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				<journal-title>Isegor&#xed;a</journal-title>
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			<issn publication-format="electronic">1988-8376</issn>
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					<subject>Necrol&#xf3;gica</subject>
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				<article-title>Ernst Tugendhat (1930-2023): un fil&#xf3;sofo migrante imprescindible</article-title>
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					<trans-title>Ernst Tugendhat (1930-2023): an essential migrant philosopher</trans-title>
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					<aff id="aff1"><institution>Universidad Cat&#xf3;lica de Valencia</institution></aff>
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		<p>Los peri&#xf3;dicos alemanes y otros de lengua inglesa se han hecho inmediato eco del fallecimiento de Ernesto Tugendhat el 13 de marzo. Hombre poli&#xe9;drico -como casi todos- autor de una obra igualmente compleja que no se puede despachar en pocos p&#xe1;rrafos. Su vida, en reiterada migraci&#xf3;n, es una met&#xe1;fora de su filosof&#xed;a. Fue hijo de jud&#xed;os riqu&#xed;simos que encargaron la construcci&#xf3;n de su casa, en Brno (ahora Rep&#xfa;blica Checa), al arquitecto Mies van der Rohe que hab&#xed;a triunfado en la exposici&#xf3;n internacional de Barcelona (1929). La mansi&#xf3;n, que la UNESCO ha declarado patrimonio de la humanidad, se termin&#xf3; a poco de nacer Ernst, en 1930. Semejante lujo concluye en 1938. Su madre, ante el peligro que ve en Hitler, empuja con tino a su marido e hijos a escaparse, primero a Suiza, despu&#xe9;s a Venezuela (donde nuestro autor se habitu&#xf3; a decir su nombre en espa&#xf1;ol, como siempre har&#xed;a luego). No sabemos qu&#xe9; huella dej&#xf3; todo aquello en su psicolog&#xed;a, que siempre habr&#xed;a de ser fr&#xe1;gil. Pero s&#xed; conocemos, porque &#xe9;l las cont&#xf3;, las reacciones del joven. Ernesto primero profundiz&#xf3; en el juda&#xed;smo, comenzando a tener experiencias m&#xed;sticas que su padre neutraliz&#xf3; contratando a un preceptor experto en Freud que le cur&#xf3; para siempre de tales veleidades, convirti&#xe9;ndolo en un ateo fogoso y visceral, que llegar&#xed;a a considerar la creencia religiosa como intelectualmente deshonesta. En segundo lugar, no solo se neg&#xf3; a culpar al pueblo alem&#xe1;n de la cat&#xe1;strofe nazi, sino que -vivamente estimulado por su madre y una amiga de esta- se puso a leer filosof&#xed;a en su lengua nativa. Nada menos que <italic>Ser y tiempo,</italic> libro complicado que, a los 16 a&#xf1;os, Ernesto hab&#xed;a rele&#xed;do ya, obra de un Martin Heidegger que fue c&#xf3;mplice del r&#xe9;gimen hitleriano. Curs&#xf3; estudios cl&#xe1;sicos en Estados Unidos, en Stanford, leyendo a los fil&#xf3;sofos alemanes en las asignaturas complementarias. Al terminarlos, marcha a Alemania en 1949, luego dir&#xe1; que en busca de una identidad -ah&#xed; es nada-, decidido a estudiar con Heidegger, si las circunstancias lo permit&#xed;an. Y se lo permitieron en 1951.</p>
