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				<journal-title>Isegor&#xed;a</journal-title>
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			<issn publication-format="electronic">1988-8376</issn>
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					<subject>Cr&#xed;tica de libros</subject>
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				<article-title>La responsabilidad de tener el futuro de la humanidad en nuestras manos. Rese&#xf1;a de: William MacAskill, <italic>What we owe the future</italic>, New York, Basic Books, Hachette Book Group, 2022</article-title>
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					<trans-title>The responsability of holding the future of humanity in our hands . Review of: William MacAskill, <italic>What we owe the future</italic>, New York, Basic Books, Hachette Book Group, 2022</trans-title>
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						<surname>Mart&#xed;nez Su&#xe1;rez</surname>
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						<surname>MacAskill</surname>
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		<p>El t&#xe9;rmino <italic>longtermism</italic> (o &#xab;largoplacismo&#xbb;) es relativamente reciente, ya que aparece por primera vez en 2017 de la mano de dos fil&#xf3;sofos: Toby Ord, nacido en 1979, investigador del Future of Humanity Institute de la Universidad de Oxford, y William MakAskill, nacido en 1987, autor del libro objeto de esta rese&#xf1;a. A pesar de su corta edad, MacAskill ha acumulado bastantes m&#xe9;ritos y notoriedad. Tres libros publicados (siendo <italic>What we owe to the Future</italic> el tercero), investigador del Global Priorities Institute (GPI), cofundador y presidente de 80.000 Hours, cofundador y vicepresidente de Giving What We Can, y cofundador del Centre for Effective Altruism (CEA). Esta intensa y variada actividad mantiene, sin embargo, una coherencia interna: su l&#xed;nea vertebradora es el <italic>longtermism</italic>. Por ello se hace necesario, en primer lugar, aportar una definici&#xf3;n de este concepto, y nada mejor que la que proviene del propio autor: &#xab;This book is about longtermism: the idea that positively influencing the longterm future is a key moral priority of our time. Longtermism is about taking seriously just how big the future could be and how high the stakes are in shaping it&#xbb;<xref ref-type="fn" rid="fn1">
				<sup>1</sup>
			</xref> (p. 12).</p>
		<p>En este sentido, la postura que nos acompa&#xf1;ar&#xe1; a lo largo de la obra es bastante clara: la no injerencia deliberada para evitar un da&#xf1;o (previsible) es tan reprobable moralmente como el causarlo de manera activa y deliberada, y por ello debemos tomarnos todos los futuribles posibles en serio. Si bien la preocupaci&#xf3;n por el legado que las generaciones presentes dejar&#xe1;n a las futuras no es un tema novedoso dentro de las sociedades humanas, MacAskill busca sentar las bases de por qu&#xe9; esto es as&#xed; y por qu&#xe9; debemos entenderlo como una obligaci&#xf3;n moral y desarrollar cierto marco normativo al respecto. Para ello, comienza por echar la vista sobre el elemento principal del <italic>longtermism</italic>: el futuro. Cabe preguntarse, &#xbf;de qu&#xe9; hablamos cuando hablamos de futuro? Podr&#xed;amos definirlo como un territorio inexplorado de dimensiones abrumadoras, que ser&#xe1; conformado por nuestras acciones presentes, pues si comparamos la duraci&#xf3;n media de las especies mam&#xed;feras que han poblado la tierra (alrededor del mill&#xf3;n de a&#xf1;os) con el tiempo que la especie <italic>Homo sapiens</italic> lleva en el planeta (300.000 a&#xf1;os de acuerdo con los restos m&#xe1;s antiguos, hallados en Jebel Irhoud, Marruecos), parece claro que hay m&#xe1;s camino frente a nosotros que a nuestras espaldas. Bajo este nuevo prisma, nosotros seremos los &#xab;Antiguos&#xbb; de la humanidad. Pensamiento que lleva a replantearnos la idea que nos hacemos de nuestro rol en la historia, ya que tiene el potencial para despertar nuestra esperanza y ambici&#xf3;n al hacernos ver que el futuro puede ser inmenso y lleno de acontecimientos que probablemente ni alcancemos a imaginar, pero a los que, de alguna manera, podemos &#xab;dar forma&#xbb;. As&#xed; es como MacAskill declara que no estamos asom&#xe1;ndonos al borde del precipicio, no habitamos un tiempo hist&#xf3;rico carente de valor y contenido, y que ni de lejos hemos alcanzado el final de la historia.</p>
