (una fuerza normativa) que no tiene el criterio por s&#xed; mismo. Del mismo modo, que algo sea placentero es un criterio para saber si algo es bueno, pero no debe sorprendernos que el ser placentero no tenga la fuerza normativa que aquel predicado al que sirve: la bondad (<xref ref-type="bibr" rid="B36">Toulmin, 1983 [1958], pp. 30-35</xref>).</p>
				<p>El &#xfa;ltimo argumento es que aquello bueno por s&#xed; mismo no es una &#xfa;nica cosa (<xref ref-type="bibr" rid="B23">Moore, 1903 [2002], p. 90</xref>). En efecto, Moore se&#xf1;ala que hay varias cosas que tienen la propiedad simple e indefinible de ser buenas. Entre ellas est&#xe1; el placer (se&#xf1;ala que hay que atacar que <italic>solo</italic> el placer es bueno por s&#xed; mismo, no que el placer es bueno como fin en s&#xed; mismo) (p. 114); la belleza, ya que, como se&#xf1;ala Sidgwick, entre dos mundos igualados en placer siempre elegir&#xed;amos aquel que difiere en su belleza (p. 135); con m&#xe1;s reservas se&#xf1;ala que el conocimiento puede someterse al mismo argumento, ya que los hombres m&#xe1;s cultos y sensatos consideran muy frecuentemente que es bueno independientemente de sus consecuencias (p. 137), y la virtud (p. 223)<xref ref-type="fn" rid="fn1">
						<sup>1</sup>
					</xref>. Estas propiedades son irreducibles entre s&#xed; y, aunque lo bello genere siempre placer en alguna medida, lo cierto es que ser&#xed;a un paso <italic>ad hoc</italic> y bastante forzado reducir la bondad de la belleza al placer que produce.</p>
				<p>M&#xe1;s adelante se ver&#xe1; c&#xf3;mo este argumento no cumple lo que promete. Pero se puede adelantar que es dudoso que este pluralismo pruebe un no-naturalismo m&#xe1;s que un naturalismo pluralista. Como se desarrollar&#xe1; con m&#xe1;s profundidad en la secci&#xf3;n 3, puedo decir que creo que Moore tiene raz&#xf3;n al decir que no existe una &#xfa;nica cosa a la que pueda reducirse todo el bien, sino que son muchas. Pero eso puede explicarse en t&#xe9;rminos de psicolog&#xed;a moral como la creencia de que hay ciertas cosas que merecen existir por encima de otras o que deber&#xed;an preservarse con mayor celo. Es posible aceptar este &#xfa;ltimo argumento de Moore y decir el debate en &#xe9;tica es la discusi&#xf3;n sobre qu&#xe9; cosas que suscitan sentimientos de aprobaci&#xf3;n moral deber&#xed;an traerse a la existencia o conservarse dada cierta sensibilidad moral conformada por la conjunci&#xf3;n entre el resultado de la evoluci&#xf3;n biol&#xf3;gica y el aprendizaje social, y que, en el fondo, <italic>no hay m&#xe1;s que eso</italic>.</p>
				<p>Esa es la falacia m&#xe1;s importante para Moore de las falacias naturalistas que enuncia, por ser las dem&#xe1;s, como se infiere de su lectura, extensiones de esta. Se deben hacer dos observaciones antes de pasar a la siguiente subsecci&#xf3;n. La primera de ellas se aplica solo a esta secci&#xf3;n, mientras que la otra tiene un car&#xe1;cter de cr&#xed;tica m&#xe1;s general a los programas no-naturalistas. En primer lugar, la falacia naturalista como versi&#xf3;n de la falacia definista no es un arma que pueda usarse contra argumentaciones naturalistas, no es un fallo l&#xf3;gico formal o una trampa planteada por el naturalismo &#xe9;tico; m&#xe1;s bien es la conclusi&#xf3;n de un argumento que, dicen, prueba que los naturalistas &#xe9;ticos cometemos un error en emplear los t&#xe9;rminos morales en el modo en el que lo hacemos. Pero, en cualquier caso, se trata de un argumento bastante discutible. Es posible que Moore y los no-naturalistas tengan raz&#xf3;n sobre la falacia naturalista, pero, en cualquier caso, se trata justamente de lo que quieren probar, no de una premisa evidente por s&#xed; misma (<xref ref-type="bibr" rid="B10">Frankena, 1974, p. 93</xref>).</p>
				<p>La segunda es que los no-naturalistas no ofrecen ninguna alternativa no sobrenatural en lo que respecta a la base ontol&#xf3;gica de la moral (<xref ref-type="bibr" rid="B26">Prior, 1956</xref>). Quiz&#xe1;s no sea necesario tener una alternativa para criticar una determinada tesis, es posible ver el error sin tener una propuesta mejor; pero no deja de hacer atractiva a la tesis naturalista el hecho de que no existan alternativas (desde el punto de vista ontol&#xf3;gico) por parte de sus cr&#xed;ticos m&#xe1;s ac&#xe9;rrimos, entre los que se incluye Moore.</p>