		<p>Resumir su obra implica relatar distintas migraciones personales y filos&#xf3;ficas, aut&#xe9;nticas exploraciones de descubrimiento. Y ah&#xed; radica una parte de su grandeza. La primera de ellas, acaso la m&#xe1;s novedosa, lo conducir&#xe1; desde Arist&#xf3;teles, Husserl y Heidegger hasta la filosof&#xed;a anal&#xed;tica. Inspirada en este, su tesis doctoral (<italic>TI KATA TINOS. Die Zwief&#xe4;ltigkeit des Seins bei Aristoteles</italic>) analiza la disonancia interna que atraviesa la metaf&#xed;sica de Arist&#xf3;teles, la dualidad que hay entre la <italic>ousia</italic> (sustancia) y las dem&#xe1;s categor&#xed;as, por un lado, y en el interior de la propia <italic>ousia</italic>, por otro, en tensi&#xf3;n tambi&#xe9;n entre los dos modos de comprenderla en los que el Estagirita se movi&#xf3; (en el libro de las <italic>Categor&#xed;as</italic> y en <italic>Metaf&#xed;sica</italic> Z). Todo lo cual se refleja en el lenguaje. La parte final, y m&#xe1;s brillante, de <italic>Le probl&#xe8;me de l&#x2019;&#xea;tre chez Arist&#xf4;te</italic>, de Pierre Aubenque, le debe mucho a esta tesis doctoral que el franc&#xe9;s rese&#xf1;&#xf3; a&#xf1;os antes con admiraci&#xf3;n.</p>
		<p>La siguiente d&#xe9;cada la pasa Tugendhat investigando en lo que ser&#xe1; su trabajo de habilitaci&#xf3;n, <italic>Der Wahrheitsbegriff bei Husserl und Heidegger</italic> (1967, reeditado en 2011). Pensaba Tugendhat entonces -luego dej&#xf3; de hacerlo- que la vida humana toda est&#xe1; referida a la verdad; que Husserl hab&#xed;a planteado con rigor los niveles m&#xe1;s elementales de la constituci&#xf3;n del sentido y la verdad en las dos &#xfa;ltimas <italic>Investigaciones l&#xf3;gicas</italic>; y, en fin, que Heidegger representaba la posibilidad de extender, de forma no trivial, el uso del concepto de verdad a &#xe1;mbitos como el arte o la historia. Pero advierte que este &#xfa;ltimo ha perdido lo espec&#xed;fico de la verdad, que es la posibilidad o necesidad de justificaci&#xf3;n y la contraposici&#xf3;n con lo falso. Ser&#xe1; esta una de las pocas objeciones que Heidegger llegar&#xed;a a admitir (v&#xe9;anse M. Heidegger, <italic>&#xbf;Qu&#xe9; es la filosof&#xed;a?,</italic> Madrid, Narcea, 1980, p. 115 s., y los comentarios de Apel o Brand al respecto). </p>
		<p>El agotamiento y la desilusi&#xf3;n que coronaron el esfuerzo de Tugendhat facilitar&#xed;an su propio giro anal&#xed;tico, su migraci&#xf3;n desde la metaf&#xed;sica a la filosof&#xed;a del lenguaje, que se produce propiamente, entre 1966 y 1970, en una serie fascinante de art&#xed;culos que culminar&#xed;a en las <italic>Vorlesungen zur Einf&#xfc;hrung in die sprachnalytische Philosophie</italic> (1976), el libro que lo dio a conocer fuera de Alemania y lo lanz&#xf3; al estrellato filos&#xf3;fico. Se destaca a menudo, como hace el mismo Tugendhat, la notoria ruptura o discontinuidad existente entre la primera etapa o fase de su obra, acad&#xe9;mica y fenomenol&#xf3;gica, y la segunda, anal&#xed;tico-ling&#xfc;&#xed;stica. (Las otras dos &#xe1;reas o etapas de su pensamiento ser&#xe1;n la &#xe9;tico-pol&#xed;tica y la antropol&#xf3;gica). Tal planteamiento deja en la penumbra las l&#xed;neas de continuidad que se dan entre ambas, que son al menos dos: Una, la cr&#xed;tica de Heidegger al intuicionismo o la orientaci&#xf3;n visual de la filosof&#xed;a occidental, que piensa la mente como una especie de ojo interno que capta intelectualmente esencias abstractas. El giro anal&#xed;tico de Tugendhat permite extender esta cr&#xed;tica a la filosof&#xed;a moderna en su conjunto, que se atuvo -como toda la tradici&#xf3;n- a una sem&#xe1;ntica &#xab;nominal&#xbb;, que concibe las