		<p>Para entender mejor esta situaci&#xf3;n, podemos imaginar a la humanidad presente como si se tratase de un adolescente. Este adolescente no ha vivido m&#xe1;s que una peque&#xf1;&#xed;sima parte de su vida, pero sus decisiones afectar&#xe1;n enormemente, y a veces de manera irreversible, los largos a&#xf1;os que tenga por delante. Sin esta visi&#xf3;n a largo plazo, a muy largo plazo, quiz&#xe1; no seamos capaces de darnos cuenta de la relevancia de nuestros actos como sociedad; pero cuando alzamos la vista y comprendemos que seremos responsables de qu&#xe9; clase de vida llevar&#xe1;n un n&#xfa;mero desmedido de individuos, resulta dif&#xed;cil no aceptar que tenemos un deber moral hacia ellos. As&#xed; como la adolescencia es ese momento en el que muchos cambios y novedades toman lugar de manera simult&#xe1;nea, as&#xed; vivimos en un presente que atraviesa esas mismas aguas turbulentas. Nos enfrentamos a escenarios catastr&#xf3;ficos si no frenamos el avance del cambio clim&#xe1;tico y si el aumento de la temperatura media sobrepasa el 1,5 &#xba;C. Las tecnolog&#xed;as siguen avanzando, sumergi&#xe9;ndose cada vez m&#xe1;s en la realidad virtual y la cosecha sin escr&#xfa;pulos de los datos de sus usuarios. La llegada de la pandemia supuso la oportunidad ideal para que los Estados tuviesen una justificaci&#xf3;n para ejercer un mayor control sobre los ciudadanos. Sabemos que los combustibles f&#xf3;siles necesitan ser reemplazados. Se prev&#xe9; que los flujos migratorios debidos a conflictos armados y a desastres medioambietales se intensifiquen cada vez m&#xe1;s. Las desigualdades econ&#xf3;micas nunca hab&#xed;an sido tan grandes mientras que, gracias en parte al impacto de las redes sociales, la poblaci&#xf3;n se encuentra cada vez m&#xe1;s polarizada. MacAskill no es perezoso a la hora de dar un buen repaso a todo lo que est&#xe1; ocurriendo en nuestro presente. No es poco y, muchas veces, no es halag&#xfc;e&#xf1;o.</p>
		<p>Los tiempos que estamos atravesando son definidos por el autor como &#xe9;pocas de gran plasticidad. Se trata del momento en el que las sociedades humanas est&#xe1;n abiertas a cambiar y a incorporar novedades. Pero a todo momento de plasticidad sigue uno de rigidez, lo cual lleva a la posibilidad de que se d&#xe9; un &#xab;cierre de valores&#xbb;. Esto quiere decir que aquellos valores morales a los que demos prioridad en el presente ser&#xe1;n, muy probablemente, los valores que heredar&#xe1;n las generaciones venideras. Podemos pensar en esos valores morales como en vidrio fundido, d&#xfa;ctil durante unos instantes, pero que al enfriarse ya no podr&#xe1; cambiar de forma. Ahora bien, si la responsabilidad es tan grande, &#xbf;c&#xf3;mo lograremos estar a la altura del reto? Nos encontramos con que algunas de las caracter&#xed;sticas que se han hecho constitutivas de nuestro modo de vida y organizaci&#xf3;n social se convierten en obst&#xe1;culos de peso para llevar a cabo la visi&#xf3;n del <italic>longtermism.</italic> Para empezar, los seres humanos no solemos priorizar el largo plazo. Por otro lado, se ha normalizado que la clase dirigente de los pa&#xed;ses democr&#xe1;ticos no conceda prioridad al bienestar de las generaciones futuras, y esto por una raz&#xf3;n muy simple: no pueden votar. Las democracias actuales se caracterizan por un alarmante cortoplacismo populista, es decir, medidas inmediatas y vistosas que garanticen a los dirigentes ser reelegidos candidatura tras candidatura, pero que descuidan los impactos a largo plazo. </p>
		<p>Pero es que el largo plazo presenta muchos problemas. Por ejemplo, &#xbf;hasta qu&#xe9; punto podemos predecir el impacto de nuestras acciones al navegar un futuro de individuos cuya existencia y caracter&#xed;sticas no podemos conocer con certeza? Para abordar este problema, el autor nos provee de tres marcadores pr&#xe1;cticos: significancia (c&#xf3;mo y en qu&#xe9; grado impacta que un hecho ocurra o no; por ejemplo, la extinci&#xf3;n de las abejas), persistencia (la duraci&#xf3;n de un suceso; a mayor persistencia, m&#xe1;s cuidadosamente debemos reflexionar si queremos que este suceso ocurra o no) y contingencia (cu&#xe1;ntos eventos peque&#xf1;os y muy espec&#xed;ficos son necesarios para que un evento significativo ocurra; por ejemplo, la aparici&#xf3;n del Quijote fue altamente contingente y podemos afirmar que los acontecimientos que llevaron a su