			</sec>
			<sec id="sec2.3">
				<label>2.3.</label>
				<title>Otras falacias naturalistas</title>
				<p>Hasta ahora se han referido las falacias en sus formas cl&#xe1;sicas, pero existen otras formulaciones que han cobrado bastante relevancia en la actualidad. No se han excluido de la lista las falacias de las que se ha hablado antes para ofrecer una taxonom&#xed;a completa. A continuaci&#xf3;n, se muestra una relaci&#xf3;n de falacias naturalistas identificadas por <xref ref-type="bibr" rid="B3">Oliver Curry (2006, p. 236)</xref>:</p>
				<list list-type="order">
					<list-item>
						<p>Definir el ser desde el deber ser (falacia de Hume),</p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p>Movernos de los hechos a los valores.</p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p>Identificar lo bueno con sus objetos [de aplicaci&#xf3;n] (falacia de Moore).</p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p>Decir que lo bueno es una propiedad natural.</p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p>Ir &#xab;en la direcci&#xf3;n de la evoluci&#xf3;n&#xbb;.</p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p>Asumir que lo natural es bueno.</p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p>Asumir que lo que existe debe existir.</p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p>Sustituir explicaci&#xf3;n por justificaci&#xf3;n.</p>
					</list-item>
				</list>
				<p>De la falacia 1 se ha hablado en la secci&#xf3;n 2.1 lo suficiente, pero la falacia 2, tambi&#xe9;n cuya identificaci&#xf3;n est&#xe1; atribuida a Hume, requiere algo m&#xe1;s de explicaci&#xf3;n. Hume se&#xf1;ala que los valores son instancias normativas que determinan el tipo de cosas que deben ser, algo as&#xed; como una gu&#xed;a para la acci&#xf3;n moral. Sin ellos, por supuesto, no puede haber ninguna moral ni teor&#xed;a &#xe9;tica. Existe cierta equiparaci&#xf3;n de valores y deber ser que, como ya se ha visto, es pertinente en lo que se refiere a argumentos en cuyas premisas solo hay ser y nada de deber ser. Ahora bien, esto solo ser&#xed;a un argumento contra el naturalismo si los valores no pertenecieran a una esfera natural de la realidad, pero Hume se mantiene neutral en lo que se refiere a esta cuesti&#xf3;n<xref ref-type="fn" rid="fn2">
						<sup>2</sup>
					</xref> (<xref ref-type="bibr" rid="B3">Curry, 2006, pp. 237-238</xref>).</p>
				<p>Las falacias 3 y 4 son las que se han tratado en la secci&#xf3;n 2.2. Baste con recordar que Moore considera falaz la falacia 3 porque considera que el bien es una propiedad simple y, por tanto, irreducible. Ser&#xed;a algo as&#xed; como decir que el amarillo <italic>es</italic> cierta amplitud de onda lum&#xed;nica. La falacia 4, por el contrario, incide en que los valores son una propiedad no natural de la realidad. Esto, si estuviera demostrado, supondr&#xed;a graves problemas para un programa naturalista, pero se ha de notar que para Moore lo contrario de natural no es &#xab;sobrenatural&#xbb;, como se entiende &#xab;natural&#xbb; en este trabajo, sino &#xab;intuitivo&#xbb; (<xref ref-type="bibr" rid="B3">Curry, 2006, pp. 238-239</xref>). Todav&#xed;a cabr&#xed;a, como se har&#xe1; en la secci&#xf3;n 3, defender que esas intuiciones son objeto de la psicolog&#xed;a, lo que har&#xed;a a la propuesta naturalista defendida inmune a las cr&#xed;ticas de este tipo.</p>
				<p>La falacia 6 viene de la derivaci&#xf3;n que algunos han hecho de la falacia 5 (<xref ref-type="bibr" rid="B3">Curry, 2006</xref>). Y, con toda probabilidad, viene del mismo lugar que la falacia 7: de la pol&#xe9;mica entre Moore y Spencer. Y es que Moore acusa a Spencer de utilizar &#xab;m&#xe1;s evolucionado&#xbb; como sin&#xf3;nimo de mejor, a lo que responde, con criterio acertado, que del hecho de que la causa de la <italic>mejor</italic> adaptaci&#xf3;n provenga <italic>el mejor</italic> efecto es algo que proyectamos nosotros sobre el mundo. Eso solo tiene sentido si se entiende &#xab;m&#xe1;s evolucionado&#xbb; como sin&#xf3;nimo de &#xab;mejor moralmente&#xbb;, lo que es inaceptable para Moore por cerrar la cuesti&#xf3;n sobre la definici&#xf3;n de bondad (<xref ref-type="bibr" rid="B23">Moore, 1903 [2002], pp. 99-102</xref>). Se&#xf1;alemos de paso que Moore argumenta que es posible que Spencer sea hedonista: una mayor adaptaci&#xf3;n producir&#xed;a una mayor cantidad de placer y, en la medida en que el placer se identifica con el bien, los organismos m&#xe1;s evolucionados son mejores.</p>