oraciones como s&#xed;ntesis de nombres, con cuyos portadores tendr&#xed;a la mente una relaci&#xf3;n directa e inmediata; contrariamente a dicha inmediatez, una sem&#xe1;ntica atenida al principio de contexto de Frege concibe la significaci&#xf3;n de un t&#xe9;rmino (<italic>Bedeutung</italic>, <italic>reference</italic>) como su contribuci&#xf3;n al valor de verdad de las oraciones at&#xf3;micas de que forma parte (la interpretaci&#xf3;n tugendhatiana de Frege se ha convertido en cl&#xe1;sica). Segunda l&#xed;nea de continuidad: Husserl hab&#xed;a cre&#xed;do encontrar en los modos de daci&#xf3;n (<italic>Gegebenheitsweisen</italic>) un plano met&#xf3;dico intermedio entre lo objetivo y lo subjetivo que permitir&#xed;a resolver las apor&#xed;as de la filosof&#xed;a de la conciencia. Tugendhat se percata de que dicho plano puede sustituirse &#xed;ntegramente y sin p&#xe9;rdidas por el an&#xe1;lisis de los usos del lenguaje, m&#xe1;s controlable met&#xf3;dicamente y mucho menos problem&#xe1;tico que la teor&#xed;a husserliana de la constituci&#xf3;n (v&#xe9;ase el art&#xed;culo de 1970 &#xab;Sprachanalyse und Ph&#xe4;nomenologie&#xbb;). </p>
		<p>Las dos claves de continuidad reci&#xe9;n mencionadas se conjugan brillantemente en <italic>Autoconciencia y autodeterminaci&#xf3;n</italic> (1979), libro que, por ende, ratifica otra idea original de nuestro autor: la prioridad hermen&#xe9;utica del an&#xe1;lisis ling&#xfc;&#xed;stico como m&#xe9;todo de interpretaci&#xf3;n de autores de otras tradiciones, como el propio Heidegger. De &#xe9;l toma Tugendhat la primera descripci&#xf3;n del fen&#xf3;meno de la autoconciencia pr&#xe1;ctica o <italic>Sich-zu-sich-Verhalten</italic> (&#xab;conducirse con respecto a s&#xed; mismo&#xbb;, que no &#xab;comportarse consigo mismo&#xbb;), que ser&#xe1; uno de los ejes de su antropolog&#xed;a filos&#xf3;fica. </p>
		<p>Debe notarse que las Lecciones de 1976 (en su parte 2.&#xaa;) y la primera parte de <italic>Autoconciencia y autodeterminaci&#xf3;n</italic> conten&#xed;an una valiosa teor&#xed;a, parcialmente heideggeriana, de los t&#xe9;rminos singulares (sobre todo los demostrativos egoc&#xe9;ntricos) y de la identificaci&#xf3;n de particulares. M&#xe1;s o menos por aquellos a&#xf1;os otros fil&#xf3;sofos anal&#xed;ticos como Gareth Evans o John Perry compon&#xed;an sobre esas materias teor&#xed;as novedosas, que a&#xfa;n seguimos usando, con las que Tugendhat habr&#xed;a podido contender, si no hubiera abandonado entonces a su suerte el territorio de la filosof&#xed;a del lenguaje en pos de una filosof&#xed;a &#xab;m&#xe1;s pr&#xe1;ctica&#xbb;, a instancias de la revoluci&#xf3;n estudiantil. Tugendhat responde a esta en distintos registros. Primero, identificando la cuesti&#xf3;n de c&#xf3;mo quiero, y queremos, vivir como la pregunta pr&#xe1;ctica fundamental de la filosof&#xed;a, la &#xfa;nica que goza de una justificaci&#xf3;n pr&#xe1;ctica absoluta. Segundo, posicion&#xe1;ndose sobre diversas cuestiones de &#xe9;tica pol&#xed;tica: los refugiados y la Rep&#xfa;blica Federal, la paz, la eutanasia, los derechos humanos y el peligro nuclear. Tercero, abordando la fundamentaci&#xf3;n de la &#xe9;tica, acaso su empresa m&#xe1;s caracter&#xed;stica, en tres libros (m&#xe1;s un cuarto de filosof&#xed;a para ni&#xf1;os) y un sinf&#xed;n de art&#xed;culos. Digamos algo de todo ello. </p>