escritura no volver&#xe1;n a repetirse jam&#xe1;s.) Estos tres par&#xe1;metros podr&#xed;an ayudarnos a navegar en uno de los terrenos m&#xe1;s peligrosos en los que la especie humana suele tener que adentrarse: el de la incertidumbre. El poder hacer una aproximaci&#xf3;n de la significancia, la persistencia y la contingencia que tendr&#xe1;n nuestras acciones podr&#xed;a actuar como un faro que, aun no mostrando la totalidad del mar, despeja las sombras lo suficiente como para que la incertidumbre no nos paralice. Se podr&#xed;a arg&#xfc;ir que estos par&#xe1;metros resultan demasiado abstractos y generales. Sin embargo, nos dice MacAskill, no podemos exigir del <italic>longtermism</italic> principios morales perfectamente definidos, pues esto carecer&#xed;a de practicidad, y tendremos que operar con consignas morales m&#xe1;s universalistas, del tipo &#xab;Trata a los otros como te gustar&#xed;a que te tratasen a ti&#xbb;.</p>
		<p>Y es que una de las claves para garantizar el futuro es garantizar el respeto hacia la diversidad. Cuanta m&#xe1;s diversidad mejor, cuantos m&#xe1;s mejor. Este podr&#xed;a ser el lema de esta obra, en la que podemos encontrar la influencia de Derek Parfit, defensor de la idea de que vivir es m&#xe1;s deseable que no hacerlo (siempre y cuando esa vida no sea un infierno). Otro motivo por el cual es preferible que la poblaci&#xf3;n humana sea lo m&#xe1;s numerosa posible es que cuanta m&#xe1;s gente, m&#xe1;s contribuci&#xf3;n al bienestar global. El avance del ser humano ocurre gracias al motor de la colaboraci&#xf3;n, por lo tanto, cuantos m&#xe1;s colaboramos, mejor, pues aumentan las posibilidades de que surjan nuevos inventos, creaciones art&#xed;sticas y modelos de pensamiento. Sin embargo, &#xbf;c&#xf3;mo defender el crecimiento constante de la poblaci&#xf3;n humana en un mundo de recursos limitados? Aqu&#xed; es donde llegamos a la que puede ser la parte m&#xe1;s controversial del libro, pues entra de lleno en un terreno que parece pertenecer a la ciencia ficci&#xf3;n. Es decir, las reflexiones sobre hasta d&#xf3;nde ser&#xe1;n capaces de llegar las IA (Inteligencias Artificiales), y si la colonizaci&#xf3;n del espacio exterior es un escenario posible. El autor es muy claro a este respecto, advirtiendo del peligro de creer que algo no pueda ser posible en el futuro solo porque no lo es en el presente.</p>
		<p>El horizonte en el que se mueven las nuevas tecnolog&#xed;as y las IA es inmenso y con un potencial enorme, ya que no estamos presenciando sino el inicio de su desarrollo. Necesitamos pensar a lo grande si queremos prevenir grandes problemas futuros. Por ejemplo, cabe la posibilidad de que la AGI (Artificial General Intelligence) aparezca hacia finales de este siglo o, menos probable, antes de 2050. La AGI llegar&#xed;a a emular de manera perfecta, e incluso a sobrepasar, el funcionamiento de un cerebro humano. Al decir que la aparici&#xf3;n de la AGI es motivo de preocupaci&#xf3;n para MacAskill, no hay que asumir que este encuentre indeseable el surgimiento de este tipo de IA, sino que le preocupa el uso que de semejante poder pueda hacerse. &#xbf;Qui&#xe9;n va a desarrollarlo y controlarlo? &#xbf;Los Estados?, &#xbf;el ej&#xe9;rcito?, &#xbf;las compa&#xf1;&#xed;as privadas? En este sentido, debemos alinearnos con MacAskill y compartir su preocupaci&#xf3;n.</p>
		<p>Otra de las caracter&#xed;sticas principales de <italic>What we owe to the future</italic> es, como ya habr&#xe1; quedado patente, su aspiraci&#xf3;n a abarcar un gran n&#xfa;mero de temas. Sin duda esto tiene sentido en tanto en cuanto el objetivo principal de la obra es explorar el futuro, y el futuro est&#xe1; constituido... bueno, por todo. El problema es que el lector puede quedar, en ocasiones, con el deseo de una mayor profundidad con respecto al tema tratado. A la vez, cabe resaltar que el tono ligero y divulgativo de la mayor&#xed;a de los cap&#xed;tulos hace de este libro una obra que puede llegar f&#xe1;cilmente a una gran cantidad de p&#xfa;blico, caracter&#xed;stica de vital importancia en un libro cuyo contenido insta a la reflexi&#xf3;n, a la conciencia y la toma de medidas pr&#xe1;cticas para asumir una responsabilidad colectiva.</p>