				<p>En parte por eso se ha entendido por falacia naturalista a la falacia 6. Si la evoluci&#xf3;n tiende a producir bien, ponerle el obst&#xe1;culo que supone la ayuda social debe de ser un mal (<xref ref-type="bibr" rid="B23">Moore, 1903 [2002], p. 100</xref>). La identificaci&#xf3;n del bien con lo natural como opuesto a lo cultural, sin embargo, es una de las interpretaciones de la falacia naturalista m&#xe1;s frecuentes en la literatura filos&#xf3;fica. Parece que el empe&#xf1;o en mostrar que la raza es un constructo social, a&#xfa;n a costa de entorpecer en alguna medida las investigaciones biom&#xe9;dicas (pidiendo, en cambio, que se destine ese dinero a otras partes del sistema sanitario) (<xref ref-type="bibr" rid="B28">Roberts, 2008</xref>), se debe a no comprender que el racismo est&#xe1; mal independientemente de que en el futuro se descubrieran bases biol&#xf3;gicas para la raza. Tambi&#xe9;n puede verse en la defensa profil&#xe1;ctica de Tornilla y Palmer frente a posibles acusaciones de justificar moralmente la violaci&#xf3;n por estudiarla desde un enfoque biol&#xf3;gico (<xref ref-type="bibr" rid="B33">Thornill y Palmer, 2000, pp. 5-6</xref>). En cualquier caso, se defina como se defina lo natural, est&#xe1; claro que no se puede dar el salto a la esfera de lo moral sin m&#xe1;s.</p>
				<p>La &#xfa;ltima consiste en se&#xf1;alar que hay un salto ileg&#xed;timo entre la explicaci&#xf3;n de c&#xf3;mo ocurre un determinado fen&#xf3;meno y su justificaci&#xf3;n en t&#xe9;rminos morales. Ya se ha se&#xf1;alado, con Toulmin, que los cambios de nivel son frecuentes y son aceptables, que no existe una brecha l&#xf3;gica entre diferentes &#xe1;mbitos argumentativos, sino relaciones epist&#xe9;micas que deben ser captadas (<xref ref-type="bibr" rid="B36">Toulmin, 1983 [1958], p. 234</xref>), pero no est&#xe1; de m&#xe1;s que se arroje luz sobre la cuesti&#xf3;n con un ejemplo. Se ha comprobado que el comportamiento moral de las personas cambia cuando se suministra oxitocina (OXT). Se ha mostrado que son m&#xe1;s cooperativas, que tienden a ser m&#xe1;s altruistas con los dem&#xe1;s y que cooperan m&#xe1;s en juegos como el dilema del prisionero. Esto tiene implicaciones interesantes, como que los genes que intervienen en la producci&#xf3;n de hormonas pueden tener efecto sobre la conducta. No ser&#xed;a el &#xfa;nico factor, pero ser&#xed;amos capaces de explicar la conducta si atendemos a todos los factores intervinientes (<xref ref-type="bibr" rid="B15">Harman, 2012, pp. 564-565</xref>)&#x2026; pero con eso no justificar&#xed;amos nada.</p>
				<disp-quote>
					<p>Para no incurrir en la falacia naturalista que confunde el &#xab;es&#xbb; neuronal y el &#xab;debe&#xbb; moral es importante distinguir entre &#xab;bases neuronales&#xbb; y &#xab;fundamento moral&#xbb;. [&#x2026;] Mientras que las bases neuronales apelan al sustrato fisiol&#xf3;gico del cerebro que capacita al ser humano para el juicio moral, el fundamento moral refiere a los procedimientos y raz&#xf3;n que permiten justificar normas, valores y virtudes morales (<xref ref-type="bibr" rid="B27">Richart Piqueras, 2018, p. 107</xref>).</p>
				</disp-quote>
				<p>Esta &#xfa;ltima ser&#xed;a, quiz&#xe1;s, la m&#xe1;s seria formulaci&#xf3;n del problema. Y, desde luego, parece que solo cabe asentir&#x2026; si se quisiera dar una explicaci&#xf3;n reduccionista neuro&#xe9;tica de la conducta moral. Por justificaci&#xf3;n entendemos el hecho de aportar razones y argumentos para que se acepte, en el contexto conversacional, algo que no se aceptaba previamente, como, por ejemplo, la legitimidad de cierto tipo de acciones; lo que es diferente de la explicaci&#xf3;n, que consiste en explicitar los nexos causales entre dos o m&#xe1;s fen&#xf3;menos (<xref ref-type="bibr" rid="B24">Olmos, 2019, p. 11</xref>). En la medida en que lo que aqu&#xed; se defiende es, como se ver&#xe1;, justificar la naturaleza ontol&#xf3;gica de la &#xe9;tica, al tiempo que se usa esto para explicar por qu&#xe9; las razones morales no se pueden justificar desde la neurociencia, como se defender&#xe1; en seguida, no parece que la acusaci&#xf3;n de este tipo de falacia sea pertinente. </p>
