Isegoría, No 9 (1994)

La idea de una razón pública


https://doi.org/10.3989/isegoria.1994.i9.283

John Rawls
Universidad de Harvard

Resumen


El presente artículo asume que la pluralidad de razonables doctrinas religiosas, filosóficas y morales propias de las sociedades democráticas es un rasgo permanente de la cultura pública y no una mera condición histórica que pasará pronto. Supuesto esto, se pregunta: ¿cuándo pueden los ciudadanos, por su voto, ejercer propiamente su poder político coercitivo unos respecto de otros cuando las cuestiones fundamentales están en juego? A esta cuestión responde el liberalismo político así: nuestro ejercicio del poder político es propia y consiguientemente justificable sólo si se realiza de acuerdo con una constitución, la aceptación de cuyas esencias pueda razonablemente presumirse de todos los ciudadanos a la luz de principios e ideales admisibles por ellos como razonables y racionales. Este es el principio liberal de legitimidad.

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