		<p>No obstante, no se trata de que el autor inste a una acci&#xf3;n inmediata, en tanto que esta clase de inmediatez ir&#xed;a en contra de la propia naturaleza del <italic>longtermism</italic> y su priorizaci&#xf3;n hacia la prospecci&#xf3;n. El deber de las generaciones presentes en m&#xe1;s bien de precauci&#xf3;n y reflexi&#xf3;n antes que de acci&#xf3;n. &#xbf;Y si alguno de los valores que a d&#xed;a de hoy consideramos como justos resultan ser altamente da&#xf1;inos? El futuro es extenso y la historia larga; como especie, quiz&#xe1; fuese deseable que unas cuantas generaciones se dedicasen a la reflexi&#xf3;n y la exploraci&#xf3;n moral (<italic>a morally exploratory world</italic>) antes de llegar a un cierre de valores que, si se produjese demasiado pronto, podr&#xed;a llevar a que el futuro fuese moldeado por valores de corte dictatorial, de individualismo extremo o de privatizaci&#xf3;n absoluta de servicios y recursos. Me siento tentada de decir que, en este aspecto, MacAskill quiz&#xe1; est&#xe9; cayendo en el idealismo o la ingenuidad. Para empezar, aunque justifica su postura desde la idea de que hay valores que son claramente mejores que otros (diversidad vs. racismo, por ejemplo). y que si (como sociedad) nos tomamos el tiempo suficiente para explorarlos podremos ir descartando los primeros y aplicando los segundos, es dif&#xed;cil asegurar que este proceso de descarte vaya a ser siempre claro. Incluso resulta dif&#xed;cil creer que la idea de &#xab;los mejores valores posibles&#xbb; no sea m&#xe1;s que eso, una idea. Por otro lado, sienta como condici&#xf3;n necesaria un estado de &#xe1;nimo muy concreto en la poblaci&#xf3;n humana a nivel global: de reflexi&#xf3;n, cr&#xed;tica y aceptaci&#xf3;n del cambio, a la vez que pluralidad de opiniones, pero no nos dice c&#xf3;mo la poblaci&#xf3;n global podr&#xed;a alcanzar este estado de di&#xe1;logo de &#xab;buena fe&#xbb;.</p>
		<p>Otra cr&#xed;tica que dedicar al contenido de esta obra es su alto nivel de antropocentrismo, y el aparente poco inter&#xe9;s que muestra hacia cuestiones de medio ambiente y biodiversidad (mencionadas superficialmente, conform&#xe1;ndose con instar a su cuidado). Siendo un libro cuyo inter&#xe9;s principal es el futuro y la supervivencia de la especie humana, esta ausencia de atenci&#xf3;n hacia el motivo mismo de nuestra existencia -un planeta provisto de condiciones que permiten la vida- es llamativa, y quiz&#xe1; se deba a la expectativa de una salvaci&#xf3;n tecnol&#xf3;gica que intuye a lo largo de la obra. No obstante, estas cr&#xed;ticas pueden dejarse de lado en virtud del abundante espacio y material que MacAskill dedica a aportar propuestas reales y factibles para construir un mejor futuro, tarea que aborda en &#xfa;ltimo cap&#xed;tulo del libro, explicando y defendiendo la idea del &#xab;Altruismo efectivo&#xbb;. Aboga por apoyar aquellas organizaciones centradas en el desarrollo de soluciones a problemas futuros (y presentes), tales como <italic>starups</italic> en energ&#xed;as renovables. As&#xed; ejemplifica con situaciones reales lo que ha defendido a lo largo de todo el libro: nuestras acciones cuentan, tienen impacto y debemos reflexionar antes de tomar decisiones. </p>
		<p>En definitiva, aunque <italic>What we owe to the future</italic> nos insta a mirar hacia el futuro, es una obra que dota, como pocas, de un poder de acci&#xf3;n descomunal a las generaciones presentes. Algo que, en estos tiempos marcados por una sensaci&#xf3;n de impotencia generalizada, de cotas de ansiedad y depresi&#xf3;n hist&#xf3;ricas, resulta de vital importancia y entra como un soplo de aire fresco en una estancia llena de ocupantes cercanos a la asfixia. Quiz&#xe1; el tono de urgencia frente a los retos y peligros que aguardan a los habitantes del futuro pueda resultar angustioso, pero dotar a una generaci&#xf3;n que se siente profundamente frustrada de la posibilidad de mejorar la vida de las generaciones que est&#xe1;n por venir puede que sea una de las mayores necesidades de nuestro presente.</p>
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			<title>Nota</title>
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					<sup>1</sup>
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				<p>&#xab;Este libro trata sobre el largoplacismo: la idea de que influenciar de manera positiva el futuro a largo plazo es una prioridad moral clave de nuestro tiempo. El largoplacismo se centra en tomarse con verdadera seriedad cuan inmenso puede ser el futuro, y lo elevado de la apuesta que hacemos al darle una forma concreta&#xbb;. Traducci&#xf3;n propia.</p>
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