				<p>Sirva esto como un bosquejo del significado de la falacia naturalista a la que se deben enfrentar todas las propuestas naturalistas en &#xe9;tica. En la siguiente secci&#xf3;n se ofrecer&#xe1; un naturalismo que sea capaz de explicar la &#xe9;tica y de dar un soporte natural al comportamiento moral y al tipo de justificaciones que se dan en la &#xe9;tica.</p>
			</sec>
		</sec>
		<sec id="sec3">
			<label>3.</label>
			<title>Una &#xe9;tica naturalista liberal</title>
			<p>Hasta ahora se ha expuesto en qu&#xe9; consisten las falacias naturalistas y se ha discutido la pertinencia de cada una de ellas, mostrando sus limitaciones y los retos que suponen para la &#xe9;tica naturalista. En la presente secci&#xf3;n, se mostrar&#xe1;n cu&#xe1;les son las bases del naturalismo liberal que aqu&#xed; se sostiene y el encaje que tiene este con una visi&#xf3;n &#xe9;tica. En lo sucesivo, se contrapondr&#xe1; la tesis propia a la cr&#xed;tica potencial de falacia naturalista.</p>
			<sec id="sec3.1">
				<label>3.1.</label>
				<title>Un naturalismo liberal moderado</title>
				<p>Lo que aqu&#xed; se entiende por naturalismo es la teor&#xed;a que defiende lo siguiente: i) el rechazo a la existencia de todo lo sobrenatural o trascendente. Por supuesto, definir lo que es natural o no lo es exige una atenci&#xf3;n especial, siendo como se defiende la caracter&#xed;stica com&#xfa;n de todo lo que existe. Baste, sin embargo, con esta comprensi&#xf3;n intuitiva para los prop&#xf3;sitos que aqu&#xed; se persiguen; ii) dado que todo es natural y no hay nada que lo sobrepase, las ciencias tienen un papel capital en la comprensi&#xf3;n de la realidad. En este punto existe la cuesti&#xf3;n de si <italic>solo la f&#xed;sica</italic>, lo que es una opini&#xf3;n minoritaria; si las ciencias naturales, o si tambi&#xe9;n se consideran las ciencias sociales (como es el caso de este art&#xed;culo); iii) el rechazo a toda filosof&#xed;a primera que explique lo real desde un marco metaf&#xed;sico inmaterial, como es el Dios spinozista o el Esp&#xed;ritu hegeliano (<xref ref-type="bibr" rid="B30">Rouse, 2015, p. 3</xref>). Cabe destacar que se puede sostener un naturalismo ontol&#xf3;gico, en el que se diga que la realidad se compone solo de entidades naturales, aunque existan diferentes opiniones sobre lo que entra dentro del concepto de natural, un naturalismo metodol&#xf3;gico, que es &#xab;la tesis que sostiene que en el avance de nuestros conocimientos hemos de proceder <italic>como si</italic> solo hubiese entidades y causas naturales&#xbb;, y el epistemol&#xf3;gico, que, dependiendo de la fuerza de sus tesis, afirma que el cient&#xed;fico es el mejor conocimiento que tenemos del mundo o que es el &#xfa;nico conocimiento v&#xe1;lido (<xref ref-type="bibr" rid="B9">Di&#xe9;guez, 2014, pp. 24-33</xref>).</p>
				<p>Lo que aqu&#xed; se defiende es el naturalismo liberal moderado explicitado en extenso en (<xref ref-type="bibr" rid="B2">Corrales Pav&#xed;a, 2023</xref>), que se explicar&#xe1; aqu&#xed; brevemente para continuar con la argumentaci&#xf3;n. Esta teor&#xed;a naturalista asume la cr&#xed;tica de Macarthur al naturalismo cient&#xed;fico, <italic>i. e</italic>. aquel naturalismo que defiende que la ciencia el &#xfa;nico conocimiento aceptable para comprender el mundo, ya que, si se asume que no existe lo sobrenatural, entonces todo lo que existe se puede estudiar desde el modo de proceder de las ciencias (naturales o naturales y sociales) (<xref ref-type="bibr" rid="B4">De Caro y Voltolini, 2010, p. 69</xref>). La cr&#xed;tica consiste en se&#xf1;alar que existe un &#xe1;mbito de la realidad que, si bien no es en absoluto sobrenatural, no puede ser estudiado de modo directo por las ciencias por no ser capaces estas, por sus propios m&#xe9;todos, de aproximarse del modo adecuado a las cuestiones de valor, razones y significado. Macarthur aboga aqu&#xed;, pues, a un pluralismo ontol&#xf3;gico (<xref ref-type="bibr" rid="B21">Macarthur, 1975, pp. 9-10</xref>). Lo que se debe hacer, seg&#xfa;n Macarthur, ser&#xed;a adoptar un punto de