		<p>En <italic>Problemas de la &#xe9;tica</italic> (1984), hallamos a un fil&#xf3;sofo maduro que, sin embargo, aborda con entusiasmo de principiante la justificaci&#xf3;n filos&#xf3;fica de la &#xe9;tica que Rawls hab&#xed;a dejado de lado y que Habermas quer&#xed;a resolver con una idea demasiado fuerte de fundamentaci&#xf3;n (<italic>Letzbegr&#xfc;ndung</italic>). Tugendhat piensa que solo hay justificaciones mejores y peores, no absolutas, &#xab;pen&#xfa;ltimas&#xbb;. Pero, &#xbf;cu&#xe1;l fue la suya? En el libro citado se hallan demasiados intentos diferentes (sem&#xe1;ntico, kantiano, existencial) de los que el autor se acaba retractando. Lo que ser&#xe1;n aproximadamente sus posiciones finales o m&#xe1;s estables se apuntan en los otros dos libros: <italic>Lecciones de &#xe9;tica</italic> (1993), escrito nada m&#xe1;s jubilarse, a punto de embarcarse en un proyecto personal que lo conducir&#xe1; de nuevo a Am&#xe9;rica latina, donde hall&#xf3; grupos nutridos de seguidores y lectores del libro, sobre todo en Chile y Brasil. Y <italic>Di&#xe1;logo en Leticia</italic> (1997), que anota la posibilidad de una fundamentaci&#xf3;n antropol&#xf3;gica de la moral. Entremos en detalles.</p>
		<p>La primera parte de la fundamentaci&#xf3;n tugendhatiana consiste en clarificar el concepto general de moral -una herencia del an&#xe1;lisis ling&#xfc;&#xed;stico-como el sistema de exigencias rec&#xed;procas (Rawls <italic>dixit</italic>) de una comunidad. Completando el tipo de explicaci&#xf3;n que Strawson presenta en su &#xab;Libertad y resentimiento&#xbb; con alg&#xfa;n ingrediente freudiano, Tugendhat concluye que dicha comunidad se articula mediante una trama de sentimientos negativos rec&#xed;procos o interpersonales: A se indigna al ver c&#xf3;mo B humilla a C, quien a su vez experimenta resentimiento por ello. Cuando B entienda de esa misma forma lo sucedido, sentir&#xe1; culpa y verg&#xfc;enza. En esa sanci&#xf3;n interna que interioriza la mirada de los otros radica, en opini&#xf3;n de Tugendhat, el significado de los t&#xe9;rminos morales, que son, como hemos visto (y al contrario de lo que sucede en las &#xe9;ticas de la virtud), t&#xe9;rminos de reproche. </p>
		<p>La segunda parte de la fundamentaci&#xf3;n se refiere al modo en que una comunidad moral determinada justifica o considera razonable adoptar una moral espec&#xed;fica. Pues las normas morales han de justificarse, sea al modo tradicional, sobre una base religiosa o autoritaria, o sea al modo moderno, que parte del principio de autonom&#xed;a, seg&#xfa;n el cual no existe ning&#xfa;n principio metaf&#xed;sico (como la ley natural o la raz&#xf3;n pura) por el que un individuo &#xab;deba&#xbb; someterse a la moralidad con independencia de su propia voluntad. Es esta la cuesti&#xf3;n que mayor perplejidad produjo en Tugendhat, la explicaci&#xf3;n naturalista de por qu&#xe9; someternos a un sistema moral, en lugar de solo fingir que lo asumimos interiormente para gozar de las ventajas sociales que ello proporciona. La autonom&#xed;a solo resulta compatible con alguna forma de contractualismo rec&#xed;proco: me someto a conciencia al sistema moral a condici&#xf3;n de que todos los dem&#xe1;s hagan lo mismo. Junto a esta posible base contractual de la &#xe9;tica moderna, Tugendhat identifica una segunda fuente de la moralidad, la compasi&#xf3;n, para enfocar la problem&#xe1;tica de quienes -dice &#xe9;l- se hallan en los m&#xe1;rgenes de la comunidad moral, como los ni&#xf1;os, los fetos o los animales.</p>