vista de segunda persona para aproximarse a estas cuestiones que implican de forma directa el mundo f&#xed;sico en cuanto tal (<xref ref-type="bibr" rid="B21">Macarthur, 1975, p. 32</xref>). El punto de vista en segunda persona consiste en la comprensi&#xf3;n de ciertas caracter&#xed;sticas de objetos del mundo atendiendo al mismo tiempo a las intencionalidades, el sentido y los s&#xed;mbolos implicados. Por ejemplo, si alguien nos dijera que tiene sed, podr&#xed;amos analizar desde un punto de vista ac&#xfa;stico la sucesi&#xf3;n de palabras y sonidos proferidos, pero comprender que quiere agua implica centrarse en el significado de la oraci&#xf3;n, lo que tiene como prerrequisito adoptar una perspectiva que permita dotar de sentido y significado a los elementos del mundo. </p>
				<p>La propuesta de Macarthur queda mucho m&#xe1;s clara con el siguiente experimento mental: supongamos que Dios se pregunta sobre nuestro sistema de creencias morales. &#xbf;Ser&#xed;a posible para &#xe9;l estudiar a la neurofisiolog&#xed;a y a los cambios hormonales que se producen durante la interacci&#xf3;n social en t&#xe9;rminos morales? La respuesta parece ser que no, que deber&#xed;a situarse en el espacio de razones, <italic>i. e</italic>. el &#xe1;mbito en el que procede el sujeto cuando gestiona informaci&#xf3;n en t&#xe9;rminos de razones, estados mentales subjetivos, intenciones, s&#xed;mbolos, etc&#xe9;tera, desde una perspectiva de segunda persona porque no es posible atender a una realidad con unas caracter&#xed;sticas ontol&#xf3;gicas concretas con m&#xe9;todos y criterios requeridos para otro tipo de realidades (<xref ref-type="bibr" rid="B22">Macarthur, 2015, p. 25</xref>).</p>
				<p>Si solo nos qued&#xe1;ramos aqu&#xed;, ser&#xed;a dif&#xed;cil identificar en alg&#xfa;n lugar la falacia naturalista, pero el lector podr&#xed;a preguntarse si esto es un proyecto naturalista moral exitoso. En efecto, no parece que autores como Moore crean que la moral sea algo sobrenatural<xref ref-type="fn" rid="fn3">
						<sup>3</sup>
					</xref>. Parece al menos plausible que est&#xe9; de acuerdo con una ontolog&#xed;a as&#xed;. Pero el programa naturalista que aqu&#xed; se defiende no es tan liberal como el de Macarthur: si bien se acepta que existe ese &#xe1;mbito de razones, valores y significados al que solo se puede acceder desde una perspectiva de segunda persona, se rechaza el pluralismo ontol&#xf3;gico del que habla el autor. Esta idea es bien capturada por Hutto y Satne: el naturalismo liberal se&#xf1;ala que las obras de arte, las sillas, las mesas y en general el significado, la raz&#xf3;n y la intencionalidad de los objetos no deben ser excluidos de lo &#xab;aut&#xe9;nticamente real&#xbb; porque no su significado no se pueda descubrir desde la perspectiva de la ciencia. M&#xe1;s bien, lo que ocurre, es que es necesario aplicar la memoria y otras capacidades cognitivas para comprender la dimensi&#xf3;n aut&#xe9;nticamente relevante de esas entidades que es, en esencia, los significados y el sentido que otras personas les han otorgado. En este &#xe1;mbito se encuentran las razones que damos a los dem&#xe1;s y a nosotros mismos para hacer lo que hacemos o lo que debemos hacer, al aplicar sobre el mundo capacidades cognitivas sobre lo deseable, lo previsible, perspectivas ajenas, etc&#xe9;tera (<xref ref-type="bibr" rid="B18">Hutto y Satne, 2018, pp. 153-155</xref>).</p>
				<p>Lo que se defiende es que este &#xe1;mbito de razones, significados y valores no se encuentra en un plano ontol&#xf3;gico diferente, sino que es algo con el mismo asiento ontol&#xf3;gico que lo m&#xe1;s claramente estudiable por las ciencias naturales. Pero, si bien no se acepta este antirreduccionismo en ontolog&#xed;a, s&#xed; se acepta en epistemolog&#xed;a. No es posible explicar el contenido de la parte de la realidad a la que se accede en segunda persona que a la que se accede en tercera, pero s&#xed; que se puede explicar la existencia de la primera en t&#xe9;rminos de la segunda.</p>
				<p>El modo en el que se procede toma el mismo punto de partida que Rouse: el ser humano como un organismo que act&#xfa;a en un ambiente determinado (<xref ref-type="bibr" rid="B30">Rouse, 2015, p. 347</xref>). El espacio de segunda persona es algo que surge de unas determinadas capacidades provenientes de la evoluci&#xf3;n, y, como tal, no se encuentran en una esfera de la realidad diferente del mundo natural. Las cuestiones que tienen que ver con la evoluci&#xf3;n de la moralidad y del resto de capacidades humanas para actuar en un marco de segunda persona se desarrollan con algo de detalle en (<xref ref-type="bibr" rid="B2">Corrales Pav&#xed;a, 2023</xref>), y se profundizar&#xe1; en ellas en pr&#xf3;ximos trabajos. Baste aqu&#xed; con concluir que ese espacio de segunda persona es el producto de la acci&#xf3;n social de organismos con las caracter&#xed;sticas de los seres humanos. Veamos en qu&#xe9; medida afecta esto a la meta&#xe9;tica.</p>
			</sec>
			<sec id="sec3.2">
				<label>3.2.</label>
				<title>Una &#xe9;tica naturalista liberal moderada</title>
				<p>Parece claro que las discusiones morales son, en el planteamiento descrito arriba, parte del mundo de segunda persona. Ahora bien, es necesario comprender en qu&#xe9; medida se puede obtener una &#xe9;tica naturalista de un naturalismo de este tipo. Lo primero que ha de notarse es que existe una creciente cantidad de evidencia sobre el origen biol&#xf3;gico de la moral, como puede verse en estudios de psicolog&#xed;a moral con beb&#xe9;s y del desarrollo (<xref ref-type="bibr" rid="B1">Bloom, 2013</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B35">Tomasello, 2019</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="B34">2000</xref>), en primatolog&#xed;a (<xref ref-type="bibr" rid="B5">De Waal, 2005</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="B6">2015</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="B7">2016</xref>), interculturales (<xref ref-type="bibr" rid="B16">Hauser, 2007</xref>) y de otras &#xe1;reas. Por mor de la argumentaci&#xf3;n, no se entrar&#xe1; en m&#xe1;s detalle, baste con decir que existen buenas razones para creer que el comportamiento moral est&#xe1; <italic>causado</italic> por una determinada composici&#xf3;n biol&#xf3;gica y un aprendizaje social determinados. Por supuesto, es posible describir las acciones como si de procesos naturales se trataran, pero las acciones requieren explicaciones en t&#xe9;rminos de razones que las justifiquen (<xref ref-type="bibr" rid="B12">Habermas, 2003, p. 107</xref>). Pero nada de esto afecta al naturalismo liberal que aqu&#xed; se defiende.</p>
				<p>Hasta aqu&#xed; no hay sospecha de estar cometiendo falacia naturalista de ning&#xfa;n tipo, incluso la falacia 8, que es la m&#xe1;s amenazante, no afecta al razonamiento aqu&#xed; establecido. Pero, cuando se asume que el espacio en segunda persona es un producto del espacio en tercera persona, queda inmediatamente claro que es de una determinada forma y no de otra por el modo en el que ha sido causado por lo estudiable desde las ciencias emp&#xed;ricas. No hay aqu&#xed; una barrera insalvable entre los hechos y los valores, porque, lo que ocurre, es que ciertos hechos hacen que los valores sean unos y no otros, adem&#xe1;s de provocar en nosotros ciertas actitudes psicol&#xf3;gicas a objetos de diferente tipo.</p>
				<p>Desde este planteamiento se pueden comprender tambi&#xe9;n las ideas de Moore. Este fil&#xf3;sofo pensaba que el bien era una propiedad simple e irreducible a nada m&#xe1;s, como se ha dicho. Adem&#xe1;s, se&#xf1;ala que el bien en s&#xed; mismo es, en realidad, la consciencia de esos bienes, plante&#xe1;ndose que el bien del placer no radica tanto en el placer en s&#xed;, sino en la consciencia que tenemos del placer (<xref ref-type="bibr" rid="B23">Moore, 1903 [2002], pp. 140-141</xref>), aunque, de todos modos, en su pluralismo, solo se&#xf1;ala cosas que existen &#xfa;nicamente con relaci&#xf3;n a nosotros. E identifica esas cosas como propiedades simples porque las considera solo desde el punto de vista de la perspectiva de segunda persona, pero, si se considera desde el punto de vista de la investigaci&#xf3;n en psicolog&#xed;a moral, hay mucho que decir sobre nuestras intuiciones morales (<xref ref-type="bibr" rid="B13">Haidt, 2001</xref>).</p>