		<p>La antropolog&#xed;a filos&#xf3;fica representa para Tugendhat un modo de volver a <italic>Ser y tiempo</italic> cuando, finiquitado el proyecto personal que lo llev&#xf3; a Am&#xe9;rica, el autor se encuentra esperando la muerte y se pregunta por la angustia que esta nos provoca. Pero es tambi&#xe9;n un &#xfa;ltimo intento -m&#xe1;s de uno, en realidad- de fundamentar la &#xe9;tica moderna (imposible detenerse en ello), adem&#xe1;s de una manera muy personal de retomar, de vuelta a Alemania, ideas de sus etapas precedentes como la honestidad intelectual o la pregunta por el inter&#xe9;s en la verdad sobre nosotros mismos; el libre albedr&#xed;o como ingrediente esencial de las cuestiones pr&#xe1;cticas; o la consideraci&#xf3;n del lenguaje proposicional como la estructura antropol&#xf3;gica m&#xe1;s decisiva. Hagamos referencia a los dos &#xfa;ltimos libros del autor, expresamente antropol&#xf3;gicos y m&#xe1;s breves, y a la cuesti&#xf3;n principal que enhebra cada uno de ellos. </p>
		<p>
			<italic>Egocentricidad y m&#xed;stica</italic> (2003) es su &#xfa;ltimo libro propiamente dicho con un argumento unitario que parte del lenguaje proposicional -y las otras cuestiones reci&#xe9;n mencionadas- y sigue con las diversas acepciones del concepto de bien, referido a las actividades humanas, y nuestra necesidad de reconocimiento, para desembocar en una m&#xed;stica rigurosamente atea -que el autor quiere diferenciar de la religi&#xf3;n- que pretende refrenar las ansias de nuestro insaciable ego. En todo lo cual, por cierto, Tugendhat mismo reconoce su proximidad a <italic>La soberan&#xed;a del bien</italic> de Iris Murdoch. Late tambi&#xe9;n en el trasfondo de su planteamiento la necesidad de preguntar por el sentido de la vida que la ciudad moderna oculta; o sea, la pregunta pr&#xe1;ctica fundamental que, como se&#xf1;ala en los &#xfa;ltimos trabajos, tambi&#xe9;n se halla en culturas orientales. Lo cual nos lanza ya al &#xfa;ltimo libro, <italic>Antropolog&#xed;a en vez de metaf&#xed;sica</italic> (2008), una recopilaci&#xf3;n de art&#xed;culos sobre los temas citados, que el autor, casi octogenario, reconoce que solo se interconectan de forma d&#xe9;bil. Su propuesta de considerar la antropolog&#xed;a como filosof&#xed;a primera resume, en cierto modo, el conjunto de su trayectoria: todas las disciplinas filos&#xf3;ficas giran alrededor del fen&#xf3;meno humano universal del comprender (<italic>Verstehen</italic>), la comprensi&#xf3;n que tenemos de nosotros mismos y del mundo, que es ling&#xfc;&#xed;stica solo en parte (aunque sea la mayor) y que abre el espacio de la deliberaci&#xf3;n compartida con otros sobre c&#xf3;mo queremos vivir.</p>
		<p>La recepci&#xf3;n espa&#xf1;ola de Tugendhat, a partir de <italic>Autoconciencia y autodeterminaci&#xf3;n,</italic> ha sido profunda. La primera tesis doctoral sobre su pensamiento se realiz&#xf3; en la Universidad de Valencia. Fil&#xf3;sofos morales como S&#xe1;daba, Muguerza o Bonete (por citar solo algunos) estudiaron puntualmente los aspectos novedosos de su &#xe9;tica. La mayor parte de la producci&#xf3;n tugendhatiana -sobre todo los libros- han sido traducidos al espa&#xf1;ol, lengua en la que el propio Tugendhat escribi&#xf3; alguno de sus trabajos. Descanse en paz.</p>
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