				<p>En efecto, la existencia de los juicios morales se debe a la existencia de unos mecanismos psicol&#xf3;gicos evolucionados en conjunci&#xf3;n con la interacci&#xf3;n del organismo con el entorno. Eso produce, en fin, la percepci&#xf3;n de que una determinada realidad es un bien intr&#xed;nseco, que se puede describir de modo intuitivo como la creencia de que algo merece existir por encima de otras cosas. Ahora bien, las cosas que nos parecen buenas o malas moralmente, y no solo la existencia de los juicios morales, se basan al menos en alguna medida en estas capacidades. Indudablemente existen cosas favorables a nuestros intereses o perniciosas, pero, aunque a veces nos equivoquemos, solo se perciben como <italic>buenas</italic> o <italic>malas</italic> dada nuestra configuraci&#xf3;n mental (<xref ref-type="bibr" rid="B13">Haidt, 2001, p. 814</xref>).</p>
				<p>&#xbf;Qu&#xe9; ser&#xed;a, pues, la discusi&#xf3;n en &#xe9;tica? Ser&#xed;a la puesta en com&#xfa;n y posterior discusi&#xf3;n de ideas morales de personas diferentes, con vivencias diferentes y sensibilidad diferente. En este respecto se puede se&#xf1;alar la interesante cuesti&#xf3;n de que las personas con orientaci&#xf3;n progresista y conservadora suelen puntuar de modo diferente en la importancia que confieren a los diferentes valores (evitar da&#xf1;os, la lealtad, la justicia, la libertad&#x2026;) (<xref ref-type="bibr" rid="B14">Haidt, 2013, pp. 189-200</xref>).</p>
				<p>El modo de proceder ser&#xed;a se&#xf1;alar que existen unos mecanismos naturales que producen juicios morales que existen por razones <italic>solo</italic> naturales y que se discuten en un contexto natural, pero que, tal y como est&#xe1; conformado el contenido de esos juicios, no pueden discutirse desde una perspectiva en tercera persona directamente. Se ha mostrado tambi&#xe9;n que el <italic>es</italic> influencia a nuestras creencias del <italic>deber ser</italic>, por lo que tampoco deber&#xed;a sorprendernos que del hecho mismo de que la capacidad moral sea una facultad natural se saquen algunas conclusiones sobre c&#xf3;mo educar, c&#xf3;mo tomarse el disenso, etc&#xe9;tera. Si se quisiera comprobar si se comete alg&#xfa;n tipo de falacia naturalista dentro de las discusiones en &#xe9;tica, entonces habr&#xed;a que juzgarlo desde esta perspectiva de segunda, aunque teniendo en cuenta los problemas arriba se&#xf1;alados de este tipo de acusaciones. Ahora bien, dado que la existencia de la moral depende de lo dicho y que <italic>no hay nada m&#xe1;s en la discusi&#xf3;n en &#xe9;tica</italic>, parece que es posible un proyecto naturalista de este tipo. </p>
				<p>Podr&#xed;a acusarse a este planteamiento de cometer o bien la falacia 8 o bien la de Hume, pero no est&#xe1; claro en absoluto. Algunos autores han se&#xf1;alado que, si la &#xe9;tica se basa en la evoluci&#xf3;n o en nuestra biolog&#xed;a, entonces no existe justificaci&#xf3;n posible para las creencias morales, porque se tratar&#xed;a de algo que nos ha &#xab;endosado&#xbb; la evoluci&#xf3;n. Solo cabr&#xed;a sostener que las razones morales que se esgrimen no refieren en realidad a nada externo, sino a c&#xf3;mo nos sentimos o c&#xf3;mo el cerebro procesa la informaci&#xf3;n (por culpa de la evoluci&#xf3;n) hacia ciertos hechos del mundo, lo que dejar&#xed;a a la &#xe9;tica con una fundamentaci&#xf3;n bastante endeble y que, en todo caso, solo cabr&#xed;a mantener por el indudable beneficio que supone su existencia (<xref ref-type="bibr" rid="B31">Ruse, 1995, p. 675</xref>). Pero podr&#xed;amos argumentar en orden inverso: ser&#xed;a bizarro sostener que la evoluci&#xf3;n nos ha dotado de una sensibilidad moral absolutamente arbitraria, del mismo modo que no tendr&#xed;a sentido creer que nos ha hecho evolucionar para tener creencias sistem&#xe1;ticamente err&#xf3;neas (<xref ref-type="bibr" rid="B8">Di&#xe9;guez, 2010, p. 343</xref>). Las cosas que nos parecen buenas por s&#xed; mismas, que son varias<xref ref-type="fn" rid="fn4">
						<sup>4</sup>
					</xref>, hacen que nuestra vida sea mejor, m&#xe1;s f&#xe1;cil y, en definitiva, preferible a todos los efectos sobre las que nos parecen malas. Por supuesto, la realidad del debate moral es mucho m&#xe1;s compleja, lo que provoca que diferentes valores entren en conflicto y que sea necesario tratarlo en t&#xe9;rminos de valores y significados. El deber ser se explica desde el ser de dos modos diferentes: 1) a trav&#xe9;s de los mecanismos que nos hacen interpretar ciertas cosas como buenas, y 2) por el bienestar (en sentido amplio) biol&#xf3;gico y psicol&#xf3;gico que produce algo del mundo. Cuando hablamos de c&#xf3;mo deber&#xed;a ser el mundo, en el coraz&#xf3;n de ese discurso laten esas dos cosas.</p>
				<p>Existen otras cuestiones de radical importancia a la que habr&#xed;a que dedicar una especial atenci&#xf3;n, como el desacuerdo razonable o el de los sesgos morales que no pueden ser atendidas por espacio, pero que ser&#xe1;n tratadas en investigaciones futuras. Una sola nota sobre los sesgos morales: son errores sistem&#xe1;ticos que se producen al entrar en contacto con cierta clase de est&#xed;mulo, como la falta de empat&#xed;a hacia las personas que nos dan asco (<xref ref-type="bibr" rid="B1">Bloom, 2013</xref>). El modo de lidiar con ello no es decir que, como nuestras creencias intuitivas son fiables, est&#xe1; bien discriminar a las personas que huelen mal, sino que, una vez presentado a la luz de la raz&#xf3;n el sesgo que se produce ante ciertos est&#xed;mulos, es posible tomar consciencia de &#xe9;l y presentar las cuestiones de modo tal que se evite ese mecanismo indeseable.</p>
			</sec>
		</sec>
		<sec id="sec4" sec-type="conclusions">
			<label>4.</label>
			<title>Conclusi&#xf3;n</title>
			<p>En este art&#xed;culo se ha tratado de mostrar c&#xf3;mo un programa naturalista puede superar las acusaciones de falacia naturalista. Para ello, se han establecido dos partes: una de exposici&#xf3;n cr&#xed;tica sobre las falacias naturalistas y otra en la que se defiende un proyecto de &#xe9;tica naturalista que no se vea afectado por estas falacias. </p>
			<p>Puede concluirse de todo lo dicho que un sistema de &#xe9;tica naturalista como el descrito es capaz de explicar por qu&#xe9; s&#xed; existe una profunda relaci&#xf3;n entre el ser y el deber ser sin incurrir en la falacia naturalista. Adem&#xe1;s de se&#xf1;alar que la descripci&#xf3;n de la moralidad humana puede hacerse en t&#xe9;rminos naturalistas, como se acepta mucho m&#xe1;s a menudo, se ha defendido que el ser no solo informa al deber ser, sino que lo dota de contenido, explica sus caracter&#xed;sticas y su naturaleza, y permite comprender el modo en el que se produce la reflexi&#xf3;n &#xe9;tica colectiva. </p>
		</sec>
	</body>
	<back>
		<ack>
			<title>Agradecimientos</title>
			<p>Agradezco profundamente al profesor Antonio Di&#xe9;guez sus &#xfa;tiles consejos y correcciones, al profesor Andr&#xe9;s Richart el darme un espacio en el que discutir con &#xe9;l y con otros el contenido de mi art&#xed;culo, y a los revisores de la revista <italic>Isegor&#xed;a</italic> sus notas y sugerencias que, sin duda, han hecho que el trabajo sea mucho mejor.</p>
		</ack>
		<fn-group>
			<title>Notas</title>
			<fn fn-type="other" id="fn1">
				<label>
					<sup>1</sup>
				</label>
				<p>Aqu&#xed;, sin embargo, se&#xf1;ala que algunas virtudes no son buenas por s&#xed; mismas, que quiz&#xe1;s habr&#xed;a que limitarlas a aquellas que vienen de su correcci&#xf3;n interna, <italic>i. e.</italic> de unas convicciones y una orientaci&#xf3;n hacia el bien (Cfr. pp. 226-228).</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn2">
				<label>
					<sup>2</sup>
				</label>
				<p>Incluso cabr&#xed;a suponer que Hume se mostrar&#xed;a favorable a tratar los valores como algo que reside en nuestras emociones morales y, por tanto, estudiable por la psicolog&#xed;a, pero no es este lugar para este tema.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn3">
				<label>
					<sup>3</sup>
				</label>
				<p>&#xc9;l critica la tendencia de los fil&#xf3;sofos metaf&#xed;sicos de decir que el bien supremo es algo que existe, pero que no est&#xe1; en ning&#xfa;n lugar de la naturaleza (<xref ref-type="bibr" rid="B23">Cfr., <italic>v. g</italic>., Moore, 1903 [2002], pp. 163-164</xref>).</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn4">
				<label>
					<sup>4</sup>
				</label>
				<p>Me inclino a pensar, con W. D. Ross, que el placer, la virtud, el conocimiento y la justicia son buenos candidatos (<xref ref-type="bibr" rid="B29">Ross, 2009</xref>).</p>
			</fn>
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			<title>Bibliograf&#xed;a</title>
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